Pablo no está diciendo, “las cosas materiales no pueden heredar el reino de Dios,” porque el cuerpo resucitado de Jesús fue un cuerpo material.  Carne y la sangre, en este contexto, significa “nuestros cuerpos presentes.” La palabra corrupción no significa corrupción moral o ética, sino corrupción física, material. Estos cuerpos que están sujetos a enfermedad, dolencias, heridas, y algún día decadencia, son inadecuados para el cielo. La Corrupción no puede heredar incorrupción.

Un misterio es simplemente una cosa que debe ser entendida por percepción espiritual, en lugar de percepción meramente humana. Pablo les dirá a los cristianos corintios algo que no podrían saber por razonamiento o investigación. Pablo está diciendo que no todos los cristianos morirán, sino que habrá una “generación final” quienes serán transformados en cuerpos resucitados al regreso de Jesús antes que ellos siquiera enfrenten la muerte. Pablo no se estaba refiriendo necesariamente a solamente los creyentes de su tiempo con todos; es una palabra que propiamente abarca todos los creyentes, a lo largo de todos los tiempos. En segundo lugar, era correcto y apropiado para Pablo vivir como si la venida de Jesús fuera inminente, a pesar de que él en efecto no sabía cuándo regresaría Jesús. En un instante, Jesús reunirá a Su pueblo con Él mismo, para resurrección. Pablo expresa la misma idea otra vez en 1 tesalonicenses 4: 15-18.  Esta reunión extraordinaria, instantánea, de los cristianos con Jesús en las nubes se ha llamado “el rapto”, y se deriva de la palabra del latín para arrebatados. Todos los redimidos en la tierra en ese momento se levantarán para recibir al Señor en las nubes, y recibirán sus cuerpos resucitados.

¿Qué pasa con los muertos en Cristo antes de ese día?  ¿Están acostados en la tumba, en alguna especie de sueño del alma o animación suspendida? No. Pablo aclaro que estar ausente del cuerpo significa estar presente con el Señor. O los presentes muertos en Cristo están con el Señor en un cuerpo espiritual, esperando su cuerpo resucitado final; o, por causa de la naturaleza de la eternidad sin tiempo, ellos han recibido ya sus cuerpos resucitados porque ellos viven en lo eterno “ahora.” ¿Qué es la final trompeta?   Esta final trompeta podría estar conectada con la trompeta de Dios en 1 Tesalonicenses 4: 16, pero no con las trompetas de ángeles en Apocalipsis 11. Una distinción puede hacerse entre la trompeta de un ángel y la trompeta de Dios. La final trompeta era una figura del discurso que vino de la milicia romana, cuando iban a levantar el campamento. La primera trompeta significaba, “golpear las tiendas y prepararse para salir.” La segunda trompeta significaba, “hacer fila.” La tercera y última trompeta significaba “Marchar.” La final trompeta de la que habla Pablo describe las “ordenes de marcha” de los cristianos en el rapto. La resurrección es una necesidad para el destino cristiano.  A la luz de todo esto, ¿Cómo podrían los cristianos corintios dejar ir tan importante verdad?

Un cuerpo resucitado no es un cadáver resucitado. Es un nuevo orden de vida que nunca morirá de nuevo. La muerte es derrotada por la resurrección. Pablo, sabiendo que la muerte es un enemigo derrotado debido a la obra de Jesús, casi puede mofarse de la muerte, y burlarse. ¡La muerte no tiene poder sobre la persona en Jesucristo! Para aquellos que no están en Jesucristo, la muerte aún tiene su aguijón. El aguijón de la muerte radica en esto, en que hemos pecado y fuimos convocados a comparecer delante de Dios a quien hemos ofendido, después de la muerte está el juicio, y se debe comparecer delante del Juez de los vivos y muertos para recibir una sentencia por los pecados que ha cometido en su cuerpo contra Él. El principio de resurrección también prueba que no estamos bajo la ley nunca más. Ya no estamos sujetos al castigo de la ley (muerte), y somos libres del pecado. El pecado es la causa final de muerte y el resultado no puede ser derrotado a menos que la causa sea derrotada también. Esta derrota de la muerte solo es posible para aquellos que viven por medio de nuestro Señor Jesucristo. Para otros, hay una resurrección y vida eterna, pero en condenación. Si es un incrédulo, la muerte no es un amigo, es un enemigo.

Debido a que sabemos que la muerte está derrotada y tenemos un destino eterno y resucitado con Jesucristo, debemos permanecer firmes e inconmovibles mucho más por Él en estos momentos. Debemos trabajar duro en todo ahora, trabajando para el Señor, porque ¡ahora cuenta para siempre! Incluso si tu labor es en vano para todo el mundo, y todos no toman en cuenta o no aprecian lo que haces para el Señor, tu trabajo en el Señor no es en vano. No importa si tú no recibes la alabanza o el ánimo. A veces lo harás y otras no. Pero resurrección significa que tu trabajo en el Señor no es en vano. No solo debes trabajar, sino que debes poner todas tus fuerzas; y debes trabajar en el Señor– bajo su dirección, y por medio de su influencia; porque sin él no puedes hacer nada. Esto debe hacernos firmes y constantes, ¡creciendo en la obra del Señor siempre! No necesitamos flaquera, no necesitamos cambiar de dirección, no necesitamos caer, y no necesitamos renunciar.  Porque Dios no es injusto para olvidar nuestra obra y el trabajo de amor que hemos mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. Él mostrará Su memoria de nuestra labor y trabajo de amor ¡en la resurrección!

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.