Pablo simplemente no puede creer lo que estos cristianos corintios están haciendo. Aparentemente, un cristiano creyó haber sido engañado por otro, y buscó justicia en las cortes locales. Los jueces locales se sentaban en lo que se conoce como el asiento bema del magistrado civil, el cual se encontraba en el centro del mercado. Porque la cultura griega encontraba entretenido un buen pleito legal, cualquier demanda pronto se hacía del dominio público. ¿Por qué los cristianos corintios están tratando de encontrar justicia de aquellos que no están justificados delante de Dios? Pablo está usando el término injustos en un sentido religioso, no un sentido moral. No es que los jueces corintios fueran necesariamente malos, sino que no eran cristianos. Los cristianos deberían ser completamente capaces de juzgar sus propios problemas por causa de nuestro destino. Cuando reinemos con Jesucristo, nosotros vamos a juzgar al mundo, incluso juzgar a los ángeles. Esta idea de cristianos juzgando ángeles es fascinante. No significa que nos sentaremos a juzgar a ángeles fieles; sino que tendremos parte juzgando ángeles malos. El destino de los hombres y mujeres redimidos, que un día será más grande que los ángeles, e incluso sentarse a juzgarlos, debió haber sido una fuente de gran molestia para algún ángel alto en el cielo. Él no querría servir a una criatura inferior ahora, y no quiere que una criatura inferior algún día sea levantada más alto que incluso él. Así que, él se rebeló contra Dios, y está determinado para alejar a tanta humanidad como sea posible de sentarse en el juicio de él mismo. Podemos imaginar el perverso placer orgulloso que satanás tiene por cada alma que va al infierno: “¡Ellos no se sentarán en el juicio sobre mí!” Si los cristianos están siendo preparados ahora mismo para tan glorioso destino, ¿por qué los cristianos corintios permiten a aquellos que son de menor estima en la iglesia (esto es, los jueces seculares) que decidan las disputas entre cristianos? Por sus acciones, Pablo mostraba que no estaba en contra de toda acción legal. En Hechos 22:25 y 25:10-11, él apeló a las cortes romanas por sus derechos. Sin embargo, Pablo sabía que estaba mal cuando el hermano con el hermano pleitea en juicio. Es importante para los cristianos el resolver disputas entre ellos mismos de acuerdo a los principios de Dios. Esto se puede hacer a través de la iglesia, o por medio de arbitraje cristiano. Pero hoy en día, tal como en los días de Pablo, no hay ninguna razón para que los cristianos demanden unos a otros. Sería mejor ser defraudados en vez de defender tus “derechos” a expensas de la gloria de Dios y el mayor bien de Su reino. Pablo no está diciendo “¿Por qué no sufrir agravio en lugar de confrontar el problema?” En vez de eso, él está diciendo “¿por qué no sufrir el agravio en lugar de traer tu disputa delante de no creyentes?”

Pablo está hablando fuertemente al hermano que defraudó. “¿No te das cuenta que tan serio es tu pecado? ¡Lo único que puedes ‘ganar’ de engañar a tu hermano es eternidad con los injustos!” Pablo no permitirá una “fe religiosa” que está separada de nuestras acciones. Si un cristiano puede engañar o defraudar a sus hermanos sin conciencia, ¡con justa razón se puede cuestionar si realmente es cristiano! Este hombre que ha engañado a su hermano se está poniendo a sí mismo en mala compañía con fornicarios, idolatras, adúlteros, homosexuales, sodomitas, ladrones, avaros, maledicentes, y estafadores. Y ninguno de estos que vive caracterizado por estos pecados heredará el reino de Dios. Sin duda, el hombre se dio cuenta y pensó: “Seguro, lo que estoy haciéndole a mi hermano no está bien. Pero no es tan malo.” Pablo quiere que sepa que tan mal estuvo eso. Entonces, ¿un acto ocasional de fornicación u homosexualidad no es gran cosa para Dios? Por supuesto que sí, porque va en contra de todo lo que se nos ha dado en Jesús, y porque un estilo de vida de pecado comienza con un solo acto de pecado. Esta es una clara condenación de la homosexualidad, aquellos que quisieran justificar la práctica dicen que Pablo está hablando de prostitución homosexual, no una relación de amor y cariño homosexual. Pero tomándolo en contexto, no hay duda que Dios está hablando de cualquier tipo de acto homosexual con las palabras malakoi (afeminados, la cual literalmente se refiere a prostitutos masculinos) y arsenokoitai (sodomitas, un término genérico para toda la práctica homosexual). Pablo no estaba hablando en, o de una cultura “homofóbica”. La homosexualidad era desenfrenada en la cultura de Pablo; catorce de los primeros quince emperadores romanos fueron bisexuales u homosexuales. En el mismo tiempo que Pablo estaba escribiendo, Nerón era Emperador. Él había tomado a un chico llamado Esporo y lo había castrado. Después se casó con él (con una ceremonia completa), lo trajo al palacio con una gran procesión, y convirtió al chico en su “esposa.” Después, Nerón vivió con otro hombre, y Nerón fue declarado ser la “esposa” del otro hombre. ¿Pueden fornicarios o adúlteros o los avaros o borrachos condenar correctamente a los homosexuales? Por supuesto que no. El punto importante de Pablo es: y esto eran algunos. Pablo claramente lo pone en pasado. Estas cosas nunca deben marcar la vida del cristiano, y si lo hacen, ellos deben arrepentirse de inmediato y olvidarse de ellas.

La gran obra de Dios para nosotros en Cristo Jesús es descrita en estos términos. Somos lavados y limpios del pecado por la misericordia de Dios, al clamar en el nombre del Señor, por la obra de Jesús en la cruz por nosotros y la Palabra de Dios. Somos declarados “justos” delante de la corte de Dios; no meramente “inocentes,” sino declarados “justos” delante de Él. Sin intentar presentar una doctrina de la Trinidad, Pablo muy naturalmente – porque él sabía que era verdad de Dios – lista las tres personas de la Trinidad en relación con esta gran obra en la vida del creyente.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.