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Esta fue una unción literal de Saúl. La palabra “ungir” significa frotar o rociar; aplicar ungüento o líquido aceitoso. Cuando Samuel la derramó sobre su cabeza, Saúl fue ungido con aceite. El beso por su parte, era una señal del apoyo personal de Samuel para Saúl. Era importante que el rey de Israel sintiera el apoyo del varón de Dios, hubo muchos aspectos de esta unción que fueron especiales para Saúl. Fue una unción secreta, porque aún no era tiempo de revelar a Saúl como rey a la nación. Fue una unción memorable y evidente, porque la cabeza de Saúl fue impregnada con aceite. Samuel le recordó a Saúl que Israel le pertenecía a Jehová, que ellos eran su pueblo. Al mismo tiempo, Saúl tenía un trabajo importante que hacer, porque Dios lo puso como príncipe sobre su pueblo. Saúl debía tratar de ser el mejor rey posible, porque tenía a su cuidado a un pueblo que le pertenecía a Jehová Dios.
El profeta dio a Saúl palabra profética específica, mediante la cual Saúl podría tener confianza en que su unción realmente era de Dios. Si no hubiera hombres junto al sepulcro de Raquel, o si sólo hubiera un hombre y no dos, entonces Saúl sabría que Samuel en realidad no había hablado por Dios. Sin embargo, hablando hipotéticamente, podría haber habido tres hombres junto al sepulcro de Raquel y aun así la profecía hubiera sido correcta. Cuando un mensaje proviene de Dios, siempre se cumple exactamente como Dios dice, pero no siempre exactamente como esperamos. Si los hombres junto al sepulcro de Raquel no le decían a Saúl sobre el descubrimiento del paradero de las asnas, Saúl podría saber que Samuel no era un verdadero profeta. Dios le dio a Saúl esta señal para fortalecer su confianza en la obra de Jehová. Dios no quería que Saúl dudara de su llamado más tarde, así que le dio mucha confirmación.
Sería inusual que los hombres simplemente le dieran a un extraño como Saúl tortas de pan. Pero como rey, Saúl recibiría regalos con frecuencia, así que esta era una buena manera de confirmar su unción como rey. Ellos aparentemente estaban buscando a Jehová y lo adoraban en el lugar alto. Cuando dice que ellos estaban profetizando no está diciendo necesariamente que ellos estaban prediciendo el futuro, sino que todos ellos hablaban bajo la inspiración del Espíritu Santo. Los miembros de los grupos proféticos a menudo eran jóvenes, con frecuencia vivían juntos comían juntos y eran apoyados por la generosidad de sus hermanos israelitas (2 de Reyes 4. Samuel brindó orientación y dirección al movimiento en sus primeras etapas, como lo hicieron Elías y Eliseo más tarde. La recepción del Espíritu Santo fue la verdadera unción. El aceite derramado sobre la cabeza de Saúl era solo una imagen de esto. Se podría derramar un galón de aceite sobre su cabeza, pero si el Espíritu de Jehová no descendiera sobre él, no significaría nada. Antes de esto Saúl nunca fue un hombre particularmente espiritual. Así que para él profetizar; esto es, hablar como inspirado por Jehová, ya sea prediciendo el futuro, exhortando a otros, o hablando a Dios era una evidencia real de que había sido mudado en otro hombre. Para que Dios usara a Saúl por completo, él debía ser mudado en otro hombre por la llenura del Espíritu de Jehová. Dios dispuso que cada uno de estos tres eventos fuera una señal para Saúl. Dios siempre confirma su unción.
Esperar siete días era una orden importante. Por la naturaleza de su oficio, los reyes no esperan a nadie; los demás los esperan a ellos. Pero Samuel le ordenó a Saúl que lo esperara, porque el profeta de Dios tenía más autoridad real que este rey sobre Israel. Saúl debía mostrar que, aunque él fuera rey, se sometía a Jehová y a su profeta. Fallar en la espera por Samuel metería a Saúl en problemas en el futuro. Samuel no podía darle a Saúl otro corazón. Solamente el Espíritu de Jehová podía hacerlo. Para demostrar esto, Dios no le concedió este cambio de corazón a Saúl hasta que se apartó de la presencia de Samuel. Dios quería que Saúl honrara y respetara a Samuel, pero que nunca lo buscara a él en vez de a Jehová.
Dios mudó su corazón: No a Samuel, ni siquiera a Saúl mismo. El corazón nuevo fue un regalo de Jehová. No podemos recibir un corazón nuevo de nadie excepto de Dios, y nunca podremos hacer un corazón nuevo en nadie más. ¿También Saúl entre los profetas? Fue una frase que se hizo proverbio y describe el asombro de que ahora alguien sea profundamente religioso. Como algunos suelen decir, “¿Se volvió religioso?” Saúl era un hombre no espiritual que se volvió muy espiritual cuando el Espíritu de Jehová vino sobre él. Si Dios era su inspiración, no resultaba extraño que Dios inspirara a alguien tan improbable como Saúl. Saúl profetizó sin haber sido reconocido nunca como profeta. Esto muestra que alguien puede recibir profecía como un don del Espíritu Santo sin ser realmente un “profeta” en el sentido de tener ese oficio o título.
¿A dónde fuisteis? Esta quizás era una pregunta simple y lógica. O tal vez el tío de Saúl quería saber porque Saúl tenía el cabello muy, muy aceitoso. Parece extraño que Saúl no haya contado lo que había experimentado. Quizás Saúl fue sabio, sabiendo que Jehová tenía que revelarlo como rey sobre Israel. ¿Qué caso tenía decir, “¡Ahora yo soy el rey!” hasta que Jehová lo declarara rey? O tal vez Saúl experimentó lo que muchos después de un poderoso encuentro con Jehová: un ataque del enemigo, que los hace temerosos y cobardes de contar a otros lo que Dios hizo.
Pastor Carlos Umaña
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