Pedro no era meramente un apóstol, pero en cierto sentido si era el líder del grupo apostólico. El era un hombre importante y de influencia en la iglesia primitiva. Esta carta debió haber sido recibida con importancia. La idea detrás de la palabra expatriados es de alguien que es residente temporal en una tierra foránea. Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia: Estas áreas en específico eran lugares donde el cristianismo había sido extendido en las primeras décadas del comienzo de la iglesia. Probablemente era la ruta que el mensajero original de la carta de Pedro seguiría al distribuir la carta. Esto no fue escrito a ninguna congregación, pero intencionalmente escrito a todos los cristianos. Pedro primeramente se refiere a sus lectores destinados como los elegidos. Esto simplemente significa que fuimos elegidos, por Dios en un sentido único y particular. La elección de Dios no es al azar ni desinformada, pero según la presciencia, la cual es un aspecto de Su omnisciencia. Esta presciencia incluye conocimiento previo a nuestra respuesta al Evangelio, pero no es únicamente dependiente de ello.

Un resultado esencial en la elección es santificación y obediencia. Mientras algunos quieren creer que la elección tiene que ver solo con ir al cielo o el infierno, Pedro nos recuerda que también tiene que ver con la Tierra. El reclamar que eres un elegido es dudable si no hay evidencia de santificación y obediencia. Pedro manda un saludo que se convierte común entre los cristianos, combinando elementos de la cultura griega (Gracia) y cultura judía (paz).

Cuando Pedro consideró la salvación de Dios, todo lo que pudo hacer fue adorar. Esto es porque el motivo especial de la obra de Dios está encontrado en El y no en nosotros (según su grande misericordia). Toda Su bondad comienza con misericordia Ningún otro atributo pudo habernos ayudado si se hubiera reusado la misericordia. Como nosotros somos por naturaleza, la justicia nos condena, la santidad nos desaprueba, el poder nos aplasta, la verdad confirma la amenaza de la ley, y la ira la cumple. Es por la misericordia de nuestro Dios que nuestra fe comienza. Somos nacidos de Nuevo a una esperanza viva, porque tenemos una vida eterna en el Salvador quien ha conquistado a la muerte por sí mismo. La esperanza vive porque está puesta sobre una herencia incorruptible, la cual es inmarcesible por qué está reservada en los cielos. Este es un contraste significativo en comparación con cualquier herencia en este mundo. Pedro en realidad no describe nuestra herencia. Nuestra herencia en realidad es algo demasiado grandioso para describirse. Aun así, podemos saber que nuestra herencia no perece, no se puede contaminar, y no se puede marchitar.

Nosotros somos guardados por el poder de Dios, pero es mediante la fe. La persona que es guardada es una persona que permanece en una relación continua de fe con Dios. Podemos decir que la fe activa el poder de la conservación de Dios en la vida del cristiano. Nosotros especialmente nos alegramos en el poder de Dios que nos guarda cuando somos afligidos en diversas pruebas, sabiendo que Él nos guardará mientras somos probados con fuego. A veces los cristianos pensamos que las pruebas y las tentaciones son nuestro presente, y no hay nada que podemos hacer al respecto; sin embargo, el cristiano fuerte y verdadero nunca será afligido en la prueba. Nuestra fe no es probada porque Dios no sabe qué tanta o qué tipo de fe tenemos. El propósito de Dios en las pruebas es el demostrar la calidad duradera de tu fe. Si el oro es probado por el fuego, ¿qué tanto más nuestra fe, la cual es Mucho más preciosa que el oro? Dios tiene un gran e importante propósito al probar nuestra fe.

Pedro sabía que a pesar de que había visto a Jesús, antes y después de la resurrección, casi todos los cristianos de la iglesia primitiva no habían visto a Jesús. Aun así, le amaban. Jesús no era menos real simplemente porque no le habían visto. Era importante para Pedro – Y todos los escritores del Nuevo Testamento – para demostrar que su enseñanza no era ninguna novedad, pero se anunciaba de antemano por los profetas. Entendiendo que esto hacía que la salvación fuera algo mucho más grande para la mente de los lectores afligidos de Pedro. Los profetas del Antiguo Testamento deseaban ver exactamente la gracia del Nuevo Pacto que venía. Al profesar por el Espíritu de Cristo, sabían algo de Sus sufrimientos y las glorias, pero mucho menos de lo que deseaban saber. La desenvoltura del plan eterno de Dios es algo que anhelan mirar los ángeles. Los ángeles observan nuestra conducta (1 Corintios 4:9), haciendo necesario que los cristianos nos comportemos de una manera propia (1 Corintios 11:10).

El anhelo, por lo tanto, debe incluir la santa curiosidad de ver y disfrutar de las glorias del reino de Cristo que tienen cada vez más plena realización en la vida de los cristianos a lo largo de la historia de la iglesia. El concepto parece estar fundando en las palabras de Jesús en Lucas 15:7, 10 donde dice que los ángeles se regocijan en los pecadores arrepentidos.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.