Pablo cita el pasaje de Deuteronomio 19:15, y lo cita en referencia a su siguiente visita. Los dos o tres testigos pueden ser las tres visitas de Pablo, o el testimonio de sus asociados. La mención de la cita es recordarles a los corintios que él va esta vez como un juez, no como un investigador. Él ya tiene la evidencia suficiente para escribir: “si voy otra vez, no seré indulgente”. La situación que había entre los corintios reclamaba un duro liderazgo. Un pastor cristiano nunca debe de dejar que su autoridad se corrompa y se convierta en autoritarismo; pero la rebelión en contra de un ministro nombrado es rebelión en contra del máximo poder que le dio el nombramiento.

Los oponentes de Pablo, los más grandes apóstoles en medio de los corintios, decían que querían ver más poder de parte de Pablo. Él parecía muy débil y humilde para su gusto. Así que Pablo se dirigió a esa forma de pensar: “¿Quieren ver la prueba de que habla Cristo en mí? Bien. Cuando vaya por tercera vez, verán también el poder de Dios en mi reprensión, mientras limpio la casa. Así que, límpienla, antes de que yo vuelva”. De la misma manera que Jesús mostró debilidad, pero que ahora reina en poder, así Pablo irá con un poder similar después de mostrar a los corintios su debilidad. Pablo les pide a los corintios que consideren una pregunta bien seria: ¿En verdad soy un cristiano? Estamos con la preocupación correcta de que cada creyente tenga la seguridad de la salvación, y sepa cómo soportar los ataques que vienen por parte de Satanás. Al mismo tiempo, también entendemos que hay algunos que asumen o presumen que son cristianos cuando no lo son.

Pablo sabía que había algunos entre los corintios que estaban reprobados de la vida eterna y de la salvación. Su modo de pensar era mundano porque eran del mundo, no del Señor. Esta es una dura verdad, pero es mejor saberlo ahora que cuando sea demasiado tarde. La palabra para “reprobados” es, simplemente, lo negativo de la palabra “examinaos” en este mismo pasaje. Si nosotros no nos examinamos a nosotros mismos y no nos examinamos ahora, podríamos hallar que al final no pasamos el examen, y que estamos reprobados. ¿Qué es lo que debemos de buscar cuando nos examinamos y probamos a nosotros mismos? Debemos de ver que Jesucristo está en nosotros. No debemos de buscar perfección —en nosotros o en otros— pero sí debemos de ver una evidencia real de Cristo Jesús en nosotros. Ahora, ¿qué es tener a Cristo Jesús en ti? El verdadero cristiano lleva la cruz en su corazón; y una cruz dentro del corazón, queridos amigos, es una de las más dulces curas para una cruz en la espalda.

Pablo anticipa una pregunta de réplica por parte de los corintios: “Pablo, pides que nos examinemos a nosotros mismos. Bien, ¿por qué no te examinas a ti mismo? ¡Puede que nunca hayas sido un cristiano!”. Pablo descarta esta pregunta enseguida. Es tan aparente que no está reprobado, que él, simplemente, confía que ellos reconocen esa verdad. Pablo, aun como un apóstol, no podía hacer nada contra la verdad. Incluso los apóstoles no estaban por encima de la verdad. Pablo solo podía trabajar efectivamente por la verdad, no contra ella. Este pasaje es de un interés especial porque coloca los límites del poder eclesiástico, ya sea ordinario o milagroso. La promesa de nuestro Señor, de que lo que la iglesia ata en la tierra será atado en el cielo, está limitada por la condición de que sus decisiones deben ser acordes con la verdad.

Si la debilidad de Pablo podía contribuir a la fuerza de los corintios, él estaría gozoso. Su verdadera preocupación era que los corintios pudieran ser perfeccionados. Pablo prefería que los corintios limpiaran sus asuntos antes de que él los volviera a ver. Él quería utilizar su autoridad para edificación, no para destrucción. Tened gozo se traduce en otras versiones como “despedida”. Aun cuando Pablo ha sido severo con los corintios, todo estaba escrito con la finalidad de que ellos pudieran disfrutar del gozo de caminar en una relación correcta con Dios. Al exhortar a los corintios a que hagan estas cosas, Pablo prueba un punto importante: hacer estas cosas, parcialmente, está en nuestro poder. Muy a menudo pensamos que el consuelo, o el ser de un mismo sentir, y el estar en paz con los demás depende de los otros. En parte, eso es cierto, pero también depende de nosotros. Debemos dejar que Dios se preocupe de la parte de ellos, y nosotros podemos preocuparnos de nuestra parte.

Cuesta algo de trabajo lo que Pablo dijo: Consolarse, ser de un mismo sentir, y vivir en paz; pero la recompensa vale la pena: el Dios de paz y de amor estará con vosotros. Si sientes que Dios no está contigo, quizás es porque te estás resistiendo y rechazando su llamado. La idea de saludarse unos a otros con “ósculo santo” era común en esa cultura antigua. Esto era practicado comúnmente como un saludo afectivo en la iglesia primitiva; pero no era común hacerlo en el Viernes Santo, en recordatorio al ósculo de Judas, el cual traicionó a Jesús. El hecho de que el beso se describa como “santo”, indica que el trasfondo erótico quedaba excluido, el beso era un saludo, una señal de paz y de ágape cristiano. Este es el único lugar en el Nuevo Testamento donde el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, son mencionados juntos en este tipo de bendición. Pablo quería que los corintios estuvieran completamente bendecidos por todo lo que Dios es. En esencia, Pablo quería que ellos fueran bendecidos como verdaderos cristianos; “pues un cristiano es aquel que busca y disfruta de la gracia del Señor Jesús, del amor de Dios, y de la comunión con el Espíritu Santo”.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.