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Cuando Pablo escribió la «carta severa», la cual fue llevada por Tito, él no disfrutó la idea de confrontar tan severamente a los corintios, aun cuando ellos se lo merecieran. Es por eso que escribió: «aunque entonces lo lamenté». Al mismo tiempo, cuando Tito regresó y reportó la respuesta de los corintios cristianos Pablo se sintió feliz por el efecto que tuvo la carta. Es por eso que escribió: «No me pesa». Pablo hace una clara separación entre contristados y arrepentimiento. Uno puede «lamentar» su pecado, pero sin «arrepentirse». Contristados describe un sentimiento, pero el arrepentimiento describe un cambio, tanto en la mente como en la vida.
Arrepentimiento suena como una palabra áspera, pero es un aspecto esencial del evangelio, ha sido llamada, la primera palabra del evangelio.
Pablo hizo que los corintios se sintieran mal por su pecado, pero lo hizo de una manera piadosa. Él usó la verdad, no utilizó mentiras ni exageración. Fue honesto, no se valió de intenciones escondidas ni de manipulaciones. Él simplemente dijo la verdad en amor. No todos los predicadores ni todas las personas pueden decir que hacen lo mismo que Pablo hizo, y no está bien que intenten que alguien sea contristado de una manera que no sea de Dios.
Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación: ¿Esto significa que somos hechos salvos por nuestro arrepentimiento? No exactamente. El arrepentimiento no es la base de nuestra salvación; pero es una parte y una condición necesaria para ello. Aquellos que se arrepienten son salvos; los impenitentes perecen. El arrepentimiento es, por lo tanto, para salvación. La tristeza en sí misma no produce nada más que malos sentimientos; pero la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento. Así que la tristeza que es según Dios no puede ser medida por los sentimientos o las lágrimas, solamente por lo que produce. El arrepentimiento significa cambiar, y se requiere de solicitud para mantenerse en ese cambio. Si uno se da por vencido fácilmente, entonces jamás puede andar en arrepentimiento, aunque puede llevar a cabo actos de arrepentimiento.
La tristeza piadosa produce arrepentimiento, y el arrepentimiento constituye una defensa. Es una defensa de la culpa y la vergüenza al saber que trajimos nuestro pecado a Dios, y que ahora andamos en el camino correcto. La tristeza piadosa produce arrepentimiento, y el arrepentimiento muestra indignación. Estamos indignados con nosotros mismos y con la necedad de pecar. La tristeza piadosa produce arrepentimiento, y el arrepentimiento se muestra en el temor de caer de nuevo en el mismo pecado. Aquí Pablo no está escribiendo sobre un temor a Dios, sino sobre el temor a pecar, y el temor a nuestra propia debilidad hacia el pecado. La tristeza piadosa produce arrepentimiento, y el arrepentimiento muestra un ardiente afecto. Este es un corazón que en realidad desea la pureza y lo piadoso, y que ya no quiere pecar más. Este ardiente afecto es expresado por la oración de corazón y una total dependencia de Dios. La tristeza piadosa produce arrepentimiento, y el arrepentimiento muestra celo. La antigua palabra griega habla del «calor»; estamos ardiendo hacia Dios y su justicia, y ardemos en contra del pecado y la impureza. En lugar de pereza, tenemos celo en nuestro andar con el Señor. La tristeza piadosa produce arrepentimiento, y el arrepentimiento nos conduce a la vindicación. Como cristiano, eres vindicado, aun cuando hayas pecado. Nadie puede dudarlo, porque la medida de un cristiano no está en cuanto a haber pecado o no; sino en si se arrepintió o no. Cuando el arrepentimiento está marcado por las características anteriores, somos limpios de culpa y pecado.
El propósito de Pablo al escribir la «carta severa» no era parcializarse con un grupo en la disputa entre los corintios cristianos. Su propósito era demostrar su preocupación. Pablo «esperanzadoramente» le había planteado a Tito que los corintios cristianos responderían bien a la «carta triste». ¡Quizás Tito no estaba tan seguro! Pero el gloriarnos con Tito resultó verdad para el apóstol. Pablo les asegura a los corintios que Tito ahora los ama más que antes. Quizás Tito vio mucha fealdad entre los corintios, y por esto pudo tener rencor hacia ellos. Así que Pablo quiere que sepan que después de que vio y reportó su arrepentimiento, Tito los amó más que nunca.
Me gozo de que en todo tengo confianza en vosotros: ¿Está siendo Pablo sarcástico aquí? Probablemente no. Él, sencillamente, quizás está tratando de animar a los corintios, mostrándoles que está convencido de que su arrepentimiento es genuino. Al final de este capítulo, Pablo elogia a los corintios, y al parecer ellos están en un lugar de victoria. Pero en la «carta severa» (mencionada en 2 Corintios 2:1) no había elogios. ¿Cuál era la diferencia? Su arrepentimiento real, reportado por Tito y comentado por Pablo en este capítulo. A través de todo este capítulo vemos lo preocupado que estaba Pablo por su relación con los corintios cristianos. Esto muestra que las «personas» eran tan importantes para Pablo como el «ministerio». Él no quería llevar a cabo el ministerio a expensas de su relación con las personas.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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