Sean quienes fueran los críticos y oponentes de Pablo entre los corintios, ellos ciertamente tenían un concepto muy alto de sí mismos. Pablo no se cuenta ni compara con estas personas mundanas y carnales. Hay muchos que están dispuestos a alabarse a sí mismos; muchos no lo hacen públicamente, sino de una forma privada en sus propias mentes. Ellos están llenos de orgullo y vanagloria; buscarán dentro de ellos mismos realizaciones que su amor propio encontrará rápidamente, ya que para ellos lo real y lo ficticio son lo mismo.

Debemos orar para ser librados de este peligroso pináculo de la autoexaltación. Mirar la perfecta ley de la libertad, y acercarnos a Dios. Mientras más cerca estemos de Dios, encontraremos más corrupción en nuestros huesos. Eso es lo que dice Pablo con: midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos: Esto explica por qué los corintios carnales que criticaban a Pablo podían tener un precepto alto de ellos mismos. En sus maneras mundanas de pensar, simplemente se medían a sí mismos por ellos mismos y solamente se comparaban consigo mismos. Esto significa dos cosas: significa hacerte a la medida de otros y significa que haces a los otros a tu medida. Esto estaba mal por al menos dos razones. Primero, al parecer no había en realidad muchas personas espirituales entre los corintios para hacer una buena comparación. ¿Qué tanto elogio pudo haber en ser la persona más espiritual entre los corintios? Segundo, estaba mal porque solamente tuvieron en cuenta una escala humana, enfocada en la apariencia. Cuando dejamos que el Espíritu Santo nos mida por medio de la Palabra de Dios, Él nos mide en la escala de Dios, y mira el corazón. No debemos de hacer de nosotros el estándar para medir a los demás, ni pensar que somos superiores a ellos si —meramente por la apariencia— somos más exitosos. Por otro lado, tampoco debemos medirnos tomando a otros como referencia, ni sentir que hemos fracasado si —por mera apariencia— ellos son más exitosos.

La autoridad de Pablo en la iglesia no era sin límite. Dios le había concedido una regla de autoridad, y esa regla incluía a los corintios, especialmente porque él había fundado esa iglesia. La idea de la regla por medida viene de las líneas que fueron asignadas para los corredores en una carrera. Los corintios reconocerían esto porque amaban las carreras y porque se llevaba a cabo el famoso Juego Ístmico en Corinto. Pablo está diciendo: «Yo estoy corriendo en mi propia línea, y no en la de nadie más». Mientras los corintios crecían en madurez y alcance, su iglesia crecería y plantaría muchas otras iglesias. Esto haría, como algo extra, que se extendiera la regla de autoridad de Pablo.

La pasión de Pablo era anunciar el evangelio en los lugares más allá de ellos. Él no estaba interesado en edificar el fundamento de otro hombre, y no quería tocar trompeta en el trabajo ajeno. Es bajo, abominable y profundamente pecaminoso que un hombre se meta forzosamente en las labores de otro hombre, sembrando disputas dudosas entre personas cristianas, distrayéndolos y dividiéndolos para obtener un partido para sí mismo. Este es un mal que ha prevalecido mucho durante todos los siglos de la iglesia; en el presente hay mucho de ello en el mundo cristiano, y el cristianismo es deshonrado por ello.

Al utilizar esta cita de Jeremías 9:24, Pablo reprende a los corintios que encontraban su gloria en Pablo o en contra de Pablo. Pablo barre con todo eso, mostrando que no debemos de gloriarnos en nosotros mismos, ni en otros, ni en contra de otros; solamente debemos de gloriarnos en el Señor. Quizás Pablo quería empujar sus mentes para que recordaran el contexto de esta cita de Jeremías: «Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová» (Jeremías 9:23-24). Los corintios eran de los que se gloriaban en la sabiduría, en el poder, y en las riquezas, en lugar de gloriarse en el Señor. Lo grandioso de gloriarnos en el Señor es que siempre podemos hacerlo. Nadie es tan alto para que no pueda gloriarse en el Señor; ni nadie es tan bajo para que no pueda gloriarse en el Señor. ¡Todos podemos gloriarnos en el Señor!

No importa el cómo testifiques sobre tus propios logros. Se trata de lo que Dios dice sobre nosotros, que es lo que importa y lo que perdurará. Pablo quería el respeto de los corintios, pero lo quería por el bien de ellos, no por el de él. Él sabía que ellos estaban dañando su propio crecimiento espiritual y su madurez al rechazarlo. Pero para sí mismo, Pablo estaba satisfecho con la aprobación que venía del Señor. Este es el lugar al que cada cristiano, y especialmente cada persona en el ministerio, deben de llegar. Es algo peligroso alabarse uno mismo. En la iglesia cristiana, la autoalabanza debe de ser vista con sospecha, como una marca de descalificación.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.