Pablo le indicó a Timoteo que los hombres ancianos normalmente no deben ser reprendidos. Un pastor joven como Timoteo debe pastorearlos fielmente, pero con el debido respeto hacia los años de los adultos ancianos. Levítico 19: 32 dice: Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová. Y Proverbios 16:31 dice: Corona de honra es la vejez que se halla en el camino de justicia. Hay otra razón por la que es mejor exhortar que reprender a un anciano, porque tal vez simplemente no reciba la reprimenda. El verbo del griego antiguo utilizado para “reprendas” no es la palabra que normalmente se utiliza para “reprender” en el Nuevo Testamento. Este es el único lugar en el que se utiliza esta palabra, y literalmente significa “golpear a.” A Timoteo se le dijo que no fuera insolente con los hombres mayores, sino que los tratara con respeto – de la misma forma que trataría a los más jóvenes con respeto, como si fueran sus hermanos. La orden no es que Timoteo nunca debe reprender a un hombre anciano, sino que no debía atacar a las personas con reprimendas excesivamente duras. Aparte de esta palabra particularmente severa, en general, reprender es una tarea importante del pastor. Es una simple y clara presentación de que alguien está mal, ya sea en su conducta o en su pensamiento. Su objetivo principal no es precisamente alentar sino más bien confrontar con claridad a alguien con su conducta o pensamiento erróneo. Los más jóvenes, debían ser tratados como hermanos; esto es, como a compañeros y amigos en la obra del evangelio, pero sin el mismo respeto que merece un hombre mayor. Las ancianas deben ser tratadas como madres, con el respeto y la honra que merece su edad. Un pastor joven debe aceptar – y apreciar – cierta cantidad de cuidados maternales por parte de algunas de las ancianas de la iglesia, y es apropiado honrarlas como tal. Las mujeres jóvenes deben ser tratadas como hermanas; Timoteo, como cualquier hombre de Dios, debía asegurarse de que su conducta hacia las jóvenes siempre fuera pura e irreprochable. Un hombre consagrado no es coqueto ni provocador, y no utiliza palabras ingeniosas que pueden ser tomadas de una forma coqueta o provocativa. En los días en los que fue escrito el Nuevo Testamento, no había ningún sistema de asistencia social del gobierno. En ese tiempo había una clase especialmente vulnerable – las viudas de edad avanzada, que no tenían forma de recibir apoyo de un marido o de hijos adultos, y sin manera de cuidar adecuadamente de sí mismas. Estas son las viudas que en verdad lo son. Uno de los significados de la palabra honrar, es apoyar, sostener; y aquí es más evidente que debe tomarse en este sentido. Los principios que se revelan aquí son extremadamente relevantes hoy en día cuando muchos ven a la iglesia como un lugar a donde el pobre y el necesitado pueden llegar por ayuda económica. Aquellos que legítimamente deban ser apoyados por la iglesia deben ser personas que no tengan una familia que los pueda apoyar. Si sí tienen una familia que los asista, es responsabilidad de ellos hacerlo. Los que deben ser legítimamente ayudados por la iglesia deben servir en la iglesia de alguna forma. En este caso, a las viudas se les daría la tarea de orar por la iglesia. Un buen pastor enseñará estas cosas, así todos sabrán lo que Dios espera de ellos. La forma regular de Dios para proveer a los necesitados no es a través de la iglesia, sino a través de nuestro propio esfuerzo. En los términos más fuertes, Pablo hizo énfasis en la responsabilidad del hombre de proveer para su familia – el hacer todo lo posible por apoyarlos. Esto es lo mínimo que se requiere de un hombre cristiano; si él no hace esto siquiera, su conducta es peor que la de un incrédulo. Que sea puesta en la lista solo la viuda no menor de sesenta años: La idea es que alguien menor de sesenta años, aún pueden mantenerse a sí mismas o volverse a casar. Ellas no tenían necesidad de ser agregadas a la lista de apoyo de la iglesia. Las viudas que eran aceptadas para recibir el apoyo de la iglesia no solamente debían ser en verdad viuda, sino que también debían tener un carácter consagrado. Eran llamadas a un trabajo, no solamente a recibir limosna. Cuando Pablo dice que ellas debían haber criado hijos, probablemente él tenía en mente tanto el criar a sus propios hijos como el recibir a los niños abandonados (los cuales eran muy comunes en el mundo antiguo). Como regla general, ellas no debían ser agregadas a la lista de apoyo de la iglesia, porque generalmente podían proveer para sí mismas y podían volverse a casar. Pablo no está condenando a las viudas jóvenes por querer casarse, solo está haciendo la observación de que muchas mujeres están tan desesperadas por contraer matrimonio y compañía, que no se conducen de forma piadosa en lo que se refiere a las relaciones. Pablo concluye con un principio al que ya había hecho alusión tres veces en esta sección. La responsabilidad de apoyo recae primero en el hogar; la iglesia apoyará a los que estén realmente desamparados y que lleven vidas consagradas.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.