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Es impresionante que Pablo pudiera apelar libremente a su propia vida como ejemplo. Pablo no tenía que decir, “Por favor no vean mi vida. Vean a Jesús.” Pablo quería que la gente viera a Jesús, pero también podía decirles que vieran su vida, porque el poder de Jesús era real en su vida. Esta es una meta digna para cualquier cristiano en la actualidad; llevar una vida que declare cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con otros. Este es el tipo de vida que atrae a otros a seguir a Jesús. Podía decirles que debían andar como es digno de Dios porque su vida y su mensaje eran consistentes. Pablo fervientemente creía y enseñaba a otros que Dios había hablado al hombre y que habíamos registrado esta palabra de Dios. Él creía en la voz que habla a la humanidad con la autoridad de la eternidad, y que habla en un nivel más alto que la simple opinión humana. Los tesalonicenses recibieron la palabra de Dios como según es en verdad. Pablo la presentó no como palabra de hombres, y los Tesalonicenses la recibieron como palabra de Dios. No todos reciben este mensaje como palabra de Dios. Sin embargo, cuando no lo reciben, se refleja sobre ellos, no sobre el mensaje. Es verdad que ustedes no han percibido las cosas espirituales; pero no es evidencia de que no hay ninguna que percibir. La confianza de Pablo en la palabra de Dios no era cuestión de un pensamiento de anhelo ni de una fe ciega. Él podía ver que actúa en los creyentes. La palabra de Dios actúa, no solo trae información o provoca sentimientos. Hay poder en la palabra de Dios para cambiar vidas.

Cuando los Tesalonicenses respondieron al Evangelio, se convirtieron en objetivos de la persecución. Al hacerlo, no estaban solos, porque aquellos entre las las iglesias de Dios habían sufrido persecución con frecuencia. Los cristianos Tesalonicenses se volvieron imitadores de aquellos que habían sufrido antes que ellos. Ellos estuvieron dispuestos a padecer las mismas cosas porque estaban convencidos de que Pablo no les había traído palabra de hombre, sino Palabra de Dios. La palabra del hombre no vale la pena como para sufrir por ella, pero un verdadero mensaje de Dios sí lo vale.
Pabló consoló a estos cristianos atribulados con la certidumbre de que ellos no eran los primeros en sufrir de esta manera. El Señor Jesús enfrentó persecución, y los cristianos de Judea la enfrentaron primero. Adicionalmente, Pablo y sus asociados también eran perseguidos. Aquí Pablo escribió que sus propios compatriotas (los de Judea) había matado al Señor Jesús. Pero Pablo sabía muy bien que los judíos de Judea no eran los únicos responsables por el asesinato, los Romanos también tenían su propia parte de culpa, así que tanto Judíos como Gentiles eran culpables.
Pablo revela qué los Tesalonicenses, estaban indignados de que los Gentiles pudieran ser salvos sin convertirse primero en judíos. Cuando los cristianos olvidan esto, a menudo traen desgracia y maldición para sí mismos al corresponder a la persecución con persecución hacia otros. Sus crímenes eran grandes; a éstos les será proporcional su castigo. Para qué fin les ha preservado Dios distintos del resto de las personas de la tierra entre los que residen temporalmente, no pretendemos saber; pero incuestionablemente debe ser por un objeto de la más grande importancia. Pero mientras, dejen que el mundo cristiano los trate con humanidad y misericordia. Al mismo tiempo debemos notar que el enojo de Pablo es el enojo de un hombre hacia su propia nación, hacia su propia gente. Él ciertamente sigue siendo parte de ellos, y se lamenta por el destino que les depara.
Pablo sabía que los Tesalonicenses apreciaban el consuelo que les daba, pero se preguntaban por qué no iba y los consolaba en persona. Naturalmente ellos pensaban que esto sería mucho mejor. Sin embargo, Pablo les aseguraba que la razón no era falta de amor o deseo de su parte. No era que Pablo no quisiera visitar a los Tesalonicenses. Era que Satanás estorbó a Pablo y a sus compañeros. Los Tesalonicenses eran en su mayoría Gentiles convertidos, sin embargo, cuando Pablo menciona aquí a Satanás no dio más explicaciones. Esto muestra que en las pocas semanas que estuvo ahí, Pablo le enseñó a los Tesalonicenses bastante sobre Satanás y la guerra espiritual. Pablo, con todo su ministerio de apostolado y autoridad, aún podía ser bloqueado por Satanás. Pero Pablo no recibió este obstáculo de parte de Satanás de una manera fatalista. Hizo algo al respecto. Primero, entendió que esto provenía de Satanás. Sabía que esta no era una circunstancia al azar, sino un ataque directo. Pablo poseía el discernimiento para saber. Segundo, Pablo tenía fe. Por un poco de tiempo significa que Pablo sabía que solo sería por un poco de tiempo hasta que fuera superada la barrera. Tercero, Pablo estaba comprometido a pelear contra la barrera como le fuera posible. Si no podía estar ahí en persona, su carta iría por él y les enseñaría y animaría en su ausencia. 1 de Tesalonicenses fue la primera carta escrita de Pablo como apóstol para una iglesia. Si este era el caso, entonces la barrera de Satanás provocó que Pablo iniciara escribiendo cartas a las iglesias. Cuando Satanás vio la gran obra que Dios hizo a través de estas cartas, se lamentó haber estorbado a Pablo. Finalmente, Dios trajo la victoria. 20:1-5 describe el regreso de Pablo a Tesalónica y a otras iglesias en el área. Pablo le aseguró a los Tesalonicenses que nunca podría olvidarlos porque ellos eran su gloria y su gozo. Tal vez Pablo diría que no necesitaba una corona en el cielo porque estos preciosos eran su corona de victoria. Estos que traemos a Jesús y discipulamos son una corona de victoria para nosotros. Todo hombre que predique el evangelio debe leer este capítulo cuidadosamente y examinarse a sí mismo con él. La mayoría de los predicadores al leerlo concienzudamente, o les ceden su lugar a otros, o se proponen realizar la obra del Señor con más fervor en el futuro.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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