Pablo hablará después (1 Corintios 6:19-20) como cristianos individuales siendo templos. Aquí su énfasis es la iglesia como un conjunto (aunque tiene aplicación para individuos). Cuando Pablo llama a la iglesia un templo. No piense que está usando una ilustración. El templo físico era la ilustración; Dios habitando en nosotros es la realidad.

¿Qué hace a la iglesia un templo? El Espíritu de Dios mora en vosotros. La palabra usada para templo (naos) se refiere al santuario en sí, el lugar donde habita la deidad, en contraste con la palabra más general “hieron”, la cual era el área del templo en general. Si tú destruyes la iglesia, Dios te destruirá a ti. El templo de Dios – Su iglesia – es santo, y a Dios le importa como tratamos Su santo templo.

Pablo aquí está siendo un poco sarcástico. Desde luego los corintios se consideraban ¡sabios en este siglo! Ese era uno de sus problemas, su amor por la sabiduría del mundo. ¿Qué es lo que hay que hacer si son sabios en este siglo? Deben hacerse ignorantes, para que lleguen a ser sabios. Pablo les pide que renuncien a toda sabiduría del mundo, todo el humanismo (filosofía centrada en el hombre), incluso si significa ser llamado un ignorante. Si alguien no está deseando ser considerado un ignorante por aquellos que valoran la sabiduría humana, nunca podrán ser capaces de realmente ser sabios. Dios ha evaluado la sabiduría de este mundo, y Él la considera insensatez, astuta, y vana. ¿Estaremos de acuerdo con la evaluación de Dios, o no?

¡Cuán propensos somos de gloriarnos en los hombres! Estamos más emocionados acerca de estar con el influyente y famoso de este mundo que por estar con Dios. Valoramos los talentos y honores de los hombres más que los dones y honores que Dios da. ¡Cuánto necesitamos escuchar, ninguno se gloríe en los hombres! Decir Yo soy de Pablo o Yo soy de Apolos es tener una visión que es muy estrecha, muy constreñida.

Tanto Pablo como Apolos le pertenecen; el universo entero es suyo. Incluso la muerte es nuestra sierva, no nuestra dueña. La muerte puede ser para nosotros como el ángel que tocó a Pedro en Hechos 12, causando que sus cadenas se cayeran, y guiándolo a través del portón que se abrió por sí solo, a la verdadera libertad. Esta es libertad y la responsabilidad cristiana.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.