El evangelio solo es de beneficio si es recibido y si uno persevera en él. La palabra evangelio significa, “buenas noticias.”  Como fue usada la palabra en tiempos antiguos, no tenía que describir el mensaje de la salvación en Jesucristo. Podría usarse en buenas noticias cualquieras. Pero las mejores noticias son que podemos ser salvos del castigo de Dios que merecemos por lo que Jesús hizo por nosotros. Los cristianos Corintios también perseveraron en el evangelio. A pesar de todos sus problemas con la carnalidad, falta de entendimiento, lucha, divisiones, inmoralidad, y espiritual rara, aun permanecieron firmes por el evangelio. Si los cristianos corintios no continuaban reteniendo, un día ellos dejarían ir el evangelio.  Es como si hubieran creído en vano.

Este no es el “Evangelio de Pablo” en el sentido de que él lo creó o lo moldeó; es el “Evangelio de Pablo” en el sentido de que él personalmente lo cree y lo esparce. Como Pablo describe el evangelio en los siguientes versículos, es importante darse cuenta de que este evangelio no es enseñanza reveladora o buen consejo.  El núcleo del evangelio son cosas que pasaron, eventos verdaderos, reales e históricos. El evangelio no es un asunto de opiniones religiosas, trivialidades, o cuentos de hadas, sino acerca de eventos históricos reales. La muerte de Jesucristo, el Mesías, el Hijo de Dios, es el centro del evangelio. Aunque la idea de gloriarse en la muerte de un Salvador era locura para el mundo, es la salvación a aquellos que creerán.

Muchos, hombres y mujeres nobles han muerto de formas horribles por causas justas a lo largo de los siglos. ¿Cómo es que la muerte de Jesús hace algo por nuestros pecados? Nuestros pecados fueron responsables por la muerte de Jesús. Él no murió por una causa política, o como un enemigo del estado, o por la envidia de alguien.  Nosotros a menudo no pensamos en la sepultura de Jesús como parte del Evangelio, pero lo es. La sepultura de Jesús es importante por muchas razones.  Es una prueba positiva de que Él realmente murió, ya que tú no entierras a alguien a menos que en realidad esté muerto, y la muerte de Jesús fue confirmada en la cruz antes que Él fuera llevado para ser sepultado. La sepultura de Jesús también es importante porque cumplió las escrituras que dijeron, Y se dispuso con los impíos su sepultura, más con los ricos fue en su muerte (Isaías 53:9). Jesús fue sepultado en la tumba de un hombre rico (Mateo 27:57-60). La cruz fue un tiempo de muerte victoriosa, un triunfo negativo. El pecado fue derrotado, pero nada positivo fue puesto en su lugar hasta la resurrección. La resurrección mostró que Jesús no sucumbió al resultado inevitable del pecado. La resurrección es prueba de Su conquista. El hecho de que Jesús resucitó al tercer día es parte del evangelio. Jesús fue un caso único. Él no lo hizo ni resucitará en alguna resurrección “general” de los muertos. En vez de eso Él resucitó al tercer día después de Su muerte. Esto también demuestra la credibilidad de Jesús, porque Él proclamó que resucitaría tres días después de Su muerte.

Nadie vio la resurrección de Jesús en sí. Nadie estuvo presente en la tumba con Él cuando Su cuerpo se transformó en un cuerpo de resurrección. Si alguien estuviera ahí, quizás en un resplandor brillante de luz, habría visto el cuerpo muerto de Jesús transformado, y virtualmente vaporizado fuera de las telas mortuorias. Sabemos que Jesús pudo hacer esto después de Su resurrección; Él pudo aparecer milagrosamente en un cuarto que tenía todas las puertas aseguradas y las ventanas cerradas. Sin embargo, Él no era un fantasma; Él tenía un cuerpo real de carne y hueso. Pablo ahora llama a estos testigos de la resurrección, a establecer más allá de toda controversia que Jesús fue levantado de los muertos en un cuerpo de resurrección. Jesús hizo una aparición especial de resurrección a Pedro. No se nos dice mucho acerca de esta visita, pero podemos asumir que había una necesidad de consuelo y restauración en Pedro que Jesús suplió. Luego Jesús apareció en el cuarto con las puertas y ventanas cerradas, y sopló sobre los discípulos, dándoles el Espíritu Santo. Cuando Pablo escribe a los doce, él usa el término como un título figurativo. En la primera reunión del Jesús resucitado con Sus discípulos, Tomás estaba ausente y Judas se había suicidado. Pero aun eran conocidos como los doce. Después apareció a Jacobo: Este podría ser Santiago, el hermano de Jesús, quien es visto como un líder prominente en la iglesia en Hechos 15.  Ciertamente, esta reunión del Jesús resucitado con Su hermano Jacobo tuvo alguna influencia para sus hermanos. Pudieron haber sido muchas reuniones más, las cuales no son descritas en los evangelios. Estas reuniones fueron importantes para probarle a los discípulos que Jesús era quién dijo que era.  Él comió con ellos, los consoló, les mandó predicar el evangelio, y les dijo que esperaran en Jerusalén por el derramamiento del Espíritu Santo después de Su ascensión.

Al decir Pablo como a un abortivo, podría estar diciendo que él no tuvo un periodo de “gestación” de tres años como los otros apóstoles; él entró en escena de repente. El testimonio acumulativo de estos testigos es irresistible. No solo vieron a Jesús después de Su muerte, sino lo vieron en una forma la cual revolucionó su fe y confianza en Él. Pablo sostendría fuertemente sus credenciales apostólicas, porque él sabía que tenía que ser respetado como un apóstol. Pero él no tenía el deseo de competir con otros apóstoles por el premio al “Apóstol Más Valioso”. Él felizmente diría soy el más pequeño de los apóstoles. En efecto, Pablo creía que él no era  digno de ser llamado apóstol. Él se consideraba a sí mismo como el más pequeño de los apóstoles porque él perseguía a la iglesia de Dios. Pablo siempre recordaba cómo había pecado contra la iglesia de Jesús. Él sabía que fue perdonado; sin embargo, él recordaba su pecado. Pablo le dio a la gracia de Dios todo el crédito por el cambio en su vida.  Él sabía que esto no era su propio logro, sino era la obra de la gracia de Dios en él.

Pablo se compara con los otros apóstoles. Él no tiene pena de decir que trabajó más duro que cualquiera de ellos. Esto no es para decir que los otros apóstoles eran flojos (a pesar de que algunos de ellos pudieron haberlo sido), pero Pablo era alguien excepcionalmente trabajador. Él era lo suficientemente honesto para saber y decir que él trabajó duro. Él era también lo suficientemente humilde para saber que incluso su trabajo duro era la obra de la gracia de Dios en él. El verbo predicamos está en el tiempo presente continuo; Pablo está diciendo que él y los otros apóstoles habitualmente predican este mensaje.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.