En las pocas semanas que Pablo estuvo con los Tesalonicenses, hizo énfasis en el pronto regreso de Jesús, y los Tesalonicenses lo creyeron seriamente. Esta era parte de la razón por la que eran el tipo de Iglesia a la que Pablo felicitaba tanto. Sin embargo después de que Pablo se fuera, se hacían preguntas sobre los cristianos que murieron antes del regreso de Jesús. Estaban preocupados por la idea de que ellos pudieran perderse del gran evento futuro y de que pudieran perderse la victoria y la bendición de la venida de Jesús. Es con algo de interés que notamos que cuatro veces en sus cartas, Pablo le pidió a los Cristianos que no fueran ignorantes respecto a algo: No ignoren acerca del plan de Dios para Israel. No ignoren sobre los dones espirituales. No ignoren sobre los sufrimientos y las pruebas de la vida cristiana y no ignoren acerca del rapto y la segunda venida de Jesús. Increíblemente, estas son áreas donde la ignorancia aún es común entre el mundo cristiano.
Dormir era una forma común de expresar la muerte en el mundo antiguo. Los cristianos llamaban a la muerte dormir, pero hacían hincapié en la idea de descanso. Los primeros cristianos comenzaron a llamar a sus lugares de entierro “cementerios,” lo que significa, “dormitorios” o “lugares para dormir.” Sin embargo la Biblia nunca describe la muerte de un no creyente como dormir, pues no hay descanso, paz, ni consuelo para ellos en la muerte. Para el cristiano morir es dejar este cuerpo; algo como recostarse para tomar una siesta y despertar en gloria. Es moverse, no morirse. Por estas razones, Los cristianos no deberían entristecerse como los otros que no tienen esperanza cuando sus seres queridos en Jesús mueren. Tenemos más que una anhelante esperanza de resurrección. En la resurrección de Jesús tenemos un maravilloso ejemplo de esto y una promesa propia. Jesús traerá con Él a los fieles que partieron con Él cuando regrese. Su muerte no significa que se perderán su parte en la segunda venida. Ciertamente viviremos porque Jesús vive y nuestra unión con El es más fuerte que la muerte. Cuando un pecador muere, nos lamentamos por él. Cuando un creyente muere, solo nos lamentamos por nosotros, porque ellos están con el Señor. Pablo hizo hincapié en que esta era una orden con autoridad, aunque no sabemos si Pablo la recibió por revelación directa o si fue algo no registrado que Jesús dijo. De una u otra forma, esto vino de Jesús y no se originó con Pablo.
El apóstol quería que los Tesalonicenses supieran que los cristianos que murieron antes del regreso de Jesús, Dios les permitirá compartir la gloria de la venida del Señor. No era porque Pablo tuviera una errónea promesa de que el regreso de Jesús sucedería mientras estuviera con vida. Más factible es la solución que ve a Pablo poniéndose como ejemplo de la expectativa de la Iglesia en todos los tiempos. Cuando Jesús regrese, lo hará personalmente y vendrá con voz de mando. La palabra del Griego antiguo para voz de mando es la misma palabra usada para las órdenes que el capitán de una nave le da a sus remeros, o el comandante a sus soldados. “Siempre está el toque de autoridad y la nota de urgencia.” Pablo quiere decir que cuando Jesús venga, vendrá en compañía de ángeles prominentes. Los creyentes se reúnen con trompeta de Dios. En el Antiguo Testamento, las trompetas daban la alarma de guerra y provocaban pánico en el enemigo, también las trompetas sonaban para reunir al pueblo. Aquí, la trompeta de Dios reúne al pueblo de Dios. El punto de Pablo para los Tesalonicenses es claro. Los muertos en Cristo no serán dejados fuera ni del regreso de Jesús ni de la resurrección. De hecho, ellos lo experimentarán primero. Los vivos que hayan permanecido hasta el regreso de Jesús serán arrebatados para encontrarse con Jesús en el aire, juntos, con los muertos en Jesús que ya han sido resucitados.
Este pasaje es la base para la doctrina del rapto del Nuevo Testamento, el arrebatamiento de los creyentes para estar con Jesús. La palabra rapto no está en el texto Griego antiguo, pero viene del latín vulgata, que traduce la frase arrebatados con “rapturus”, del cual sacamos la palabra rapto. La afirmación de Pablo, bajo la inspiración del Espíritu Santo, es tanto dramática como fantástica. Él habla de cristianos elevándose en el aire. No creeríamos esto a menos que la Biblia nos dijera que así es, de la misma forma que no creeríamos que Dios se convirtió en bebé, hizo milagros, murió en una cruz y vive en nosotros. El claro lenguaje de Pablo no deja duda acerca de la certeza de este evento. Sin embargo el tiempo de este evento en la cronología del plan profético de Dios es una cuestión de debate significativo entre los cristianos.
La verdad del regreso de Jesús por su pueblo, y la eterna unión de Jesús y su pueblo debe ser una fuente de aliento para los cristianos. Esta declaración final de Pablo solo tiene sentido si el arrebatamiento de los versículos anteriores libra a los cristianos de un peligro inminente. Si el arrebatamiento solo trae a la humanidad ante Dios para juicio, hay poco aliento en estas palabras. Finalmente Pablo citó una idea familiar del Antiguo Testamento. La idea detrás de la frase “el día del Señor” es que éste es el tiempo de Dios. El hombre tuvo su “día,” y el Señor tiene su día. En el máximo sentido, el día del Señor es cumplido con Jesús juzgando sobre la tierra y regresando en gloria. No se refiere a un solo día, sino a una temporada cuando Dios avanza rápidamente su agenda al final de esta era. Un ladrón no anuncia el tiempo exacto de su llegada. Pablo indicó que ellos definitivamente conocían que el tiempo no podía ser definitivamente conocido. Él ciertamente no iba a poner fechas en relación con la profecía, y Jesús prohibió que se establecieran fechas cuando dijo: “Pero del día y la hora nadie sabe”. La inesperada naturaleza de ese día será una tragedia para el no creyente. Serán arrullados por las condiciones políticas y económicas, pero serán despertados bruscamente. Escucharán el atemorizante “ no escaparán.” Antes de tener la esperanza de la salvación, Habíamos sido puestos para ira. Ya no somos puestos para ira, sino que ahora para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. Es importante entender que Pablo se refería a la ira de Dios. Somos salvados del mundo, de la carne, y del diablo. Pero primero y ante todo, somos rescatados de la ira de Dios que merecemos. Todo el contexto de Pablo aquí es el rescate del creyente de esa ira de Dios. Jesús murió en nuestro lugar. No solamente en el sentido de que Jesús murió por nosotros como un favor para nosotros; sino que murió sustituyéndonos a nosotros. Pablo una vez más nos dice no que recibamos ánimo, sino que lo demos. Si todos los cristianos tenemos un corazón para animarnos unos a otros, entonces todos seremos animados. Cuando tenemos nuestro primer interés en desarrollar a otros cristianos, entonces Dios nos edificará a nosotros. La idea es una iglesia llena de participantes activos, no espectadores pasivos.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
