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El enemigo amonita rodeó esta ciudad israelita, y simplemente al hacerlo, dejó en claro sus demandas. Debían rendirse o ser conquistados. Los hombres de Jabes de Galaad sintieron que su única esperanza de sobrevivir era rendirse a Nahas bajo los términos acordados, o simplemente serían asesinados y saqueados. En vez de humillarse delante de Dios y confesar los pecados que los habían metido en problemas, dejaron completamente de lado a Dios, y se ofrecieron vilmente a convertirse en siervos de los amonitas. Que lamentable es ver hombres someterse dócilmente a un amo vil. Sin embargo ¡con qué frecuencia se repite! ¡Con qué frecuencia hombres prácticamente le dicen al diablo, haz alianza con nosotros, y te serviremos!
Cuando los hombres de Jabes Galaad le pidieron a Nahas una alianza, él accedió a llegar a un acuerdo pacífico – si todos los hombres de la ciudad dejaban que se les sacara el ojo derecho. Ciertamente Nahas era un hombre que hablaba en serio. Él hizo esta demanda por muchas razones. Primero, para glorificarse a sí mismo al humillar a todos los hombres de esta ciudad y de todo Israel. Dejar tuertos a los hombres de la ciudad traería afrenta sobre todo Israel haciendo que Israel parezca débil e incapaz de prevenir semejante atrocidad. Segundo, haría que los hombres de Jabes de Galaad no pudieran luchar eficazmente en la batalla. En el combate cuerpo a cuerpo, el hombre con un ojo tiene menos percepción de profundidad y está en desventaja con respecto a un hombre con dos ojos.
Vemos en esta historia una similitud entre Satanás, nuestro enemigo espiritual, y Nahas, el enemigo de Israel. Satanás nos ataca, pero no puede hacer nada contra nosotros sin nuestro consentimiento. Él pide y exige nuestra rendición. Satanás quiere que le sirvamos e intentará intimidarnos para que nos rindamos a él. Satanás quiere humillarnos y exaltarse sobre nosotros. Humillando a un santo, Satanás busca traer afrenta sobre todo el pueblo de Dios. Satanás quiere arrebatarnos nuestra capacidad de pelear efectivamente contra él. Satanás quiere cegarnos, y si no puede cegarnos completamente, nos cegará parcialmente. El nombre Nahas significa serpiente o víbora. Los hombres de Jabes de Galaad se encontraban en una situación difícil. Estaban horrorizados ante la demanda de Nahas, pero también sabían que no tenían otra opción. Si no hay nadie que los defienda Nahas podría hacer con ellos lo que quisiera, y perder un ojo les parecía mejor que perder la vida. Realmente ¿No había nadie que los defendiera? Los hombres de Jabes no estaban seguros. Pero sabían que de ellos y en ellos mismos no había esperanza. Sabían que necesitaban un salvador. Nahas dejó ir a los mensajeros por dos razones. Primero, confiaba en la desunión de Israel y pensaba que no podrían encontrar a nadie que los salvara. En segundo lugar, al permitir que los mensajeros pasaran por todo Israel, hizo grande su nombre y su reputación fue temida en toda la nación.
A medida que los mensajeros se extendían por todo Israel llegaron a Gabaa, la ciudad donde vivía Saúl. Después de escuchar la terrible situación en la que se encontraba Jabes de Galaad, todo el pueblo alzó su voz y lloró. Esta es exactamente la reacción que Nahas esperaba. Saúl ya había sido ungido y reconocido como rey, pero en cierto sentido no tenía nada que hacer. Realmente no sabía por dónde empezar cuando se trataba de establecer una corte real y una burocracia, e Israel nunca antes había tenido una. Así que, simplemente regresó a su casa, fue a trabajar al campo, y pensó que Dios le diría que hacer cuando llegara el momento. Él actuó sabiamente al volver a sus tierras. Él sabía que era la tarea de Jehová levantarlo como rey sobre la nación, y sabía que Jehová lo haría de la manera correcta en el momento correcto. Él no tenía que promoverse, ni tramar una estrategia. Jehová lo haría.
Y le contaron las palabras de los hombres de Jabes: Esto también nos muestra que no había un sistema de gobierno establecido en Israel. De lo contrario, el rey sería el primero en enterarse de la amenaza contra Jabes en lugar de escuchar la noticia de segunda o tercera mano. Era hora de que Saúl actuara y Dios estaba con él. El Espíritu de Dios vino sobre él, pero no vino a él para entretenerlo ni emocionarlo. Vino para equiparlo para servir, para que pudiera hacer algo para Jehová. Este es siempre el patrón de Dios. Él no quiere que busquemos al Espíritu de manera egoísta, sino que seamos fortalecidos y usados por él para tocar a otros.
La ira dentro de Saúl era buena y dirigida por el Espíritu. La biblia dice: airaos, pero no pequéis, pero la mayoría de las veces nuestra ira es egoísta. La ira de Saúl no venía de un sentido de ofensa o daño personal, sino de una preocupación justa por la causa de Jehová entre Su pueblo. Él tomó un par de bueyes, los cortó en trozos: Al hacer esto, Saúl envió una clara amenaza para el pueblo de Israel. El estilo de esta amenaza parece más de la mafia que del pueblo de Dios, pero Saúl quería dejar claro que no levantarse y defender la causa de Dios en ese momento era pecado y sería castigado como pecado. Cuando la causa es justa y la necesidad es grande, está mal no hacer nada.
La inclusión de Samuel por parte de Saúl implica que él espera que el profeta lo acompañe a la batalla en vista del hecho de que Saúl está respondiendo al Espíritu de Dios. La sangrienta amenaza de Saúl dio resultado. Cuando esos trozos de carne de buey llegaron como entrega especial, todo Israel supo que había un líder en Israel que debía ser tomado en serio. Ellos supieron que Jehová los llamaba a hacer algo sobre de la crisis en Jabes de Galaad.
Antes, ellos no sabían si habría alguien que fuera a defenderlos. Ahora, ellos sabían que tenían a alguien para defenderlos. Saber que tenemos un salvador debe darnos alegría. Ellos engañaron a Nahas. Hablaron como si fueran a rendirse ante él, para que su ejército no estuviera preparado para entrar en batalla. Saúl era un hombre de buena estrategia militar. Planeó el ataque antes de que comenzara la batalla. A través de las acciones de Saúl y con la bendición de Dios, la victoria fue total. Nahas y su ejército fueron completamente derrotados, y la ciudad de Jabes de Galaad fue salvada.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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