Pablo no llama la defensa de su apostolado una locura debido a que sea una locura o algo sin sentido. Él lo llama locura porque lo hace de mala gana, sabiendo que su tiempo y esfuerzo pudieran ser invertidos en cosas mejores. Él sabe que las cosas que cree que son honorables acerca de su apostolado, serían tenidas como locura por algunos de los corintios. Era importante que los corintios entendieran y confiaran en las credenciales apostólicas de Pablo, porque Pablo celaba sus corazones con celo de Dios. El celo de Dios que había en Pablo era algo bueno, y él se ofendería si los corintios fueran seducidos por un falso entendimiento de lo que significaba ser un apóstol. El celo de Dios es amor en acción. Él se rehúsa a compartir el corazón humano con cualquier rival, no porque sea egoísta y quiera todo para Él, sino porque sabe que de esa lealtad hacia Él depende nuestra propia vida moral. El compartir el celo de Dios por su pueblo es una virtud.

Era importante que los corintios entendieran y confiaran en las credenciales apostólicas de Pablo, porque Pablo es como el amigo del esposo, quien cuida a la novia en el periodo entre el desposorio y la boda. En la cultura judía de aquel tiempo, «el amigo del desposado» tenía una tarea importante que hacer. Procurar un esposo para la virgen, cuidarla, y dar testimonio de sus dotes corporales y maritales, era la tarea de este amigo, era su testimonio el que el desposado tenía en cuenta para escoger a su novia. Él era el internuncio entre ella y su esposo elegido, llevaba todos los mensajes de ella hacia él y de él hacia ella, pues antes del matrimonio las mujeres eran cuidadas estrictamente en casa, por sus padres o amigos. También, el amigo del desposado era llamado, si era necesario, para vindicar el carácter de la novia.

Pablo entendía que el engaño de Satanás a Eva en el Jardín del Edén es un buen ejemplo de las tácticas engañosas de Satanás. Su mentira hacia Eva («No moriréis») estaba rodeada de medias verdades, y de engaños tentadores. Los corintios eran retados por la decepción del «triunfalismo», porque estaba envuelta en la verdad de la vida triunfante que vivimos en Cristo Jesús. Pablo advirtió a los gálatas en contra de recibir a otro Jesús: «Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Un apóstol es «aquel que es enviado». Estos alborotadores eran el opuesto exacto de los apóstoles. Estos simples apóstoles únicamente habían venido; ellos en realidad no eran enviados por Dios. El problema no era tanto que habían venido falsos maestros entre los corintios. El problema era que los corintios los habían tolerado. La iglesia tiene el mismo problema hoy día. No es de sorprenderse que haya falsos maestros en la iglesia hoy día; el problema es que la iglesia los tolera y los acerca a ellos.

Pablo se compara con aquellos a los que él se refiere como los grandes apóstoles. Aparentemente, estos eran apóstoles que los corintios preferían por encima de Pablo. Los comentaristas debaten ardientemente la identidad de estos grandes apóstoles. Algunos piensan que eran otros apóstoles prominentes, como Pedro o Apolos (como se menciona en 1 Corintios 1:12). Pero esto es poco probable, Pablo habla sarcásticamente de los falsos apóstoles, quienes decían ser superiores a Pablo. Quienes fueran estos grandes apóstoles, Pablo no dirá que es menor que ellos. Luego Pablo explicará como él (de una manera poco común) es más grande que esos supuestos grandes apóstoles.

De acuerdo con los estándares de la retórica griega, era tosco en la palabra. En los días de Pablo, la habilidad de hablar de una manera fina, sofisticada, y entretenida, era muy popular. Otros (tales como los grandes apóstoles que los corintios amaban tanto) eran capaces de hablar de esta manera, pero Pablo era incapaz, o no tenía la voluntad de predicar de esta manera. Esto no le importaba a Pablo, porque no estaba preocupado por satisfacer los estándares de las personas que gustaban de una manera de hablar «fina» y «entretenida»; él estaba preocupado por predicar el evangelio fielmente. En la cultura de aquella época, si el orador público no tomaba el dinero por lo que hablaba, era tenido como un mal orador, con una pobre enseñanza. Muchas personas pensaban que alguien que no cobraba por hablar, era estrictamente un principiante. Pero a Pablo no le importaba la opinión de los demás cuando se trataba de predicar el evangelio y de no ser acusado de hacerlo por dinero. La palabra que Pablo utiliza para «despojado» es una palabra fuerte. En el griego clásico, esta palabra era utilizada para referirse a «despojar a un soldado muerto de su armadura». Como un verdadero apóstol, Pablo podía «gloriarse» de que no tomó dinero y que estaba más interesado en la integridad del mensaje que en sus propias obras.

Pocos cristianos modernos quieren tratar con el hecho de que aún hay falsos apóstoles y obreros fraudulentos entre los cristianos. Sin embargo, ellos claramente estaban allí, en los días de Pablo, y permanecen hasta este día. De hecho, ninguno puede disfrazarse a sí mismo como un verdadero apóstol de Jesús, porque el ser apóstol es un llamado que solo proviene de Dios. Ellos nunca fueron apóstoles de Cristo, solamente se pusieron en la figura y la forma, para tener más ventaja para engañar. Aun Satanás puede aparecer como ángel de luz, así los falsos apóstoles pueden tener una «buena» apariencia. Pablo les está mostrando a los corintios que es necio confiar en la imagen y en las apariencias externas.

Generalmente se dice que Satanás tiene tres formas bajo las cuales tienta a los hombres: 1) la serpiente sutil, 2) el león rugiente, 3) el ángel de luz. Él, muy a menudo, como ángel de luz, persuade a los hombres a hacer cosas bajo el nombre de la religión, las cuales son subversivas contra ella. De ahí, todas las persecuciones, hogueras, y holocaustos de una iglesia en específico, con la pretensión de mantener la herejía fuera de la iglesia; así se dieron todos los horrores e infiernos de la inquisición. En la forma de persecución pagana, como un león, él ha asolado la herencia del Señor. Y por medio de nuestros sentidos y pasiones, como la serpiente astuta, él frecuentemente nos está engañando, así que a menudo las obras de la naturaleza corrupta son confundidas por las operaciones del Espíritu de Dios.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.