Pablo los exhorta sobre su adoración pública. Podemos apagar el fuego del Espíritu con nuestras dudas, nuestra indiferencia, nuestro rechazo hacia él, o por la distracción con otros. Cuando las personas empiezan a atraer la atención hacia sí mismos, es seguro que apagamos al Espíritu. Apagar se aplica correctamente a apagar una llama de algún tipo, como de un fuego, o una lámpara. Este es el único lugar en el Nuevo Testamento donde es usado en un sentido metafórico. La frase puede ser más literalmente traducida, “Deja de apagar el fuego del Espíritu.”

Reconocemos que el Señor habla a y a través de su pueblo hoy en día, y aprendemos a estar atentos a su voz. Claro, siempre hay que examinar las profecías; siguiendo la orden de examinadlo todo, pero no las menospreciamos. Es muy posible que la profecía estuviera siendo menospreciada porque había individuos que estaban abusando del don. Había personas que ponían fechas y especulaban sobre el final de los tiempos entre los Tesalonicenses, que tal vez respaldaban sus especulaciones con supuesta autoridad profética. La maldad y el engaño pueden mostrarse incluso en un entorno espiritual, así que es importante que los cristianos examinen todo. Cuando han hecho el examen; según los estándares de la Palabra de Dios y el discernimiento del espíritu entre los líderes, entonces retenemos lo bueno. Entre el tiempo en que Pablo vio por última vez a los Tesalonicenses y cuando escribió esta carta, había pasado tiempo en Berea. Ahí, los cristianos eran de un carácter noble porque escucharon la predicación de Pablo y diligentemente buscaron en las escrituras para ver si lo que decía era verdad. Pablo quería que los Tesalonicenses tuvieran un corazón y mente más como los Bereanos.

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo: La idea detrás de la palabra santifique es “ser apartado” – hacer algo distinto y diferente, rompiendo viejas asociaciones y formando una nueva. Por ejemplo, un vestido es un vestido; pero un vestido de novia es santificado – apartado para un propósito especial y glorioso. Dios quiere que seamos apartados para él. El uso que hace Pablo de espíritu, alma y cuerpo nos recuerda que el hombre está conformado por tres partes distintas espíritu, alma y cuerpo. Debido a que el alma y el espíritu tienen referencia a la parte no material del hombre, son fácilmente confundidos. A menudo una experiencia destinada a edificar al espíritu solo bendice al alma. No hay nada malo con la emoción de alma y la bendición, pero no hay nada en ello que edifique espiritualmente. Es por eso que muchos cristianos van de una experiencia emocionante a otra, pero realmente nunca crecen espiritualmente, el aliento que reciben es del alma. Y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado: Podemos recibir esta orden como inspirada. Dios quiere que haya una jerarquía dentro del ser humano, ordenada primero con el espíritu, luego con el alma, y finalmente con el cuerpo. Dios salva nuestro cuerpo tanto como a nuestra alma y a nuestro espíritu, y el cuerpo tiene un rol importante y definido en el plan completo de salvación, un día será resucitado en un nuevo cuerpo. Sin embargo. Dios diseñó al humano para vivir bajo el orden de espíritu, alma y cuerpo en vez de cuerpo, alma, espíritu.

Pablo era un apóstol, y la iglesia de Tesalónica estaba conformada por cristianos jóvenes. Pablo aún creía que necesitaba sus oraciones, así que simplemente les pidió, “orad por nosotros.” Dios requiere de su pueblo el deber de orar por sus ministros; y no es para sorprenderse, si aquellos que no oran por sus predicadores no reciben beneficio de su enseñanza. Saludad a todos los hermanos con ósculo santo: La idea es que Pablo quiere que los que lean la carta saluden a todos los cristianos en Tesalónica de su parte. En la conclusión de la carta en el verso 27 Pablo uso una frase fuerte, Les encargo con autoridad. Era importante que esta carta fuera leída entre los cristianos, esta es una declaración inusual, única en las cartas de Pablo. Se han sugerido muchas razones diferentes por las que Pablo agregó esta frase al final de su carta. Como esta era su primera carta, aún no se había establecido la costumbre de leer sus cartas en público, y quería asegurarse de que esta práctica fuera establecida. Tal vez Pablo temía que las personas pusieran atención a los pasajes en la carta que hablaban de los asuntos que más les interesaban, e ignoraran las otras partes.

Casi todas las cartas de Pablo empiezan y terminan con la idea de gracia. Esto también es verdad de casi todo lo que Dios tiene que decir a su pueblo. La gracia es el favor inmerecido de Dios, su dote de amor y aceptación para con nosotros se debe a quién es Él y a lo que Jesús ha hecho. Gracia significa que le agradamos, y que todas las razones están en Él. Gracia significa que podemos dejar de trabajar por su amor y empezar a recibirlo. Lo que sea que Dios tenga que decirnos, y en todas las cartas del Nuevo Testamento hay cosas que examinan al corazón y lo hacen temblar, comienza y termina con gracia. Todo lo que Dios ha sido para el hombre en Jesucristo se resume en esto: toda su dulzura y su belleza, toda su ternura y su paciencia, toda la pasión de su amor, es reunida en gracia. ¿Qué más podría un alma desear que la gracia del Señor Jesucristo more en ella?

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.