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Podríamos pensar que la visita de David habría agradado a Eliab, especialmente considerando todas las cosas que había traído de casa. Pero las palabras de David enfurecieron a Eliab, y había varias razones para ello. Primero, estaba enojado porque sentía que David era una persona insignificante, con poco valor y que no tenía derecho a hablar, sobre todo con palabras tan osadas. Segundo, estaba molesto porque sentía que conocía la motivación de David, pero no conocía realmente el corazón de David. Tercero, estaba enojado porque pensaba que David intentaba provocar a alguien más para que peleara contra Goliat sólo para poder ver la batalla. El mismo Eliab era un hombre alto y de buena apariencia, y tal vez haya pensado que David intentaba empujarlo a la batalla. Finalmente, estaba enojado porque ¡David estaba en lo correcto! Cuando uno está turbado o con gran miedo, lo último que uno quiere en el mundo es que alguien nos diga que seamos valientes.

David se mantuvo en su posición. No hay duda de que lo que le dijo su hermano mayor Eliab le dolió, pero no iba dejar que eso le estorbara. David se mantuvo preocupado por la causa de Dios antes de cualquier otra cosa. Antes de su propia seguridad personal, antes que su único honor personal, tenía una preocupación apasionada por la causa de Dios. Cuando David fue malinterpretado y reprendido públicamente por su propio hermano, probablemente en medio de las risas de los otros soldados, pudo haber renunciado. Pero mostró la fortaleza de la armadura de Dios en su vida y respondió correctamente. Él no se interesaba por su gloria o por su éxito, sino sólo por la gloria y el éxito de la causa de Jehová. Goliat fue hombre muerto en ese momento. Esta batalla estaba ganada.

Saúl había esperado mucho tiempo; por lo menos 40 días, para escuchar a alguien decir estas palabras. Pero escucharlas ahora, de la boca de este muchacho, casi parecía una broma cruel. Las buenas noticias son que finalmente alguien quiere enfrentar a Goliat. Las malas noticias son que él es un pequeño pastorcillo. Las palabras de David para Saúl casi empeoraron las cosas. “No desmaye el corazón de ninguno a causa de él” casi suena como, “Está bien, todos, cálmense, tengo la situación completamente bajo control”. Parecía ridículo viniendo de este chico adolescente. Parecía orgullo juvenil y exceso de confianza, pero no lo era. Esta es la primera vez que David se ofreció específicamente como voluntario para luchar contra Goliat. Una cosa, es decir, “Alguien debería hacer algo sobre el enemigo”. Y otra cosa totalmente distinta, es decir, “Yo haré algo sobre el enemigo”. Saúl pensaba que David no estaba calificado debido a su edad, tamaño e inexperiencia. Esto muestra que Saúl veía la batalla solamente en términos puramente naturales y externos. Las “estadísticas de operación” externas decían que no había forma de que David pudiera ganar. Las “estadísticas de operación” de Dios decían que no había manera de que David perdiera. Saúl básicamente le dijo a David, Él ha sido un soldado por más tiempo del que tú llevas con vida. ¿Cómo podrías derrotarlo? Una vez más, esto muestra que Saúl sólo veía el exterior, no las dimensiones espirituales de esta batalla. Dios preparó a David para esta batalla exacta cuando David era un humilde pastor. Un león atacaba a las ovejas y David se enfrentaba a él. Un oso atacaba a las ovejas y David se enfrentaba a él. Durante todo ese tiempo, Dios preparó a David para luchar contra Goliat. ¿Cuánto tiempo se preparó David para luchar contra Goliat? Toda su vida, hasta ese día.

Saúl todavía estaba en lo natural, en la carne, en las cosas que son meramente externas. Se le ocurrió que, si este niño iba a enfrentar a Goliat, necesitaría la mejor armadura de todo Israel; la armadura de un rey e intentó vestir a David con su armadura, pero no funcionó, porque la armadura de Saúl no le quedaba físicamente a David. Todo era demasiado grande, y David no podía moverse bien con la armadura. Además, tampoco funcionó porque la armadura de Saúl no le quedaba espiritualmente a David. Ni la armadura, ni la tecnología militar, ni la sabiduría humana ganarían esta batalla. Jehová Dios de Israel ganaría esta batalla.

Tristemente, muchas personas dirían lo mismo acerca de la armadura de Dios: “Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué”. ¿Estás más familiarizado con las armas y la armadura de la carne o con las armas y la armadura del Espíritu? Presionen a algunas personas a practicar la oración, o cualquier otro pedazo de la armadura de Dios, y deberán decir, si hablan con honestidad, como aquí, yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. David usó las mismas herramientas que usó antes como pastor para matar al león y al oso. Lo que Dios usó antes, lo volvería a usar. ¿Por qué escogió David cinco piedras? Solo necesitaba una para matar a Goliat. Algunos sugieren – con algo de humor – que fue porque Goliat tenía cuatro parientes que también eran gigantes, a quienes David y sus asociados mataron más adelante. David podría haber dicho palabras audaces, haber renunciado a la armadura de Saúl, haber confiado en la armadura de Dios y haber reunido sus herramientas de pastor. Pero si nunca entraba en la batalla, ¿qué importaba? En última instancia, David tuvo la fe no solo para hablar, no solo para renunciar, no solo para prepararse, sino también para ir hacia el filisteo. Eso es fe real.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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