Es fácil percibir el sarcasmo y la vacilación de Pablo para promoverse. Él preferiría hablar acerca de Jesús, pero ese mensaje es estorbado por los corintios que descartan sus credenciales como un verdadero apóstol, y representante de Jesús. A Pablo no le gustaba hablar acerca de sí mismo. Él estaba feliz de escribir: “porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor” Pero la gloria de Pablo no será nada comparada con la gloria de los muchos que se glorían según la carne. Si los corintios son lo suficientemente cuerdos para soportar a tantos necios, seguramente pueden escuchar a Pablo por un momento. Como muchos de los que están engañados hoy día, los corintios toleraban el abuso de los “super apóstoles”, pensando que era un tanto espiritual el soportar esa esclavitud.

La esclavitud, a la cual Pablo se refiere, es el dominio personal y la autoridad que tenían los grandes apóstoles sobre los demás. El énfasis en la imagen y en la apariencia es a menudo conectado con una aproximación autoritaria hacia el liderazgo, y esto probablemente explica la esclavitud a la cual Pablo se refiere. Los corintios estaban tan apegados a sus «super apóstoles», que eran capaces de aceptar cualquier tipo de trato enfermizo por parte de ellos. Estaban tan impresionados con la imagen de autoridad y de poder que se sometían de una manera dócil a este tipo de tratamiento. Pablo continúa el sarcasmo, confesando que es muy «débil» para abusar de sus ovejas de la manera que lo hacen los «super apóstoles». ¡Culpable de cargos!

El linaje humano de Pablo era más que suficiente para calificarlo como un apóstol. No solamente era descendiente de Abraham, también era de los israelitas. No solamente era de los israelitas, también era de los hebreos, lo cual significa que era un judío del linaje de Judea, opuesto a los judíos que nacían de las personas que venían de áreas retiradas de Judea. Pablo creció en Tarso de Cilicia. Esto aparentemente significa que sus padres eran judíos de Judea que se movieron a Tarso, ya sea antes o después de que Pablo nació. Él sabe muy bien que su linaje de sangre no lo convierte en un apóstol o siervo de Jesús, pero muchos de los más grandes apóstoles decían o insinuaban que eso era importante. Los más grandes apóstoles decían ser ministros de Cristo. Cuando usaban este término, probablemente sonaba como un título de honra y privilegio. Pablo dirá también que está entre los ministros de Cristo, pero explicará que él quiere dar a entender algo muy diferente de los que querían decir los más grandes apóstoles. Ministro, viene de la antigua palabra griega diakonos, la cual describe a un «siervo humilde» o a «un trabajador doméstico». Los más grandes apóstoles habían exagerado la idea de ministro para hacerlo un título de exaltación y privilegio. Pablo no tenía ningún problema con la palabra ministro, pero sí tenía un gran problema con el entendimiento del título promovido por los más grandes apóstoles, y aceptado por los corintios.

En la siguiente sección, Pablo explica qué es lo que lo califica para ser llamado un ministro de Cristo. Deberíamos de esperar que fuera diferente de lo que los más grandes apóstoles dirían acerca de sus aptitudes. Yo soy un ministro de Cristo porque trabajo más arduo que cualquiera de los otros apóstoles por el bien de Jesús, porque he sido golpeado muchas veces por el bien de Jesús. Pablo recibió golpizas de parte de los judíos. Los azotes que podrían dar eran 39 (cuarenta azotes menos uno). Ellos no hacían esto por misericordia, sino porque temían que podrían contar mal y que los cuarenta azotes pudieran ser excedidos por accidente. Un antiguo escrito judío describe el procedimiento para recibir los azotes en una corte judía: Las dos manos del criminal son atadas en un poste, y luego, el siervo de la sinagoga hala o rompe sus ropas hasta que queden desnudos su pecho y sus hombros. Una piedra o bloque se pone detrás de él, donde el siervo se coloca; el siervo tendrá en sus manos un látigo hecho de piel, dividido en cuatro terminaciones. Él que azota coloca un tercio en el pecho del criminal, otro tercio en su hombro derecho, y el otro tercio en el izquierdo. El hombre que recibe el castigo no está sentado ni de pie, sino en todo momento agachado; y el hombre que golpea lo hace con toda su fuerza, con una mano.

Pablo continúa diciendo: Yo soy un ministro de Cristo porque he pasado mucho tiempo en prisión por el bien de Jesús, porque he estado cerca de mi muerte por el bien de Jesús, porque he viajado muchas millas por el bien de Jesús, y he soportado muchas dificultades en los viajes por el bien de Él. Porque he soportado muchos peligros y muchas incomodidades. Esto se refiere a los grandes peligros que Pablo se enfrentó al cruzar ríos mientras viajaba. Uno de los peores peligros de los viajes en el mundo antiguo eran los contrabandistas, listos para robar y desolar a los viajeros en medio de la nada. Pablo pasó muchos días y noches peligrosos en el desierto, varios naufragios y dificultades mientras viajaba por el mar, tenía el peligro de aquellos que decían que eran sus hermanos y amigos, pero que en lugar de eso eran falsos hermanos. Este es el precio que Pablo pagó. ¿Qué produce eso en ti? ¿Te felicitas debido a que puedes evadir muchas tribulaciones? Una semana viviendo de la forma que vivió Pablo y con eso bastaría; pero Pablo pasó por ello la vida entera y se gloriaba en sus debilidades. Los peligros de la vida de Pablo en realidad eran lo suficientemente duros para matar a un hombre, pero nada ni nadie podía matarlo hasta que Dios terminara su propósito con Él en esta tierra. La preocupación de Pablo no era una «incredulidad». «Esta ansiedad estaba basada, no solamente en los reportes inquietantes que llegaron a sus oídos; sino en su conocimiento de la sutileza salvaje del enemigo de las almas, quien, él se daba cuenta, no se detendría por nada en sus intentos de derrocar la obra del evangelio.

Pablo reconoce que lo que acabó de escribir pudiera parecer increíble para algunos, y algunos podrían dudar que Pablo en realidad vivió tales tribulaciones. Probablemente, dudaban aún más que Pablo pudiera “gloriarse” de esas tribulaciones. Así que Pablo utiliza un lenguaje fuerte para declarar que Dios es testigo de que él dice la verdad. El primer gran peligro o tribulación que Pablo enfrentó por el bien de Jesús, se remonta, quizás pensando a su escape de Damasco y era su “persecución de aprendizaje”. Es como si él dijera: “Así es como mi ministerio comenzó, y así es como continua”. La referencia al rey Aretas data de la fecha del escape de Pablo, entre los años 37 al 39 d.C. Tomando en cuenta los tres años mencionados en Gálatas 1:18, y que este incidente ocurrió al final de aquellos tres años, podemos suponer que Pablo se convirtió entre los años 34 al 36 d.C.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.