Este bisnieto de Salomón tomó el trono de Judá al final del reinado de Jeroboam sobre Israel, después del corto reinado de su padre. Los reyes de Judá fueron usualmente medidos en contraposición a David, el fundador de su dinastía. En contraste con su padre Abiam, Asa siguió el mismo camino que David. La frase “David su padre” nos muestra que en la literatura hebrea la palabra “padre” podría ser utilizada para hacer referencia a un antepasado en general, en lugar de referirse estrictamente al padre de uno. David era en realidad el tatarabuelo de Asa. Las prostitutas homosexuales de los ídolos del templo sancionadas por el estado fueron introducidas en Judá durante el reinado de Roboam. El padre de Asa, Abiam, no quitó estas perversiones e ídolos; pero el rey Asa sí lo hizo. Esto demuestra la minuciosidad de las reformas de Asa. Él fue capaz de actuar justamente, aun cuando su familia estuviera equivocada, en particular, su propia abuela. Maaca era, aparentemente, la hija de Uriel de Gabaa y de Tamar; por lo tanto, la nieta de Absalón, el hijo rebelde de David.

El valle de Cedrón, al este de Jerusalén, en ese entonces era el basurero principal de la ciudad. Había hecho un ídolo: Esta imagen es descrita como “obscena” en la traducción en inglés, pero en hebreo tiene un significado como de “aterrador”, “horrible”, o “abominable”. Algunos comentaristas creen que es algún tipo de símbolo fálico, consistente con el culto de la fertilidad dedicado a Asera. 2 de Crónicas 14:3 dice que Asa quitó los lugares altos, pero menciona estos lugares altos en conexión con dioses extraños. Por lo tanto, Asa quitó los lugares altos que eran dedicados a los ídolos, pero no aquellos que estaban dedicados a Jehová. El corazón leal de Asa fue mostrado en sus reformas en contra de la idolatría, en las sanciones del estado contra la perversión, y en su restauración de ciertos utensilios de oro, plata y alhajas en el templo.

La lucha fue continua por el dominio entre el reino norte de Israel y el reino sur de Judá. Baasa obtuvo la delantera en los días de Asa, porque bloqueó efectivamente la ruta principal hacia Judá en la ciudad de Ramá. Él esperaba que esta presión militar y económica sobre Judá forzaría a Asa a hacer concesiones significativas. Asa utilizó el tesoro para comprar el favor de Ben-adad de Siria, para que quitara su apoyo a Israel. Aparentemente, Baasa no podía por sí mismo estar en contra de Judá, necesitaba el apoyo de Siria. 2 Crónicas 16:7-10 nos dice que Dios no se agradó de esto, y envió esta palabra a través del vidente Hanani: “Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos. Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? Con todo, porque te apoyaste en Jehová, él los entrego en tus manos. Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti”  2 Crónicas 16. Tristemente, Asa no respondió apropiadamente a esta palabra: “Entonces se enojó Asa contra el vidente y lo echó en la cárcel, porque se encolerizó grandemente a causa de esto. Y oprimió Asa en aquel tiempo a algunos del pueblo”. Asa nos muestra la tragedia de un hombre que gobierna bien y busca a Jehová por muchos años, pero fracasa en un reto significativo de su fe, y se rehúsa a escuchar la corrección de Dios.

Cometió tres grandes faltas, entre muchas otras. Primero, apartó cosas consagradas a Dios sin necesidad de hacerlo. Segundo, hizo esto debido a su temor carnal, y su desconfianza en aquel Dios cuyo poder y bondad él últimamente había experimentado. Tercero, hizo esto con mala intención, al contratar a Baasa para abrir una brecha en la asociación y pacto de los israelitas con él, y para quitar parte de la tierra que, por derecho, y por regalo especial de Dios, les pertenecía a los israelitas. 2 de Crónicas 14-16 provee otros detalles del reinado de Asa: Animó la piedad nacional: y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres, y pusiese por obra la ley y sus mandamientos. Edificó ciudades fortificadas y presidió sobre un largo tiempo de paz.

En respuesta a las oraciones de Asa, Dios derrotó a un gran ejército de etíopes que vinieron en contra de Judá. Tuvo una palabra de aliento de parte del profeta Azarías, que lo animó a continuar con sus reformas. Asa dirigió un compromiso hacia el pacto. 2 de Crónicas nos da un análisis más completo: “y en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los médicos”. Esto sucedió después de que se rehusó a escuchar la palabra de corrección de parte de Dios a través del vidente Hanani. Algunos piensan que la enfermedad de los pies de Asa era la gota, “pero la gota era poco común en Palestina y en el antiguo Egipto, y es más probable, por la edad de Asa, que la severidad y muerte en un periodo de dos años se haya debido a una enfermedad de obstrucción vascular que dio como resultado gangrena”. Considerándolo todo, Asa fue un buen hombre que no terminó bien. Los últimos años de su vida estuvieron marcados por incredulidad, dureza en contra de Dios, opresión en contra de su pueblo, y enfermedad. La edad y el tiempo no necesariamente nos hacen mejores; solamente lo hacen si continuamos siguiendo a Dios con fe.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.