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En las pocas semanas que Pablo estuvo con los Tesalonicenses, hizo énfasis en el pronto regreso de Jesús, y ellos lo creyeron seriamente. Esta era parte de la razón por la que eran el tipo de Iglesia a la que Pablo felicitaba tanto. Sin embargo, después de que Pablo se fuera, se hacían preguntas sobre los cristianos que murieron antes del regreso de Jesús. Estaban preocupados por la idea de que esos creyentes pudieran perderse del gran evento futuro y de que pudieran perderse la victoria y la bendición de la venida de Jesús.
Pablo se refiere a ellos como los que duermen: Dormir era una forma común de expresar la muerte en el mundo antiguo, pero entre los paganos, casi siempre se veía como un sueño eterno. Los cristianos por su parte llamaban a la muerte dormir, pero hacían hincapié en la idea de descanso. Los primeros cristianos comenzaron a llamar a sus lugares de entierro “cementerios,” lo que significa, “dormitorios” o “lugares para dormir.” Sin embargo, la Biblia nunca describe la muerte de un no creyente como dormir, pues no hay descanso, paz, ni consuelo para ellos en la muerte.
Tenemos más que una anhelante esperanza de resurrección. En la resurrección de Jesús tenemos un maravilloso ejemplo de esto y una promesa propia. Para los cristianos Tesalonicenses, sus preocupadas mentes recibieron respuesta con la afirmación de “traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.” “Es mejor entender las palabras como que significan que Jesús traerá con Él a los fieles que partieron con Él cuando regrese. Pablo dice que creemos que Jesús murió y resucitó: Está era la confiada creencia del apóstol Pablo y los primeros creyentes. Ciertamente viviremos porque Jesús vive y nuestra unión con El es más fuerte que la muerte. Por eso es que no nos entristecemos como aquellos que no tienen esperanza y la razón por la que tenemos más que un deseo anhelante.
Pablo hizo hincapié en que esta era una orden con autoridad, aunque no sabemos si Pablo la recibió por revelación directa o si fue algo no registrado que Jesús dijo. De una u otra forma, esto vino de Jesús y no se originó con Pablo. El quería que los Tesalonicenses supieran que los que durmieron – o cristianos que murieron antes del regreso de Jesús – no estarán en desventaja. Los que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Dios les permitirá a los que durmieron compartir la gloria de la venida del Señor.
Cuando Jesús regrese, lo hará personalmente. el Señor mismo descenderá, y vendrá con voz de mando. La palabra del griego antiguo para voz de mando es la misma palabra usada para las órdenes que el capitán de una nave les da a sus remeros, o el comandante a sus soldados. Siempre está el toque de autoridad y la nota de urgencia. Aparentemente, habrá algún tipo de señal audible que anuncie este increíble evento. Puede ser que las tres descripciones (voz de mando, voz de arcángel, y trompeta) se refieran al mismo sonido; o puede haber tres sonidos distintos. El rapto no será silencioso ni secreto, aunque la mayoría de las personas tal vez no entiendan el sonido ni su significado. El punto de Pablo para los Tesalonicenses es claro. Los muertos en Cristo no serán dejados fuera ni del regreso de Jesús ni de la resurrección. De hecho, ellos lo experimentarán primero.
Los vivos que hayan permanecido hasta el regreso de Jesús serán arrebatados para encontrarse con Jesús en el aire, juntos, con los muertos en Jesús que ya han sido resucitados. Este pasaje es la base para la doctrina del rapto del Nuevo Testamento, el arrebatamiento de los creyentes para estar con Jesús. La palabra rapto no está en el texto griego antiguo, pero viene del latín vulgata, que traduce la frase arrebatados con rapturus, del cual sacamos la palabra rapto. El claro lenguaje de Pablo no deja duda acerca de la certeza de este evento. Y así estaremos siempre con el Señor: La manera en que Jesús nos reunirá con él es impresionante. Pero el asunto principal es que cualquiera que sea el estado de los cristianos (muertos o vivos) a la llegada de Jesús, estarán siempre con el Señor. Esta es la gran recompensa del cielo, estar con Jesús. La muerte no puede romper nuestra unidad con Jesús ni con otros creyentes.
Finalmente, la verdad del regreso de Jesús por su pueblo, y la eterna unión de Jesús y su pueblo debe ser una fuente de aliento para los cristianos. Esta declaración final de Pablo solo tiene sentido si el arrebatamiento de los versículos anteriores libra a los cristianos de un peligro inminente. Si el arrebatamiento solo trae a la humanidad ante Dios para juicio, hay poco aliento en estas palabras.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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