Este hijo de Roboam solamente reinó tres años, lo que mostró que Dios no bendijo su reinado.

Aquí vemos que David continuó siendo la norma de excelencia contra la cual se comparaban los reyes de Israel y de Judá. Jeroboam, por su parte, llegó a ser la norma para destacar la maldad para los reyes del reino del norte. También se menciona aquí sin encubrimiento, la única nota negativa contra David. Abiam no hizo nada digno de mención, ni bueno ni malo. Sin embargo, se registra aquí su muerte. Luego Asa sucedió a Abiam en el reino del sur o de Judá. Asa no fue inferior a David. Dirigió el primer movimiento de renovación de la nación.

Al comparar este relato con 2 Crónicas 13 podemos decir que Abiam conocía algo de Jehová, y sabía cómo predicar; pero no desarraigó la idolatría y la inmoralidad sexual que fue introducida por Roboam. El sucesor de Abiam (Asa) quitó los centros de la idolatría con carga sexual, la cual era común en esa tierra.

No fue su corazón perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de David su padre: Este era el verdadero problema del reinado de Abiam, su falta de relación personal con Dios. David pecó durante su reinado, pero su corazón permaneció perfecto con Jehová su Dios.

Segunda de Crónicas 13 registra detalles más interesantes sobre el reinado de Abiam (llamado Abías en Crónicas). Nos cuenta que había guerra entre Jeroboam de Israel, y Abiam de Judá, y que Abiam retó a Jeroboam sobre la base de la justicia y fidelidad a Dios. Jeroboam respondió con un ataque sorpresa, y la victoria pareció certera para Israel sobre Judá; pero Abiam clamó a Jehová, y Dios ganó una victoria para Judá en ese día. Segunda de Crónicas 13:18 dice sobre esa guerra: “Así fueron humillados los hijos de Israel en aquel tiempo, y los hijos de Judá prevalecieron, porque se apoyaban en Jehová el Dios de sus padres”.

Por el bien de David, y en respuesta a su fe, se le permitió una espectacular derrota sobre los israelitas que los sitiaban, a los cuales él había retado, por ser estos aún más apóstatas que él. Este es un caso en el que Dios bendice al indigno por el bien de los dignos.

Pero Crónicas también nos dice su posición al final de su corto reinado: Pero Abías se hizo más poderoso. Tomó catorce mujeres, y engendró veintidós hijos y dieciséis hijas. En medio de su victoria y buen liderazgo sobre Judá, nunca tuvo una relación con el Señor como la debió de tener. Dios preservó la dinastía de David en Jerusalén por amor a David, no debido al carácter o calidad de sus descendientes.

Crónicas deletrea su nombre como Abías, el cual significa “Yahveh es mi padre”. Reyes pronuncia el nombre como Abiam, el cual significa “mi padre es Yam”. Yam era un dios del mar cananeo. Pudiera ser que haya comenzado como Abías, un seguidor de Yahveh, y haya terminado como Abiam, un seguidor de un dios falso.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse