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Antes de que Dios designara rey para Israel, Dios les recordó todo lo que había hecho por ellos. Dios le recordó a Israel que todavía estaba más que calificado para ser su rey y que su rechazo de Él se debía a ellos mismos y no a Jehová. El Señor, hablando a través de Samuel, le mostró a Israel como su rechazo hacía tan poco sentido. No tiene sentido rechazar a aquel que os guarda de todas vuestras aflicciones y angustias.
Saúl ya había sido ungido como rey de Israel. Pero Dios quería mostrar a toda la nación que Saúl era el hombre correcto. Esto mostraba que Dios fue quien lo escogió. Es importante mencionar que Saúl no se convirtió en rey por elección al azar. Más bien, fue elegido como rey por palabra de Dios al profeta Samuel. La elección por sorteo simplemente confirmó la palabra de Dios a través de Samuel.
Saúl mostró una sana vergüenza y humildad. No esperaba ser el “centro del escenario” frente a la nación; parecía más bien asustado por ello. Saúl no fue hecho rey debido a su ambición personal ni para satisfacer un deseo de protagonismo. La descripción física de Saúl mostraba que él era exactamente lo que el pueblo quería – un rey que se viera bien a los ojos de las otras naciones. Dios les dio al “personaje perfecto”. En su deseo por la imagen y el esplendor de un rey humano, Israel anhelaba gritar las palabras: “viva el Rey” durante mucho tiempo. Sabían que todas las demás naciones debían tener ceremonias y funciones reales. Ahora ellos también deben tenerlas todas.
Samuel quizás dijo con una nota de sarcasmo, vieron como Jehová ha elegido a Saúl. Quería que la nación viera al rey y, según lo que podían ver, él era un gran rey. Pero por sus largas conversaciones con Saúl. Samuel probablemente lo conocía lo suficientemente bien como para querer decir algo más cuando dijo, No hay semejante a él en todo el pueblo.
Samuel les enseñó las normas de Dios para los gobernantes y para los súbditos, probablemente usando Deuteronomio 17. Se nos dice que escribió en un libro, el cual guardó delante de Jehová: No parece que este libro que escribió Samuel esté incluido en ninguno de los libros de la biblia. Esto no significa que falte algo en nuestras biblias. Simplemente significa que Dios no quiso que este libro se conservara en Su Palabra eterna.
En ese tiempo, no había palacio ni capital. Así que Saúl simplemente se dirigió a casa con sus futuros líderes. Dios llamó a Saúl a ser rey y dirigir a la nación. Sin embargo, esto no era algo que pudiera hacer él mismo. Necesitaba hombres de guerra a su alrededor, hombres cuyos corazones Dios había tocado. No todo Israel apoyaba a Saúl todavía. Debido a que nunca antes habían tenido rey, era poco probable que pudieran elegir a un hombre al que toda la nación pudiera apoyar inmediatamente. Saúl reaccionó ante esto con sabiduría y un poco de disimulo. En ese punto, un líder inseguro o insensato podría sentir la necesidad de “aplastar” cualquier oposición o simplemente considerarlos como enemigos. Saúl no hizo ninguna de las dos pues entendía que le podría tomar tiempo ganarse a aquellos que dudaban.
El hebreo, sugiere que el actuó como si no hubiera escuchado. Sí escuchó; cada palabra había golpeado profundamente su alma, pero hizo como si fuera sordo. Es un gran poder cuando un hombre puede actuar como si fuera sordo a la difamación, sordo a la detracción, sordo a los discursos poco amables y poco caritativos, y tratarlos como si no hubieran sido dichos, volviéndose del hombre a Dios, dejando a Dios su reivindicación, creerle a Dios que tarde o temprano le dará la oportunidad de reivindicar la verdadera destreza y el temperamento de su alma.
De esto, vemos que Saúl comenzó con una gran promesa. Él era: Escogido y ungido por Dios, lleno del Espíritu Santo, apoyado por un gran hombre de Dios, bendecido con regalos dignos de la realeza, entusiastamente apoyado por la mayoría de la nación y rodeado de hombres de guerra; hombres cuyos corazones habían sido tocados por Dios.
A pesar de todas estas grandes ventajas, Saúl aún podía terminar mal. Él tenía que escoger caminar con las ventajas que Dios le dio, y escoger no tomar su propio camino. El resto del 1 libro de Samuel nos muestra cómo lidió Saúl con esta elección.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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