La imagen del versículo 9 es o del coliseo, o el desfile de un general romano conquistando, donde él mostraba a sus ejércitos primero, después el botín, y al final de la procesión, los cautivos derrotados quienes serían condenados a morir en la arena. Y justo antes de ir a la arena, los gladiadores debían decir, morituri salutamus (“los que vamos a morir te saludamos”), por tanto ¡Pablo ahora saluda a los cristianos corintios! La palabra espectáculo es theatron, de la cual tenemos nuestra palabra “teatro”. Cuando Pablo dice hemos llegado a ser espectáculo al mundo, él está hablando de cómo los apóstoles han sido humillados públicamente. Este tipo de humillación era el mayor horror al orgullo de los cristianos en Corinto. Los corintios tenían dos problemas: ellos estaban orgullosos de su propia espiritualidad, y ellos estaban de alguna forma avergonzados de Pablo por causa de su “debilidad” y estado humilde. ¡Pablo está tratando de apuntar a ambos problemas!, sarcásticamente muestra cuan loco es para los corintios pensar que ellos son espiritualmente más privilegiados, o bendecidos, o dotados, que lo que son los apóstoles. La descripción de Pablo de su propio ministerio se enfoca en la depravación y humillación. Estas eran las cosas que los cristianos corintios, en su orgullo, querían evitar a toda costa.

Hoy, la iglesia es pesada con esta misma actitud de los cristianos en Corinto. Ellos estaban preocupados acerca de su imagen de éxito y poder del mundo, y muchos de ellos despreciaban a Pablo y a los otros apóstoles porque ellos no mostraban esa imagen.  Los corintios, en su amor por la sabiduría griega, adoptaron la idea griega de que el trabajo manual era solo para los esclavos. Eso los ofendería que ¡uno de los apóstoles de Dios trabajara con sus propias manos! Pablo está diciendo que cuando fue calumniado, los apóstoles alcanzarían en amabilidad a aquel que habló en contra de ellos. Esto también era ofensivo para el ideal de los griegos; ellos pensaban que un hombre era un cobarde si lo calumniaban y no se defendía. Algunos griegos antiguos tenían la costumbre de arrojar cierta gente sin valor al mar durante el tiempo de plagas o hambre, diciendo “¡Sea nuestra escoria!” Las víctimas eran llamadas “raspados” en la creencia de que quitarían las culpas de la comunidad. Así que Pablo puede tener un doble sentido aquí al usar las palabras escoria y desecho; él puede querer decir que él es tanto despreciado y un sacrificio a nombre de ello. Es un poco vergonzoso leer la descripción de Pablo de su ministerio mientras se trabaja en una buena computadora y rodeado de cientos de libros. Y especialmente, sabiendo cuánto me gustaría tener el respeto y admiración del mundo. Después de todo, piense en el currículum de Pablo: rebotado de iglesia en iglesia, corrido de varios pueblos, acusado de comenzar disturbios, raramente apoyado por el ministerio, arrestado y puesto en prisión muchas veces –¿Quién quiere contratarlo? Nuestro problema es que a menudo queremos un término medio; un poco de popularidad, un poco de reputación, pero también la unción de Dios. Queremos el poder sin el costo. ¡Dios nos ayude a escoger el camino de Pablo!

Con su sarcasmo, Pablo sabe que los cristianos corintios podrían estar muy avergonzados. Él quiere que sepan que su propósito no es hacerlos sentir avergonzados, sino advertirles de un peligro espiritual: orgullo.

El ayo era un paidagogoi, y un guardián o “esclavo-guía,” que escoltaba a los muchachos de y hacia la escuela, y quien supervisaba su conducta en general, tenía autoridad legítima, pero ciertamente no como un padre. Pablo tenía un lugar único de autoridad y liderazgo entre los corintios, no solo porque él fue el padre de la iglesia misma en Corinto, sino también por su autoridad apostólica. Nosotros no tenemos autoridad apostólica como esta. Llevar a alguien a Cristo no te da una autoridad especial sobre sus vidas, pero te da una relación especial. La primera reacción de muchos corintios cristianos probablemente sería horror. ¿Imitarte a ti, Pablo? Tú eres tomado en cuenta como tonto, débil, y deshonrado; tú tienes hambre y sed y te vistes pobremente, vagabundo y golpeado; tú trabajas para mantenerte con trabajo manual. La gente te mira y ve escoria y el desecho de todo. ¿Y tú quieres que te imitemos?” Pablo podría responder, Sí, imítenme. No por todas estas dificultades, pero a pesar de ellas, y a menudo a causa de ellas, la gloria y el poder de Jesucristo brillan a través de mí. Pablo no podía solamente repartir Biblias. La gente tenía que aprender el Evangelio a través de ver su vida. ¡Quizás esto no era tan malo después de todo! Timoteo parecía ser el jefe “solucionador de problemas,” de Pablo a menudo siendo enviado a iglesias problema. Algunos cristianos corintios eran tan arrogantes que pensaban que Pablo estaba asustado de ir a verlos. Cuando pensaron que Pablo les tenía miedo, eso hizo sus corazones aún más orgullosos. Aquellos cristianos corintios les encantaban las palabras elevadas y la imagen de éxito, pero Pablo tenía el verdadero poder del Evangelio. La prueba final de la sabiduría es poder; la Palabra de la Cruz no solo tiene el poder de iluminar mentalmente, sino también de salvar moralmente. Pablo deja el balón en su lado de la cancha. ¿Cuál Pablo querían que viniera a ellos? ¿El Pablo con la vara de corrección (usada por los pastores para golpear a las ovejas desobedientes), o el pablo con el espíritu de mansedumbre? No hay duda de que Pablo preferiría venir en amabilidad, ¡pero les dejará esa decisión a los corintios! Pablo está enfrentando algunas pruebas reales del ministerio; como confrontar el pecado sin ser muy áspero, o implicar que están sobre el pecado; cómo hacer que la gente conforme sus vidas al Evangelio cuando piensan muy alto de sí mismos. ¡Esto es un trabajo difícil que hacer en un corazón, y solo un gran trabajo del Espíritu Santo puede cumplirlo!

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.