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Cuando Pablo consideraba la grandeza de su llamado, esto le daba el ánimo para enfrentar las dificultades. Muy a menudo desmayamos porque no consideramos lo grande que es el llamado que Dios nos da en Jesús. La idea detrás de la antigua palabra griega usada para «desmayamos» es la del «cobarde pusilánime». Pablo predicaba su evangelio «humildemente». Él sabía que su llamado glorioso al ministerio no fue por sus propias obras, sino por la misericordia. La misericordia es, por naturaleza, inmerecida.

La otra antigua palabra griega traducida como «adulterando» es un verbo que únicamente se encuentra aquí en el Nuevo Testamento, el cual significa «diluir o adulterar». Pablo no predicó un evangelio oculto, ni un evangelio corrompido, mezclado con la ingeniosidad humana, o diluido para acomodarlo a su audiencia. Él predicaba un evangelio honesto y lo predicó delante de Dios. Si las personas no responden a este glorioso evangelio, no es culpa de Pablo ni del evangelio.

Satanás también obra en el corazón y la emoción del perdido, pero su principal campo de batalla es el entendimiento. ¿Podemos ver la estrategia de Satanás trabajando duro para hacer a las personas pensar menos, aprender menos, y utilizar menos su entendimiento? Este también es el motivo por el que Dios ha elegido la palabra para trasmitir el evangelio, porque la palabra toca nuestro entendimiento, y puede tocar el entendimiento que, el dios de este siglo cegó. El título de, dios de este siglo no es utilizado para Satanás en ningún otro lugar de la Escritura, pero la idea es expresada en muchos otros pasajes. Satanás solamente puede cegar a aquellos que son incrédulos. Si estás cansado de tener el entendimiento ciego por el dios de este siglo, entonces pon tu confianza en Jesús y en lo que hizo por ti. Luego, Satanás ya no te podrá cegar más. El entender la estrategia de Satanás con los incrédulos debería de animarnos a orar por los perdidos. Le deberíamos de pedir a Dios que haga brillar su luz, que ate la obra de ceguera de Satanás, y que de fe para vencer la incredulidad que trae consigo la ceguera.

Pablo no se subió al púlpito ni se paró delante de una audiencia para predicar acerca de sí mismo. Él no era importante, su enfoque no era él. Jesús era el enfoque, así que Pablo pudo decir audazmente: «no nos predicamos a nosotros mismos». El enfoque debe ser puesto en Jesucristo como Señor. ¡Él es quien debe ser predicado! La meta de la predicación de Pablo era traer a los hombres a Jesús, no hacer cambios morales en los hombres. Cuando un hombre llega al conocimiento de que Jesucristo es Señor, entonces él se hace como Cristo. Es importante que también Pablo se considere como siervo de los corintios cristianos por amor de Jesús. Si el fundamento de Pablo hubiera sido su propio bien o el de los corintios cristianos, o no hubiera permanecido, o se hubiera hecho carnal fácilmente. Pablo siempre sirvió a otros por amor de Jesús. Lo hizo para agradar a Jesús, no para agradar a los hombres.

Pablo cita directamente la idea de Génesis 1:3: Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Pablo en verdad creía el hecho de la creación descrita en Génesis 1. Ahí Dios creó la luz con una orden, y Pablo creía que así era exactamente como sucedía. Llegamos al conocimiento de la gloria de Dios al verla en la faz de Jesucristo. Dios nos dio una manifestación, una imagen, una representación de su gloria: su Hijo, Jesucristo.  El tesoro es la grandeza del evangelio de Cristo Jesús, y la gloria de Dios hecha evidente por medio de ese evangelio. Es la propia luz de Dios y la iluminación del conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en la faz de Jesucristo. ¡Este es el tesoro más grande en toda la creación!

Cuando Pablo nos considera como vasos de barro, no está siendo despectivo con el cuerpo, ni considerándolo como un mero recipiente del alma. En vez de eso, Pablo compara el «valor» de la luz de Dios y de su gloria con el «valor» de lo que Él eligió para poner dentro esa luz y esa gloria. Cuando comparas, no es difícil estar asombrado de que Dios haya puesto tan grande tesoro en vasos de barro. Los contenedores de barro eran comunes en cada hogar del mundo antiguo. No eran muy duraderos (comparados con el metal), y eran inútiles si se rompían (el vidrio podía ser derretido de nuevo). Así que eran baratos, y poseían un valor intrínseco muy pequeño. Dios eligió poner su luz y su gloria en los utensilios de todos los días, no en la porcelana fina.  ¿Por qué Dios pone un tesoro tan grande en vasos tan débiles? Para que la grandeza del poder sea de Dios, y no de nosotros. Para que sea evidente, para todos los que tienen ojos para ver, que la obra es hecha por el poder de Dios, no por el poder del vaso.

Pablo era un hombre buscado, perseguido, debido a lo que él era para Jesús. En Hechos 23: 12-40 se nos dice que hubo hombres que conspiraron para no comer o beber hasta que hubieran asesinado a Pablo. Pablo sabía lo que era ser perseguido. El vivir como una persona perseguida, un hombre buscado, da por hecho un estrés terrible, el cual es experimentado en cualquier momento del día; pero Pablo no estaba angustiado. Él aún podía servir al Señor de una forma gloriosa. La vida de Pablo era difícil debido a su devoción apasionada por Cristo Jesús y su evangelio. Pablo conocía el poder y la victoria de Jesús en su vida porque estaba continuamente en situaciones en donde solo el poder y la victoria de Jesús podían llenar su necesidad.

Pablo, como cualquier cristiano, quería que la vida de Jesús fuera evidente en él. Pablo sabía que esto solamente podía suceder si él también llevaba en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús. Hay aspectos de la gran obra de Dios en nuestras vidas que solo ocurren por medio de las pruebas y las aflicciones. Él sabía que las riquezas espirituales, que él trajo a los corintios cristianos, venían en parte por medio del padecimiento como de muerte que soportó en el ministerio. Dios hizo a Pablo más efectivo en el ministerio por medio de sus padecimientos. Aquí está la ironía. Los corintios cristianos despreciaban a Pablo debido a su gran padecimiento y debido a lo que pensaban que eran sus grandes vidas de «victoria». Ellos no veían que sus vidas de victoria eran solamente posibles porque Dios hizo de Pablo un siervo efectivo por medio de la aflicción.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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