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Aquí vemos nuevamente que Saúl había sido abandonado por Dios, y estaba desesperado y asustado por el avance de los filisteos.

Resulta interesante observar que en las palabras del supuesto Samuel no se añadió nada nuevo. Saúl no consiguió ninguna información nueva. Samuel, antes de su muerte, ya había hablado sobre el rechazo, la destrucción y la muerte de Saúl. Con este incidente, Saúl, pues, no obtuvo ningún consuelo ni dirección, ni ninguna nueva información sobre su incursión al mundo de los espíritus.  Esto nos recuerda un relato de uno de los amigos de Job. Por la forma en que se expresó, uno pensaría que había recibido una revelación extraordinaria. Se encuentra en Job 4:12-17, y dice así:

“El asunto me llegó como un susurro; mis oídos lograron percibirlo. En la imaginación de visiones nocturnas, cuando el sueño cae sobre los hombres, me sobrevino un espanto y un temblor que estremeció todos mis huesos: y al pasar un soplo por delante de mí, se erizó el pelo de mi cuerpo. Delante de mis ojos se detuvo un fantasma cuyo rostro no reconocí, y lo oí decir muy quedo: ¿Será el mortal más justo que Dios? ¿Será el hombre más puro que el que lo hizo?”

Después de que aquel hombre tuviera esa gran experiencia que describió con gran cantidad de giros y expresiones, al ver este resultado nos preguntamos ¿percibimos alguna nueva verdad? Realmente, no. Y la conclusión en forma de pregunta que dice ¿Será el hombre más puro que el que lo hizo? ¿No es acaso una verdad evidente? En este caso, el “fantasma” o personaje mencionado en el versículo 16, no reveló nada nuevo.  En el incidente de 1 Samuel, resulta obvio que Dios no estaba de acuerdo con este procedimiento. En primer lugar, Dios no llamaría a Samuel, pues Saúl dijo claramente que Dios ya no hablaba con él. ¿Le fue entonces posible a Satanás llamar a Samuel? Ésta es, por supuesto, la cuestión.

Ahora, al leer la Escritura debemos entender que Cristo fue el único que se comunicó con los muertos. Sólo Él puede hablar con los muertos. Este hombre, Saúl, había sido abandonado por Dios. Por lo que a él se refería, el Cielo permanecía en silencio. Y, por tanto, Saúl acudió al infierno. Ahora, ¿se le apareció Samuel a Saúl? Ante esta pregunta, se han ofrecido varias explicaciones. Hay quienes descartan el incidente y lo ven como un fraude. No creen que haya en él ningún elemento genuino. Dicen que la adivina era ventrílocua y que escenificó todo el espectáculo. Nosotros también creemos que ella era una impostora, pero tenemos que reconocer que, como ella se quedó tan asustada como Saúl de lo que sucedió, no podemos descartar el elemento sobrenatural. El mago Houdini, en sus tiempos, dijo que él podía duplicar un 95 por ciento de todos los llamados actos sobrenaturales que el espiritismo alegaba poder hacer y que aparentemente hacía. Ahora, considerando que un 99 por ciento de eso era un fraude, ¿qué diremos del resto? Bueno, creemos que lo que ocurrió en Endor, fue algo sobrenatural, pero no creemos que Dios tuviera algo que ver con ello. Claro que también hay otro factor que ayuda a explicar algo de lo que ocurre en estos casos, y se trata del deseo irresistible de los familiares de comunicarse con sus seres queridos que han fallecido.

Luego, hay otra explicación que se ha dado. Hay quienes dicen que la adivina en realidad hizo venir a Samuel de los muertos. Esa explicación no se puede sostener ni es compatible con el resto de las Escrituras. Aquí en el versículo 15, dice: “Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí. Dios se ha apartado de mí y ya no me responde”. Saúl quería hallar una solución a su problema y Dios ya no le hablaba. Creemos que la pitonisa era un fraude. En realidad, lo que apareció era un demonio. Ella estaba controlada y gobernada por un demonio adivinador. Al fin y al cabo, no le reveló ninguna información nueva a Saúl. Samuel ya le había dicho a Saúl que Dios lo había desechado. Usted recordará que en el capítulo 15 de este primer libro de Samuel, en el versículo 23, dice: “Como pecado de adivinación es la rebelión, como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto rechazaste la palabra del Señor, también él te ha rechazado para que no seas rey”. También le dijo que el reino pasaría a David.  Es muy significativo lo que se nos dice en el primer libro de Crónicas, capítulo 10, versículo 13: “Así murió Saúl a causa de su rebelión con que pecó contra el Señor, contra la palabra del Señor, la cual no guardó, y porque consultó a una adivina”. Dios condenó lo que Saúl hizo.

Ahora, hay quienes utilizan el versículo 12, en este capítulo 28 del primer libro de Samuel, para intentar probar que Dios hizo que Samuel se apareciera. Dice así: “Y viendo la mujer a Samuel, lanzó un grito y dijo a Saúl: ¿Por qué me has engañado?, pues tú eres Saúl”. Creemos que fue un espíritu que se hizo pasar por Samuel imitándole, y no Samuel, el que apareció. Dios ya no hablaba con Saúl. Y lo que era aún peor, Saúl ya no tenía una relación con Dios. Los muertos no pueden comunicarse con los seres vivos de ninguna manera, y por eso, este incidente fue satánico desde el principio hasta el fin.  Cuando decimos que los muertos no se pueden comunicar con los vivos, hay una sola excepción. ¿Quiere escuchar una voz de los muertos? Pues, bien, escúchela en Apocalipsis, capítulo 1, versículos 17 y 18, donde leemos: “Cuando le vi, caí a sus pies como muerto. Y él puso su diestra sobre mí diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último, el que vive. Estuve muerto pero vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves del reino de la muerte”. Es el Señor Jesucristo el que tiene las llaves de la tumba y la muerte. Él sí ha muerto y ha triunfado sobre la muerte regresando de los muertos. Si usted necesita ayuda, acuda a Él. Si usted es consciente de que necesita la salvación, vaya hacia Él. Jesús cruzó el portal de la muerte por usted y por mí, y regresó con su inmenso poder, que está a disposición de los que están dispuestos a creer, y al alcance de los suyos.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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