Los cristianos deben reconocer a sus líderes, y los líderes se describen de tres maneras Los que trabajan entre vosotros. Los líderes son reconocidos no por su título sino por su servicio. Un título es bueno; pero solo si el título es verdadero y si describe lo que la persona realmente es delante de Dios y del hombre. Los que presiden en el Señor. Los líderes son reconocidos por “presidir” a la congregación en el sentido de dirigir y proveer de liderazgo, como un pastor sobre las ovejas. Esto describe un claro y legitimo orden de autoridad. Los que amonestan. Amonestar significa: Llamar la atención o reprender gentilmente; advertir.

Por su parte, los cristianos deben tener en mucha estima y amor a sus líderes. Ellos no merecen estima por su título, o por su personalidad, sino por su labor hacia el pueblo de Dios. El trabajo es un aspecto esencial del ministerio, y no hay lugar para un pastor perezoso. Si un cristiano no puede sentir estima y amor por su pastor, debería o ponerse de rodillas, pedirle al Espíritu Santo que cambie su corazón, o irse a otro lado y someterse a un pastor al que pueda estimar y amar. Con la simple orden de tener paz, Pablo dijo que los cristianos deberían dejar sus riñas y discusiones. Éste es un gran camino hacia la estima y el amor hacia los líderes de su iglesia.

Pablo inició este texto rogando, es como decirle a alguien lo que debe hacer, pero sin aspereza o espíritu crítico. No es una reprimenda ni condenación, pero tampoco es solamente una sugerencia o consejo. Es urgente y serio, pero asociado con el ánimo. Pablo les dijo a los Tesalonicenses: Las personas; no solo el pastor y los líderes, necesitan ser ministradas. Así que, si alguien es ocioso, el deber del cristiano es amonestarlo. Otros necesitan aliento, otros necesitan ser sostenidos Los ociosos, se refiere a los que están fuera de orden, usando una palabra militar que describe a un soldado que rompe filas o marcha fuera de paso. Esta es la persona obstinada que simplemente quiere mantener su propia opinión o preferencia. Estos deben ser amonestados. Los de poco ánimo son los que, literalmente, son de carácter débil. Por naturaleza o experiencia tienden a ser tímidos y cobardes. Estos necesitan que se les de aliento, en el sentido de fortalecerlos.

Aunque se deben tomar medidas diferentes con los diferentes tipos de personas, los cristianos deben ser pacientes para con todos. Esto es porque el verdadero cristianismo es mostrado por su habilidad de amar y ayudar a las personas difíciles. No buscamos solo a personas perfectas a las cuales y con las cuales ministrar. El cristiano nunca debe buscar venganza, sino dejar que Dios lo compense. Al contrario, debemos seguir siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos. Cuando tenemos un corazón perdonador para con otros, no solo es bueno para ellos, también lo es para nosotros. En el siguiente pasaje, escribirá sobre más asuntos espirituales tales como la oración, acciones de gracias, y la adoración. Pero antes de estos asuntos espirituales o religiosos primero vienen las enseñanzas sobre buenas relaciones. Jesús dejó claro que debemos arreglar las cosas con los hombres antes de venir a adorar a Dios en Mateo 5.

No solo gozarse en las cosas felices, sino también en las penas. El cristiano puede estar siempre gozoso porque su gozo no se basa en las circunstancias, sino en Dios. Las circunstancias cambian, Dios no. Los cristianos deben orar continuamente. No podemos inclinar nuestras cabezas, cerrar nuestros ojos, y doblar nuestras manos sin cesar, pero esos son hábitos de oración, no la oración en sí. La oración es la comunicación con Dios, y podemos vivir cada minuto del día en una constante, fluida, comunicación con Dios. Hay un valor importante y significativo en un tiempo donde nos alejamos de toda distracción y nos enfocamos en Dios en un tiempo de oración a puerta cerrada. Pero también hay espacio – y gran valor – en la comunión en cada-momento-del-día con Dios.

No damos gracias por todo, sino en todo. Reconocemos que la soberanía de la mano de Dios está en control, no en fe ciega o casualidad. Cuando el gozo y la oración están casados el primer hijo es la gratitud. Después de cada una de estas exhortaciones Pablo dice: Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo – se nos dice que hagamos esto porque es la voluntad de Dios. La idea es: Esta es la voluntad de Dios, así que puedes hacerlo. No es fácil estar siempre gozosos. Orar sin cesar, y Dar gracias en todo, pero podemos hacerlo porque es la voluntad de Dios.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.