La idea detrás de la palabra santifique es “ser apartado”; hacer algo distinto y diferente, rompiendo viejas asociaciones y formando una nueva. Por ejemplo, un vestido es un vestido; pero un vestido de novia es santificado – apartado para un propósito especial y glorioso. Dios quiere que seamos apartados para él. El adjetivo completo (holoeleis), que ocurre solo aquí en el Nuevo Testamento, es un compuesto de holos, “todo, entero,” y telos, “final.” Su connotación básica es “alcanzando por completo el final, llegando a la meta prevista,” por lo tanto tiene la fuerza de no dejar ninguna parte sin alcanzar.” Pablo dejó claro que la santificación es la obra de Dios en nosotros. Hace hincapié en las palabras: mismo, en sea guardado, en fiel es el que os llama, y en el cual también lo hará. Este énfasis completa las exhortaciones previas de Pablo.
En algunos pasajes los términos alma y espíritu parecen ser sinónimos, otras veces parecen ser distintos y difíciles de definir con precisión. Parece que efectivamente existen tres aspectos diferentes de la persona humana, sin embargo, el significado específico de espíritu o alma debe ser determinado por el contexto. El gran erudito griego Dean Alford describió al espíritu y al alma como lo siguiente: El espíritu (pneuma) es la parte más alta y distintiva del hombre, la inmortal. El alma es lo más bajo o el alma animal, que contiene las pasiones y los deseos, los cuales tenemos en común con los brutos, pero que en nosotros son ennoblecidos y trazados por el espíritu.
Al ser la parte interna, inmaterial del hombre que puede existir aparte de la vida espiritual, el alma se conecta con el mundo a través de los sentidos del cuerpo físico. Se conecta con Dios a través de la fe, la cual puede ser llamada el “sentido” del espíritu. Tendemos a pensar en el espíritu como si fuera más como el cuerpo, el recipiente de nuestra interacción con el mundo espiritual. Debido a que el alma y el espíritu tienen referencia a la parte no material del hombre, son fácilmente confundidos. A menudo una experiencia destinada a edificar al espíritu solo bendice al alma. No hay nada malo con la emoción de alma y la bendición, pero no hay nada en ello que edifique espiritualmente. Es por eso que muchos cristianos van de una experiencia emocionante a otra pero realmente nunca crecen espiritualmente – el ministerio que reciben es del alma. Podemos recibir esta orden como inspirada. Dios quiere que haya una jerarquía dentro del ser humano, ordenada primero con el espíritu, luego con el alma, y finalmente con el cuerpo.
Esto no es para decir que el cuerpo es inherentemente malo; eso contradice la idea principal de Pablo aquí, que la persona entera sea apartada y guardada para Dios, completa en espíritu, alma y cuerpo. Dios salva nuestro cuerpo tanto como a nuestra alma y a nuestro espíritu, y el cuerpo tiene un rol importante y definido en el plan completo de salvación – ser resucitado en un nuevo cuerpo. Sin embargo. Dios diseñó al humano para vivir bajo el orden de espíritu, alma y cuerpo en vez de cuerpo, alma, espíritu.
Pablo era un apóstol, y la iglesia de Tesalónica estaba conformada por cristianos jóvenes. Pablo aún creía que necesitaba sus oraciones, así que simplemente les pidió, “orad por nosotros.” Dios requiere de su pueblo el deber de orar por sus ministros; y no es para sorprenderse, si aquellos que no oran por sus predicadores no reciben beneficio de su enseñanza. Pablo quiere que los que lean la carta saluden a todos los cristianos en Tesalónica de su parte. Si él estuviera ahí en persona, saludaría a a todos los hermanos con ósculo santo él mismo, pero como no estaba, enviaría este saludo a través de esta carta. Aparentemente en esta época los sexos eran separados en la asamblea y los hombres besaban a los hombres y las mujeres a las mujeres. . . Cuando el beso era intercambiado entre hombres y mujeres daba ocasión a los críticos de acusar a los cristianos con impureza. Las turbaciones resultantes dieron lugar a numerosas regulaciones referentes a la práctica por los primeros concilios de la iglesia.
Pablo uso aquí una frase fuerte. (Ruego encarecidamente) Era importante que esta carta fuera leída entre los cristianos, esta es una declaración inusual, única en las cartas de Pablo. Se han sugerido muchas razones diferentes por las que Pablo agregó esta frase al final de su carta. Como esta era su primera carta, aún no se había establecido la costumbre de leer sus cartas en público, y quería asegurarse de que esta práctica fuera establecida. Como la carta era un sustituto de su presencia personal, Pablo no quería que ninguna decepción por su ausencia frenara la difusión de la carta. Pablo quería asegurarse de que la iglesia escuchara la carta de primera mano, y no a través de intermediarios que pudieran exponer erróneamente su mensaje. Tal vez Pablo temía que las personas pusieran atención a los pasajes en la carta que hablaban de los asuntos que más les interesaban, e ignoraran las otras partes.
Casi todas las cartas de Pablo empiezan y terminan con la idea de gracia. Esto también es verdad de casi todo lo que Dios tiene que decir a su pueblo.
La gracia es el favor inmerecido de Dios, su dote de amor y aceptación para con nosotros se debe a quién es Él y a lo que Jesús ha hecho. Gracia significa que le agradamos, y que todas las razones están en Él. Gracia significa que podemos dejar de trabajar por su amor y empezar a recibirlo. Es apropiado para esta carta – la primera correspondencia de Pablo para las iglesias preservada – esta carta llena de amor, aliento, e instrucción, que termine con una nota de gracia. Lo que sea que Dios tenga que decirnos; y en todas las cartas del Nuevo Testamento hay cosas que examinan al corazón y lo hacen temblar, comienza y termina con gracia. Todo lo que Dios ha sido para el hombre en Jesucristo se resume en esto: “Toda su dulzura y su belleza, toda su ternura y su paciencia, toda la pasión de su amor, es reunida en gracia.” ¿Qué más podría un alma desear que la gracia del Señor Jesucristo more en ella?
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
