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Saúl puso a Jonatán en una posición difícil. Jonatán amaba a David, y Dios estableció un maravilloso lazo de amistad entre ellos, sellado con un pacto. Jonatán sabía que David estaba destinado a ser el próximo rey de Israel, aunque él fuera oficialmente el príncipe heredero. Al mismo tiempo, su padre y rey le pide que mate a David. También puso a sus siervos en una posición difícil. Todos ellos amaban a David, sin embargo, su rey les ordenó que mataran a David.
David también estaba en una posición difícil. ¿En quién podría confiar? Incluso si confiaba en Jonatán, seguramente sabía que había al menos un hombre ambicioso en el personal de Saúl que haría todo lo que Saúl dijera, sin importar si era bueno o malo. Sin duda Saúl y muchos de su personal criticaban a David. Estaban atentos a cualquier cosa que pudieran usar contra él, y si no podían encontrar nada, inventaban algo. Jonatán escuchaba todo esto, pero no cambió su opinión de David. Él aún amaba a David en gran manera. Esto enfureció a Saúl, pero Jonatán sabía que había hecho lo correcto. No debía matar a David solo porque su padre y rey le pidió que hiciera algo que era claramente desobediencia a Dios. Jonatán sabía que la biblia dice, No matarás (Éxodo 20:13). La biblia era clara, y Saúl quedó registrado diciendo que matasen a David (1 de Samuel 19:1).
Estamos bajo autoridad, y se nos ha ordenado someternos al orden de Dios de autoridad en muchos ámbitos diferentes. Hay una sumisión bíblica de hijos a padres, de ciudadanos a gobierno, de empleados a patrones, de cristianos a su liderazgo en la iglesia, y de esposas a sus esposos. Pero en todas estas relaciones, nunca se nos excusa del pecado porque obedecimos a una autoridad que nos dijo que pecáramos. En este caso, estaría mal que Jonatán obedeciera a su padre y matara a David.
Jonatán hizo más que sólo negarse a ayudar a Saúl. Ayudó a David. Jonatán pudo haber dicho, “Miren, yo no quiero ser parte de eso. No voy a ayudar a mi padre a hacer algo que está mal. Pero tampoco intentaré detenerlo. Me mantendré neutral y dejaré que Dios lo resuelva”. Pero Jonatán no adoptó esa actitud. Jonatán hizo más que ayudar secretamente a David con información, también habló bien de David a Saúl su padre. Jonatán le dejó saber a Saúl, “Padre, tú tienes cierta opinión de David. Pero yo no la comparto. Yo amo y apoyo a David. Tú también deberías hacerlo”. Eso requirió de mucho valor y fue lo correcto. Jonatán fue lo suficientemente osado para decirle a su padre que su enojo e ira contra David era pecado y también que: “ninguna cosa ha cometido contra ti”. Saúl pensaba que David había pecado contra él de alguna manera y pensaba que su causa era justa. Jonatán le dio una necesaria palabra de corrección. Además, le recordó a Saúl de varios eventos porque Saúl los había distorsionado con la intención de justificar su celoso deseo de asesinar a David. Saúl sabía que David mató al filisteo, pero no podía creer que lo hubiera hecho por una razón justa. Él pensaba, “David lo hizo sólo para volverse famoso y tomar mi trono. Es un traidor codicioso. Mi deseo de asesinarlo es justificado, porque tengo que matarlo antes de que él me mate a mí”.
Jonatán intentó traer a Saúl de vuelta a la realidad. Le recordó a su padre: Cuando David recién mató al filisteo, tú te alegraste como todos los demás. Ahora Satanás te ha llenado la mente con celos y envidia. Regresa a cómo pensabas antes”. En la mente de Saúl, había una causa. En la mente de Saúl, David no era inocente. Pero la verdad es que David era inocente, y no había causa para matarlo. Jonatán llama a Saúl a volver a la realidad.
Y escuchó Saúl la voz de Jonatán: Esto requirió de verdadera humildad de parte de Saúl. Hubiera sido fácil decir, “Soy el rey y tengo razón. No me importa lo que digas”. Pero en este caso, Saúl escuchó la voz de Jonatán, y Juro por Jehová que no lo mataría. Esto muestra que Dios había tocado genuinamente el corazón de Saúl. Dios usó a Jonatán, pero no fue obra de Jonatán. Fue la obra de Jehová, y Saúl reconoció esto al declarar este juramento.
Jonathan trajo a David a Saúl, y estuvo delante de él como antes: Parece que todo había funcionado. La orden para matar a David es revocada. Saúl y David están juntos otra vez como antes.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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