Pablo acababa de escribir que las mujeres no debían estar en una posición de autoridad dentro de la iglesia por encima del hombre; pero no quiere dejar la impresión de que cualquier hombre está calificado. Ningún hombre está calificado para ser un líder espiritual sólo por su género. El oficio que Pablo describía es el del obispado. Nuestra cultura religiosa nos ha dado una idea muy particular de lo que es el obispo; pero la palabra obispo en el Nuevo Testamento griego [episkopos] literalmente significa “el que vigila” – un vigilante. Estos eran hombres con liderazgo y autoridad en la iglesia, los pastores. Tal persona a veces es llamada anciano (presbuteros) o pastor (poimen) como en Hechos 20:17, 28. Cuando dice: Buena obra desea: La idea no es: Bien por usted, que desea un lugar de liderazgo espiritual, aunque este pueda ser un deseo piadoso. La idea más bien es: “Esto es bueno, noble, un trabajo honroso. Timoteo, tienes que buscar hombres buenos, nobles y honorables.”

Dios tiene requisitos específicos para los líderes de la iglesia y no deben ser escogidos al azar, tampoco porque se ofrezcan voluntariamente, o porque aspiren a la posición, ni siquiera porque sean “líderes natos.” Los líderes deben ser elegidos principalmente en base a qué tanto coinciden con los requisitos que se mencionan aquí. Tampoco tiene nada que ver con el talento. Dios no dice, “Sal y consigue al hombre más talentoso.” Dios puede crear fácil e instantáneamente dones en un hombre, porque los dones son dados por el Espíritu Santo, como Él quiere. Ir a un seminario no hace a una persona calificada. Ser un buen orador tampoco. Tener dones naturales o espirituales no hacen calificada a una persona para el liderazgo espiritual. Lo que uno hace o da voluntariamente en tiempo o en dinero no lo califica para el liderazgo espiritual. Lo que califica a una persona para el liderazgo espiritual es un carácter consagrado – y un carácter consagrado que vaya de acuerdo con estos claros criterios. Sin embargo, esta no es una lista rígida que demanda perfección en todas las áreas; son metas a alcanzar y a su vez criterios generales para la selección.

En la lista de requisitos para los líderes de la Iglesia destacamos: Irreprensible: Esta palabra literalmente significa “Nada que pueda ser usado en contra.” La palabra es una metáfora, tomada del caso de un experto y hábil boxeador, que defiende de tal manera cada parte de su cuerpo que resulta imposible para su antagonista el dar un golpe. Marido de una sola mujer: La idea que se maneja aquí es “Hombre de una sola mujer.” No es que el líder tenga que estar casado (si así lo fuera, Jesús y Pablo no podrían ser líderes espirituales en nuestras iglesias). La idea tampoco es que un líder nunca podría volver a casarse si su esposa hubiera fallecido o si se hubiera divorciado bíblicamente. La idea es que el amor, el afecto y el corazón se le dan a una sola mujer, a aquella que es su legítima esposa ante la ley. Sobrio: Lleva la idea de alguien que no es dado a los extremos. Son fiables y de confianza, y usted no tiene que preocuparse por cambios abruptos de visión, estado de ánimo o de acciones. Prudente: Esto describe a la persona que tiene la capacidad de pensar con claridad y objetivamente. No bromean constantemente, sino que saben tratar los temas serios con seriedad, no significa que el hombre no tenga sentido del humor, ni que siempre sea serio y formal. Más bien sugiere que sabe darles el valor apropiado a las cosas y que no ridiculiza al ministerio ni al evangelio con una conducta tonta. Decoroso: Lleva la idea de “ordenado.” Hospedador: Están dispuestos y pueden abrir las puertas de su hogar tanto como para amigos como para extraños. Apto para enseñar: Lo suficientemente instruidos en la Biblia para enseñar, ya sea en un lugar público o en un lugar privado. No dado al vino: La idea es de no ser adicto al vino o a emborracharse. Este verso, en sí mismo, no prohíbe al liderazgo de Dios tomar bebidas alcohólicas, pero si lo desalienta claramente. No Pendenciero: Este es un hombre que no es dado a la violencia, ni pública ni en lo privado; un hombre que puede dejar que Dios pelee sus batallas. No codicioso de ganancias deshonestas: Esta traducción de la versión Reina-Valera 1960 lo describe de una manera memorable: No codicioso de ganancias deshonestas. Amable: El tipo de hombre que toma a Jesús como su ejemplo, no al último héroe de acción. Apacible: El tipo de persona que no siempre está peleando por una u otra cosa. No avaro: Este pensamiento abarca más que la mera ambición por el dinero. El hombre avaro nunca está satisfecho con nada, siempre está en busca de algo más o algo diferente. Que gobierne bien su casa: El líder consagrado demuestra su capacidad para dirigir primero en su propia casa; Pablo reconocía que es en nuestro hogar donde nuestro cristianismo se demuestra primero. No un neófito: A los recién convertidos no se les debe dar una posición de liderazgo demasiado pronto. El líder debe estar mucho más allá de la etapa de neófito en su desarrollo espiritual. Buen testimonio: Estas características deben ser evidentes para que todos, incluso los no creyentes las puedan ver. El líder potencial debe ser un buen cristiano fuera de las paredes de la iglesia.

Los diáconos asimismo deben ser: Un ejemplo de la designación de los diáconos se encuentra en Hechos 6:1-6, donde los apóstoles vieron la necesidad que había de personas que distribuyeran la asistencia diaria para las viudas entre la iglesia, sin embargo ellos no tenían el tiempo de distribuir la ayuda ellos mismos. Ellos eligieron a hombres para actuar esencialmente como diáconos en esa iglesia. Los requisitos son prácticamente los mismos que los del “obispo”; el servicio práctico (especialmente cuando se reconoce como un oficio) también es liderazgo. Es un error ver a un oficio como más prestigioso que otro, aunque los obispos tienen una mayor responsabilidad ante Dios. Cada uno consiste más en un llamado que en una posición. Honestos: Mostrando un respeto apropiado para Dios y los hombres. Sin doblez: Un hombre que dice la verdad desde la primera vez, sin ninguna intención de engañar. Que guarden el misterio de la fe: Aquellos que se adhieren a la doctrina correcta, con convicción sincera. Sean sometidos a prueba primero: Un hombre demuestra ser apto para el cargo en la iglesia con su conducta. Los diáconos y los obispos son más reconocidos que designados. Las mujeres, así mismo: Es difícil saber si Pablo se refería aquí a las diaconisas (como Febe, en Romanos 16:1), o a las esposas de los diáconos. Las palabras usadas originalmente permiten ambas posibilidades. Si él está hablando principalmente de la esposa del diácono, es apropiado pues el liderazgo de un hombre en su casa puede ser evaluado, en parte, por la conducta de su esposa. ¿Es ella honesta, no [una de las] calumniadoras, sobria, y fiel en todo? No calumniadoras: “Literalmente, no demonios. Esto pudiera ser también traducido como difamadoras, traicioneras, chismosas, pues todas estas son de su padre, el diablo, y los deseos de éste ellas cumplirán. Dios recuerda su fiel servicio, incluso en las tareas que algunos considerarían de baja categoría. No cabe duda de que usted verá más diáconos con una gran recompensa que a obispos o pastores.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.