Pedro no era solamente un apóstol, sino además era el líder del grupo apostólico. Él era un hombre importante y de influencia en la iglesia primitiva. Los primeros cristianos deben haber recibido esta carta con importancia. La idea detrás de la palabra expatriados es de alguien que es residente temporal en una tierra foránea, son peregrinos y viajeros y viven en constante conciencia de su verdadero hogar. Pedro claramente está escribiéndole a los gentiles. Aun así los llama expatriados de la dispersión, un nombre que era aplicado a los judíos. Él los llama así porque mira que los cristianos de su tiempo han sido “rociados” por el mundo como los judíos habían sido esparcidos en la Dispersión después de la caída de Judá y Jerusalén cuando fueron conquistados por los babilónicos. Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, eran lugares donde el cristianismo había sido extendido en las primeras décadas del comienzo de la iglesia. Probablemente era la ruta que el mensajero original de la carta de Pedro seguiría al distribuir la carta. Esto no fue escrito a ninguna congregación, pero intencionalmente escrito a todos los cristianos. Pedro primeramente se refiere a sus lectores destinados como los elegidos. Esto simplemente significa que fuimos elegidos por Dios en un sentido único y particular. Un resultado esencial en la elección es santificación y obediencia. Mientras algunos quieren creer que la elección tiene que ver solo con ir al cielo o el infierno, Pedro nos recuerda que también tiene que ver con la Tierra. El reclamar que eres un elegido es dudable si no hay evidencia de santificación y obediencia. Sin embargo, como los elegidos salen cortos de santificación y obediencia perfecta, hay una limpieza del pecado para ellos por medio del rocío con la sangre de Jesucristo.
Había tres circunstancias en el Antiguo Testamento en las cuales se rociaba sangre sobre las personas. 1. El establecimiento del Sinaí o el pacto Éxodo 24:5-8. 2. En la ordenación de Aarón y sus hijos Éxodo 29:21. 3. En la ceremonia de la purificación de un leproso limpiado. Levítico 14:6,7. Primero, un pacto es formado, después, somos ordenados como sacerdotes para Él, y finalmente, somos limpiados de nuestra corrupción y pecado. Cada una de estas cosas son nuestras por medio de la obra de Jesús en la cruz. La manera sin esfuerzo de Pedro para combinar el trabajo del Padre, Hijo y Espíritu Santo en nuestra salvación demuestra el enfoque del Nuevo Testamento hacia al Trinidad. No está detallado como una doctrina en específico, sino tejida en la tela del Nuevo Testamento. Jesús tiene un Padre, pero no en el sentido de ser más alto que aquel quien le dio existencia. El padre, Hijo y Espíritu Santo han existido juntos a través de la eternidad, y cada uno es igualmente Dios. Padre e Hijo son términos para describir la relación entre estos dos miembros de la Trinidad.
Pedro manda un saludo que se convierte común entre los cristianos, combinando elementos de la cultura griega (Gracia) y cultura judía (paz). Cuando Pedro consideró la salvación de Dios, todo lo que pudo hacer fue adorar. Esto es porque el motivo especial de la obra de Dios está encontrada en Él y no en nosotros (según su grande misericordia). La redacción de: “nos hizo renacer” es diferente al “naciere de nuevo”, pero el significado es el mismo. La idea de Pedro es que cuando una persona es salva, es una nueva creación. La esperanza vive porque está puesta sobre una herencia incorruptible, la cual es inmarcesible por qué está reservada en los cielos. Este es un contraste significativo en comparación con cualquier herencia en este mundo. También es llamada “esperanza viva,” porque es imperecedero. Otras esperanzas se desvanecen cómo las flores que se marchitan.
La promesa de nuestra herencia es segura, porque somos guardados por el poder de Dios, asegurándonos que soportaremos mediante la fe hasta que regrese Jesús. La persona que es guardada es una persona que permanece en una relación continua de fe con Dios. Podemos decir que la fe activa el poder preservador de Dios en la vida del cristiano. Nosotros especialmente nos alegramos en el poder de Dios que nos guarda cuando somos afligidos en diversas pruebas, sabiendo que Él nos guardará mientras somos probados con fuego. A veces los cristianos pensamos que las pruebas y las tentaciones son nuestro presente, y no hay nada que podemos hacer al respecto; sin embargo, el cristiano fuerte y verdadero nunca será afligido en la prueba. La idea es que un cristiano debería de ser como Superman, y que a pesar de que Superman es disparado con balas, todas rebotarán de su pecho. Sin embargo, Pedro nos dice aquí que “si es necesario” no solo las diversas pruebas, sino que hay especialmente “una necesidad” de ser afligidos. Dios tiene un propósito no solo para la prueba, sino para los afligidos que nos sentiremos en las pruebas. Nuestra fe no es probada porque Dios no sabe qué tanta o qué tipo de fe tenemos. Es probada porque nosotros somos ignorantes de cuanta o qué tipo de fe tenemos. El propósito de Dios en las pruebas es el demostrar la calidad duradera de tu fe.
Si el oro es probado por el fuego, ¿qué tanto más nuestra fe, la cual es mucho más preciosa que el oro? Mientras no veamos al Dios que servimos, debemos de soportar las pruebas, y enfrentarlas con fe y gozo. Pedro sabía que a pesar de que había visto a Jesús, antes y después de la resurrección, casi todos los cristianos de la iglesia primitiva no habían visto a Jesús. Aun así le amaban. Jesús no era menos real simplemente porque no le habían visto. En corto, hay una igualdad entre los creyentes del tiempo presente y los que vivían en el tiempo de la encarnación; por que Cristo, para una alma creyente, es el mismo hoy, ayer y por siempre. La traducción de las palabras “gozo infalible” solo ocurre aquí en el Nuevo Testamento, y describe un gozo tan profundo que es más allá de lo que las palabras puedan expresar. “Su gozo no era ordinario, ni gozo humano.”
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
