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El trabajo de pastorear es principalmente la instrucción de los hermanos; pero “instrucción” debe ser entendida en un sentido amplio, no solo como la enseñanza en un aula. Jesús instruyó a sus discípulos, pero con vida y práctica, así como con palabras. Pero, si Timoteo iba a ser un buen ministro de Jesucristo, él debía permanecer anclado en la palabra de Dios, siguiendo cuidadosamente la buena doctrina. La prioridad debe estar en la Palabra de Dios, no en las palabras del hombre. Pablo advertía a Timoteo que se mantuviera enfocado en la Palabra, no en cosas que vinieran del hombre. La cultura de la antigua Grecia y la cultura Romana daban un alto valor al ejercicio físico. Pablo le dice a Timoteo que el mismo esfuerzo y compromiso que otros tienen hacia el ejercicio físico debe ser puesto para desarrollar la piedad. La palabra piedad viene de la antigua palabra que significa tener el carácter y la actitud de Dios. Esta era una meta digna, mucho más digna que los potenciales logros del ejercicio físico. El desarrollo espiritual y el desarrollo físico comparten algunas similitudes. En ambos, el crecimiento solo viene con esfuerzo y una alimentación apropiada.
Ahora Pablo explica el valor de la piedad, tanto en su sentido temporal como en el eterno. La piedad hace mejor esta vida presente, y no deberíamos dudar en creer y compartir esto con la gente. A pesar de que la piedad no hace que esta vida sea más cómoda, ni que haya más dinero, ni que dé más placeres, ni hace que todo sea más fácil en esta vida presente, indudablemente la hace la mejor, le da más satisfacción, y es la vida más gratificante que uno pueda vivir en este mundo. Al mismo tiempo, la piedad es la única garantía de una vida venidera que aprovecha. Hay muchos logros y placeres en este mundo que ni siquiera pretenden ofrecer nada para la vida venidera. Solo la piedad es el camino para la vida eterna y la felicidad.
Porque esperamos en el Dios viviente: Este debería ser el gran lema de la vida cristiana. Como cuando David retó a Goliat en el nombre del Dios viviente y su confianza en Él, le dio poder para lograr la victoria para la gloria de Dios. Él es el Salvador de todos los hombres: Esto hace énfasis en la idea de que la prioridad debe seguir siendo el mensaje de Jesucristo. No es que todos los hombres sean salvos en un sentido universalista; sino que solo hay un Salvador para todos los hombres. No es que los cristianos tengan un salvador, y que los demás puedan tener otro. Pero prestemos atención al punto de Pablo: mayormente de los que creen. La obra de Jesús es suficiente para salvar a todos, pero solo efectiva para salvar a aquellos que han venido a él por fe.
A partir del verso 11 Pablo da instrucciones personales. Esto manda y enseña: Esto tiene una nota de autoridad. Timoteo no debía tomar el púlpito con especulaciones y teorías de hombres. Él debía traer la palabra de Dios sin temor ante el pueblo de Dios y dejar que las semillas cayeran donde pudieran. Como Timoteo era joven, era vulnerable a los errores de la juventud que a menudo provocaban las críticas justificadas de los mayores. Para hacer frente a esto, Pablo lo llamó a vivir una vida tan consagrada que nadie pudiera tener en poco su juventud. La palabra juventud en el antiguo griego era usada para los adultos en edad militar, entendiéndose hasta los 40. Parece que Timoteo tenía alrededor de 30 años en ese tiempo; pero Pablo tenía alrededor de 70, así que la juventud era algo relativo. Sé un ejemplo con lo que dice, es decir: (en palabra), lo que hace (en conducta), en amor, en actitud (espíritu), en fe (en el sentido de fidelidad), y en pureza. Así aprendemos lo tonto y ridículo que es que las personas se quejen de que no reciben ningún honor, cuando en realidad no hay nada en ellos que sea honorable, sino que más bien se exponen a sí mismos al desprecio por su ignorancia, el ejemplo de sus vidas impuras, su frivolidad y otras faltas. La única forma de ganar respeto es con virtudes excepcionales, las cuales nos protegen contra el desprecio.
Timoteo fue advertido de no descuidar el don que Dios le había dado. Esto nos muestra que definitivamente cabía la posibilidad de que los dones y las habilidades en él pudieran ser desperdiciadas por la eternidad. Como en la parábola de los talentos, no debemos enterrar las habilidades que Dios nos ha dado. Pablo pudo haber tenido en mente el servicio de ordenación de Timoteo, cuando los líderes de la iglesia le impusieron las manos y reconocieron el llamado de Dios en su vida para ministrar. Este era un evento que aparentemente fue acompañado por profecía. Es evidente que los ancianos en la iglesia en Listra y Derbe se habían reunido con el apóstol Pablo cuando Timoteo estaba por dedicarse al servicio de tiempo completo y habían impuesto sus manos en él, encomendándolo a Dios en oración.
Pablo llamaba a Timoteo a meditar en la Palabra de Dios y en la obra de Dios en su vida. Esto no implica poner nuestras mentes en blanco (la meta de la meditación oriental), sino de llenar nuestras mentes con la palabra de Dios. Timoteo fue animado a permanecer en ellas, a poner su máximo esfuerzo, y al hacerlo, su aprovechamiento sería manifiesto a todos. A menudo, el aprovechamiento no es evidente porque no nos entregamos por completo a la búsqueda de Dios y de su voluntad. Timoteo, y todo pastor, deben examinar constantemente dos grandes áreas de preocupación – su vida y su doctrina. No hacer esto significaría un gran peligro tanto para Timoteo como para aquellos en su congregación. Aquellos que escucharan (oyeren) a Timoteo como pastor debían de escuchar la doctrina. El llamado principal de Timoteo no era para entretener o divertir, ni siquiera para ayudar con cosas prácticas – era presentar la doctrina Bíblica, y cuidar de esa doctrina.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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