Pedro dará una palabra de exhortación a los ancianos que están entre los cristianos que están leyendo esta carta. Estos ancianos tenían responsabilidades especiales las cuales les dirige Pedro. La idea del anciano vino a la vida de la iglesia por medio de la cultura judía. La palabra “anciano” simplemente habla de la madurez y sabiduría que una persona anciana debe de tener, haciéndolas calificadas para el liderazgo. En su aplicación, se trata más de la sabiduría y madurez que de la edad. Era la costumbre de Pablo y Bernabé designar a ancianos en las Iglesias que habían fundado (Hechos 14:23). También se estaba desarrollando el oficio de pastor, quien era esencialmente un anciano que enseñaba (1 Timoteo 5:17) quien nombraba y dirigía a ancianos y otros líderes. Aunque Pedro era claramente el principal entre los doce, no afirma ningún privilegio o posición especial, como el “Papa” de la iglesia primitiva. Al contrario, él se miraba a sí mismo como un anciano también entre todos los ancianos de la iglesia

Pedro estaba calificado para hablar porque él era un testigo de los padecimientos de Jesús cuando vio la tortura de Jesús y probablemente la crucifixión; y era un participante de la gloria de Dios, probablemente refiriéndose a cuando vio la transfiguración de Jesús. Él estaba con Cristo en el jardín, él estaba con Él cuándo fue detenido, y estaba con Él en la sala del sumo sacerdote. Si él lo siguió hasta la cruz no sabemos.

Este fue el primer aspecto de liderazgo. Pedro parecía haber recordado las tres partes de comisión de Jesús para él en Juan 21:15-17. En ese pasaje, Jesús le dijo a Pedro que demostrara su amor por Jesús alimentando y apacentando a Sus ovejas. Un pastor espiritual hace su trabajo en dos maneras principales. El primer trabajo es alimentar a las ovejas. Jesús enfatizaba esto a Pedro en Juan 21:15-17. Otro aspecto del trabajo es el atender a las ovejas, lo cual significa, guiar, nutrir y cuidar a las ovejas. La “herramienta” más importante para el pastor de la grey de Dios es un corazón como el de Jesús, uno que está dispuesto a dar su vida por las ovejas, y uno que se preocupa por ellas genuinamente y está interesado en ellas (Juan 10:11-14). Para Pedro, el trabajo de ser un pastor también podría ser entendido como el ser un cuidador (capataz). Esta palabra de liderazgo proviene a la iglesia de la cultura griega, y se refería a alguien que vela por alguien, un manager, o un supervisor. Los pastores no deberían de hacer su trabajo por fuerza, como si fueran forzados a hacer un trabajo que en realidad odian. Sino que, deben servir a Dios y a Su Pueblo voluntariamente, desde un corazón que ama a las ovejas y que quiere servir. Los pastores no deberían de hacer su trabajo por ganancia deshonesta. La ganancia es deshonesta porque era su motivo para servir como pastores. Al contrario, ellos deben de servir con ánimo pronto, dispuestos a servir sin importar la compensación financiera. Los pastores no deberían de hacer su trabajo con señorío, porque las ovejas no les pertenecen. Ellas están a su cuidado. Por lo contrario, los pastores deben de servir como ejemplos, no dictadores. Pedro les recuerda a los pastores de la iglesia que un día darán respuesta a su Príncipe de los pastores, quien querrá saber qué es lo que hicieron por Su grey. Pedro comenzó esta palabra de humildad con los jóvenes, en contraste con los ancianos a los que se había dirigido. Pero se dio cuenta prontamente que esta es una aplicación para todos. Esta palabra de ser sumisos unos a otros, revestíos de humildad aplica para todos, pero tal vez especialmente para los jóvenes. La frase “revestíos” se traduce a una palabra rara que se refiere a un esclavo poniéndose un mandil antes de servir, aun así, como hizo Jesús antes de lavar los pies de los discípulos. La humildad es esencial en nuestra relación con Dios. Si queremos caminar en la gracia de Dios (Su favor inmerecido) entonces debemos de despojarnos de nuestro orgullo y ser humildes – no solo para con Él sino para con todos.

Resiste: Si Dios nos tiene en un lugar de humildad en este momento, debemos de someternos a Su plan. Él sabe que cuando fuere tiempo nos exaltará, aunque a veces pensemos que conocemos el tiempo mejor que Dios. La humildad verdadera se demuestra cuando tenemos la habilidad de echar nuestra ansiedad sobre Dios. Es presunción orgullosa el llevar las cosas a nuestra propia preocupación y el tratar con cosas que Dios ha prometido que Él tratará. Echando es una palabra bastante energética. Él no dice, “acuesta toda vuestra ansiedad sobre Él,” porque tenemos que hacerlo con mucha más energía que eso. Aviéntala lejos de ti. Las presiones y las cargas de tu vida son muy pesadas y difíciles que toma mucha concentración y esfuerzo para ponerlas sobre Jesús. En sus mejores momentos, las religiones de la cultura griega podían imaginar a un Dios que era bueno. Pero nunca llegaron a creer en un Dios que tuviera cuidado. El Dios de la Biblia – el Dios que verdaderamente esta ahí – es un Dios que cuida de ti. El creer que Dios cuida de nosotros es lo que separa al cristianismo de todas las religiones, las cuales bajo todas las variedades de la forma se ocupan con la tarea de hacer a Dios preocuparse, del despertamiento por sacrificio, rezo o interpretar el interés durmiente de la Deidad. Frecuentemente juzgamos a los padres por los hijos. Cuando un hijo de Dios está lleno de miedo y preocupación, ¿Acaso no tiene razón el mundo de pensar que su Padre en el cielo no se preocupa por él? Nuestra preocupación y miedo refleja pobre e injustamente a Dios.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.