Pablo presenta lo que podría ya ser una pregunta honesta, o una pregunta tonta, dependiendo de cómo es preguntada. ¿Cómo resucitarán los muertos? Esta es una pregunta que Pablo no contesta en realidad en los siguientes versículos, porque la respuesta es obvia. Dios resucita los muertos. Como Pablo dijo a Agripa en Hechos 26:8, ¿Se juzga entre vosotros cosa increíble que Dios resucite a los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? Esta podría ser una pregunta necia, pero es una pregunta que Pablo responderá. En el griego literal, es aún más fuerte: ¡Necios! “Un nudo fuerte debe tener una cuña dura, un corazón muerto una reprobación impactante.” Pablo dice que nuestros cuerpos son como “semillas” las cuales “crecen” en cuerpos de resurrección. Cuando plantas una semilla de trigo, no sale una semilla de trigo grande. En vez de eso, sale una planta de trigo. Así que, a pesar de que nuestros cuerpos de resurrección vienen de nuestros cuerpos presentes, no deberíamos esperar que sean los mismos cuerpos o solamente cuerpos “mejorados”.

Algunos se burlan de la idea de la resurrección. Dicen, “Aquí está el cuerpo de un cristiano, acostado en una tumba sin ataúd. Los átomos en el cuerpo son absorbidos por el pasto y comidos por un buey, y el buey es sacrificado y otro hombre come la carne y toma el átomo en su cuerpo.  ¿A dónde va ese átomo en la resurrección?”  Pero Dios no necesita cada átomo del cuerpo de un hombre para hacer un cuerpo de resurrección. Ya que cada célula de mi cuerpo contiene un mapa de ADN para hacer un cuerpo nuevo completo, Dios sin lugar a dudas puede tomar un átomo de mi cuerpo muerto y hacer un glorioso cuerpo de resurrección a partir de ese viejo modelo. Hay de todo tipo de “cuerpos” diferentes en la creación de Dios. Pero también hay cuerpos celestiales. Nuestro cuerpo de resurrección será uno cuerpo (celestial) celeste, adecuado para la vida en el cielo, no solo la vida en esta tierra. No toda carne es la misma carne, explica porque los animales no se levantan en la resurrección. “La carne del hombre es informada por un alma racional e inmortal, no así la carne de otras criaturas: y por lo tanto la diferencia.”

Algunos toman esto para decir que habrá diferentes grados de gloria para los creyentes en el cielo. “Ya sea que haya grados de gloria, lo que parece probable, ciertamente lo sabremos, cuando lleguemos al cielo.”  Pablo da cuatro contrastes entre nuestro cuerpo presente y nuestro futuro cuerpo de resurrección: corruptible contra incorruptible, deshonra contra gloria, debilidad contra poder, y natural contra espiritual. En todos los sentidos, ¡el cuerpo resucitado gana! ¡Nuestro cuerpo de resurrección será glorioso! Tres destellos de la gloria del cuerpo se han visto, en el rostro de Moisés, en la transfiguración de Cristo, y en el semblante de Esteban.” La resurrección curará todas las enfermedades. Lutero dijo que el cuerpo se moverá arriba y abajo como el pensamiento. Agustino dijo: se trasladarán a cualquier lugar que deseen, tan pronto como lo deseen.  Ya sea que tengan ese poder como para arrojar las montañas más grandes como una pelota, sí, para sacudir la tierra entera, a su placer, como Anselmo y Lutero piensan, no tenemos nada que decir.”

El primer hombre perfecto, Adán, nos dio un tipo de cuerpo; el segundo hombre perfecto (Jesús, el postrer Adán) puede darnos otro tipo de cuerpo. Él es un espíritu vivificante. Del primer Adán, todos somos terrenales, pero del postrer Adán podemos ser hechos celestiales. Para los creyentes, la promesa es segura: traeremos también la imagen del celestial. Ya que nosotros traeremos también esa imagen, el mejor ejemplo que tenemos de cómo será un cuerpo de resurrección es ver como fue el cuerpo de resurrección de Jesús. Era material y podía comer, sin embargo, no estaba atado por las leyes de la naturaleza.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.