Por el bien de los Tesalonicenses, Pablo estuvo dispuesto a quedarse solo en Atenas. Sí, le costó algo enviar a Timoteo a los Tesalonicenses, pero pensó que valía la pena pagar el costo. Timoteo era un servidor, la palabra más bien designa a uno que rinde servicio. Habla del siervo en relación con su trabajo, destacando su actividad de servir. Pablo quería que Timoteo hiciera dos cosas – confirmar y exhortar a los Tesalonicenses. Ambas eran necesarias, pero confirmar es primero. La exhortación solo puede venir realmente cuando ya hemos sido afirmados en la dirección correcta; de otra manera, solo somos exhortados en el camino equivocado. El ministerio de Timoteo les ayudaría a soportar sus dificultades presentes. Pablo quería que los Tesalonicenses supieran que su tiempo de sufrimiento presente estaba bajo el control de Dios. Como parte de la vida normal de un cristiano, los creyentes estamos puestos para aflicción.

Algunos creen que el único tipo de aflicción que el cristiano debería experimentar es la persecución. La verdad es que hay dos palabras del griego antiguo utilizadas para traducir el concepto de sufrimiento, y ninguna de ellas es utilizada exclusivamente en referencia a la persecución. Thilipsis era usada para cosas como dolor físico, problemas emocionales, y sufrimiento bajo tentación. Pasko era usada para cosas como sufrimientos físicos sin relación con la persecución, sufrimiento bajo tentación, y dificultades en un sentido general. El símbolo del cristianismo es la cruz, no una cama de plumas. La aflicción solo es un parte de seguir a Jesús; por lo tanto, Pablo reconoció que los cristianos están puestos para tribulación. Cuando Pablo estuvo con los Tesalonicenses (solo unas pocas semanas antes de escribir esta carta) él les advirtió que iban a a pasar tribulaciones. A pesar de ello, les enseñó sobre el lugar del sufrimiento en la vida cristiana.

Pablo apenas pudo soportar la idea de que la fe de los Tesalonicenses pudiera derrumbarse en esta temporada de tribulación, así que envió a Timoteo para ver que estuvieran bien y para ayudarles. Las apagadas actividades misioneras de Pablo en Corinto antes del regreso de Silas y Timoteo parecen indicar que Pablo estaba profundamente deprimido debido a la pesada carga del suspenso y la incertidumbre sobre el resultado de su misión en Tesalónica. Pablo reconoció que el tentador – este es, Satanás – quería sacar provecho de esta temporada de sufrimiento. Como en el caso de Job, Satanás quería tentar a los Tesalonicenses a que desistieran de Dios. Si la fe de los Tesalonicenses flaqueaba, Pablo consideraría que su trabajo entre ellos había sido en vano.

Cuando Timoteo regresó de su visita a los Tesalonicenses, trajo buenas noticias. Ellos estaban bien en fe y amor, y Pablo les ayudó a que estuvieran aún mejor con esta carta que les escribió. Esta carta se escribió desde Corinto, y su llegada a esa ciudad estuvo marcada por la dificultad. Sin embargo, desde que Timoteo regresó con buenas noticias, Pablo tuvo una energía renovada y frescura de vida. El agradecimiento y el gozo de Pablo se derramaba porque se habían mantenido firmes en el Señor. A algunos se les hacía fácil gozarse en la prosperidad material de la vida de otros, pero Pablo honestamente se gozó por la prosperidad espiritual de otros. Pablo escuchó buenas noticias de Timoteo, pero no fue suficiente. Él quería ver el rostro de la familia de la iglesia en Tesalónica; lo deseaba tanto como para orar de noche y de día para que Dios le diera la oportunidad de verlos.

En medio de todo este gozo, Pablo llama la atención al hecho de que aún les faltaba algo, cuando dice: Más el mismo Dios y Padre nuestro: Esto muestra que Pablo inicia un pasaje de oración escrita. Le contó a los Tesalonicenses lo que oraba por ellos y les hablo de dos personas vistas como una, que poseen el poder de abrir camino a Tesalónica una vez más; “nuestro Dios y Padre y nuestro Señor Jesús” El aún oraba para que Dios dirigiera su camino a los Tesalonicenses. Esto muestra que, aunque Pablo valoraba el ministerio que otros llevaban, él creía que ellos aún necesitaban la instrucción autoritaria y el aliento que sólo los apóstoles podían dar. La iglesia es fundada sobre los apóstoles, con Cristo mismo como la principal piedra del ángulo. Había algo significativamente único sobre los apóstoles y profetas del primer siglo, y ese ministerio único está preservado en el Nuevo Testamento.

Esta no era una iglesia sin amor, pero aún tenían espacio para crecer más en el, porque el amor es una marca esencial de la fe del cristiano. Pablo buscaba que los cristianos Tesalonicenses mostraran amor unos para con otros. Este amor comienza en la familia de Dios, pero debe ir más allá. Jesús nos dijo que nuestro amor es pequeño y superficial si solo amamos a los que nos aman. El apóstol osadamente se puso a sí mismo como estándar de amor para ser imitado. Debemos llevar nuestras vidas cristianas de tal manera que pudiéramos decirle a los cristianos jóvenes, Ama a otras personas, así como yo lo hago. Pablo sabía que Dios quería que los Tesalonicenses tuvieran corazones afirmados irreprensibles en santidad. La idea detrás de santidad es ser apartado del mundo para Dios. La persona genuinamente santa es separada lejos del dominio del pecado, del yo y del mundo, y es separada para Dios. El corazón debe ser santificado primero. El diablo quiere que desarrollemos un exterior santo mientras descuidamos el interior, como sepulcros blanqueados, llenos de muerte; al mejor estilo de los Fariseos.

Pablo se acordaba del regreso de Jesús, porque nada puede alentarnos a la santidad como recordar que Jesús podría venir hoy. La oración de Pablo por los Tesalonicenses hizo énfasis en tres cosas que son muy importantes para todo cristiano en la actualidad: Primero, quería estar con ellos, para que pudieran beneficiarse de su sabiduría y autoridad de apóstol. Segundo quería que abundaran en amor. Tercero, quería que fueran afirmados en verdadera santidad de corazón.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.