Nadab comenzó a reinar sobre Israel en el segundo año del reinado de Asa rey de Judá. Y gobernó por dos años sobre Israel, reino del norte, en el cual hubo mucha intriga política.

Ahora, uno creería que en algún momento habría paz, pero no fue así. Había un estado de guerra permanente entre Asa y Baasa. Hubo una guerra civil constante que agotó la energía y los recursos de ambos reinos. Esta situación resultó en que ambos reinos llegaran a ser súbditos de las potencias que se encontraban a su alrededor; fueron invadidos una y otra vez por Egipto en el sur y en el norte, por Siria, y por último por Asiria. Pero con todo, ese pueblo simplemente, no cambiaría su conducta. Y ahora tenemos el cumplimiento de la profecía de Ahías silonita, con respecto a la casa de Jeroboam.

Nadab, el hijo de Jeroboam, hizo como su padre, continuó en su idolatría y dureza hacia Dios.

Segunda de Crónicas 11:14 nos dice, específicamente, que tanto Jeroboam como su hijo, fueron responsables de expulsar a los sacerdotes de Dios de la tierra de Israel. En esto, Nadab compartió directamente los pecados de su padre Jeroboam. El nombre de Nadab significa “deseos”; y parece haber estado demasiado dispuesto a continuar y perpetuar el pecado de su padre inicuo.

Aquí se registra el fin de la dinastía de Jeroboam. Si Jeroboam hubiera permanecido obediente a Jehová, habría tenido una dinastía duradera, como la de la casa de David. Debido al pecado de Jeroboam, aunque disfrutó de un largo reinado, su hijo solamente reinó dos años, hasta que él y todos los descendientes de Jeroboam fueron asesinados. Así Dios usó a un impío para destruir a otro.

Nadab fue rey poco más de un año, pero ya que cubrió parte de dos años, la medida del tiempo hebreo cuenta su reinado como dos años.

Así terminó la primera de las nueve dinastías que durante doscientos cincuenta años gobernaron (o desgobernaron) el reino de Israel.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.