Pablo está escribiendo aquí, como en la porción previa del capítulo, sobre la conducta de los cristianos corintios cuando ellos se reúnen para comunión y la Palabra. Él ve la reunión de la iglesia como el tiempo cuando la gente viene a participar y a dar a otro, no meramente a recibir pasivamente. Podemos fácilmente imaginarnos como funcionaba esta dinámica entre los cristianos de Corinto. Ellos, por necesidad, se reunirían en grupos pequeños en diferentes casas. Habría muchas “casas iglesia” esparcidas por toda la ciudad de Corinto. Mientras se reunían en estos grupos pequeños, habría libertad, y una responsabilidad no solo de recibir, sino de dar. Así que, uno podría dar leyendo o cantando un salmo. Otro podría ofrecer una palabra de doctrina. Alguien podría orar en una lengua, junto con una interpretación. Aun alguien más podría tener una revelación, una palabra del corazón y la mente de Dios para la iglesia reunida.

El objetivo de reunirse como una iglesia no es el ser entretenido, ni siquiera ser “complacido” con una “bendición.”  Nos reunimos para edificación, para la edificación espiritual que necesitamos para vivir vidas que glorifiquen a Jesucristo fuera de las paredes de la iglesia. Como dijo Pablo en Efesios 4:12, el objetivo es perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. Claramente, Pablo no prohibirá hablar en lenguas en una reunión de la iglesia porque si la lengua tiene interpretación, hay un potencial para bendecir a otros. Aunque, él tampoco lo alentará. Así que, las lenguas deben ser reguladas cuidadosamente. Por dos, o a lo más tres: Si ustedes deben hablar en lenguas en las reuniones de la iglesia, no lo hagan mucho. No se enfoquen en las lenguas. Por turno: Más de una persona no debería hablar en lenguas a la congregación al mismo tiempo. Y uno que intérprete. El hablar en lenguas en una reunión de la iglesia que no cumpla con estas guías bíblicas está errónea. Podría estar bien motivado, podría hacerse con un buen corazón, pero sigue estando mal, porque va en contra de la clara enseñanza de la Biblia.

Así como las lenguas deben ser reguladas en las reuniones de la iglesia, así también el don de profecía. La reunión entera no debe darse a la profecía, sino solo dos o tres deberían hablar en alguna reunión dada. Aunque Pablo está mucho más a favor del uso del don de profecía en las reuniones de la iglesia que el uso del don de lenguas, él aún cree que la profecía debería ser regulada. Los dones del Espíritu nunca deben convertirse el enfoque de la vida congregacional. La alabanza y la Palabra son el enfoque, y los dones fluyen bajo la dirección de Dios alrededor del enfoque de la alabanza y la Palabra. Aun cuando los profetas hablan, otros deben juzgar. Ninguna “palabra del Señor” debe ser recibida sin consideración cuidadosa del liderazgo de la iglesia presente en la reunión.  ¿Cómo explicamos las acciones de aquellos que gritan y se retuercen y saltan o actúan raros, supuestamente bajo la inspiración del Espíritu Santo?  A menudo, ellos están en realidad resistiendo al Espíritu Santo, y esto lleva al estrés, el cual encuentra un escape en acciones extrañas.

Por otra parte, Pablo ya ha asumido el derecho de la mujer de orar o profetizar públicamente. Ahora, él probablemente está diciendo que las mujeres no tienen el derecho de juzgar la profecía, algo restringido solo para el liderazgo masculino de la iglesia. En vez de juzgar la profecía, las mujeres deberían estar sujetas a lo que el liderazgo de la iglesia juzgue con respecto a las palabras de profecía. Entre los cristianos de Corinto, parece ser que había el problema de las mujeres charlando o perturbando las reuniones con preguntas. Pablo está diciendo, “No perturben la reunión. Hagan sus preguntas en casa.” En las sinagogas judías, los hombres y las mujeres se sentaban aparte y el rabino solo se dirigía al hombre. Pero si una mujer charlaba con o le gritaba a su esposo sentado lejos, se le trataría con severidad. La iglesia corintia pudo haber adoptado el mismo tipo de disposición de asientos, pero con muchas mujeres de trasfondos gentiles, ellas no sabían cómo conducirse en la reunión de la iglesia. Pablo les está enseñando cómo.

Podríamos imaginarnos en la siguiente reunión entre algunos de los cristianos corintios, alguien puesto de pie con una “palabra del Señor,” diciendo, “¡Pablo está completamente equivocado!” Pablo por adelantado les advierte, diciendo que, si alguien es en realidad un profeta o espiritual, estarán de acuerdo con Pablo. Algunas personas creen que, si ellos son realmente espirituales, ellos no necesitan obedecer la palabra de Dios sobre estos asuntos. En sus propias mentes, ellos son tan espirituales; ¡que las reglas no aplican a ellos!  Pero si realmente somos espirituales, nos apegaremos a la Palabra de Dios, y no iremos “más allá” de ella. Cuando se reúnen como iglesia, es mucho mejor ser una bendición a alguien más. Por lo tanto, la profecía es mucho más útil que las lenguas. Aunque Pablo regulará cuidadosamente, e incluso desanimará el uso de las lenguas en la iglesia, él no lo impedirá. Al mismo tiempo, él animará en gran manera su uso en la vida devocional personal. Dios es un Dios de orden y paz, y Él quiere orden cuando la iglesia se reúne. Cuando se les da un enfoque no bíblico a los dones del Espíritu, eso desacredita la verdadera obra del Espíritu Santo, y con frecuencia lleva a la gente a negar los dones porque ven un exceso no bíblico.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.