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Pablo está advirtiendo a los cristianos corintios de tratar la Cena del Señor con reverencia, y de practicarla en un espíritu de auto-exanimación. Sin embargo, esto no está escrito con la mentalidad de excluirnos de la mesa, sino de prepararnos para recibir con el corazón correcto. La versión King James de 1 Corintios 11:27 ha causado algunos malentendidos con respecto a esto: Por tanto, cualquiera que comiere de este pan, y bebiere de esta copa del Señor, indignamente, será culpable del cuerpo y la sangre del Señor. La palabra indignamente ha hecho a algunos cristianos pensar que deben hacerse “dignos” de recibir comunión, o si han pecado, ellos son indignos de venir y recordar lo que Jesús ha hecho en la cruz por ellos. Este es un serio malentendido, porque si alguien necesita recordar la obra de Jesús en la cruz, ¡es el que ha pecado! Cuando nos arrepentimos, nuestro pecado debería llevarnos a nuestro Salvador, ¡no lejos de Él!
Nunca podemos realmente hacernos a nosotros “dignos” de lo que Jesús hizo en la cruz. Él lo hizo por causa de Su gran amor, no porque algunos de nosotros fuéramos dignos. Entonces, mientras tomamos el pan y la copa, no deberíamos ver al suelo, o luchar por alcanzar algún tipo de sentimiento espiritual. Deberíamos simplemente abrir nuestros corazones a Jesús y reconocer Su presencia con nosotros. Así que parece, que el pan y el vino no es (como dicen los católicos romanos) convertido en la sustancia misma de la carne y la sangre de Cristo, cuando los comulgantes comen y beben. Sigue siendo el mismo pan y la copa que eran. Lo que necesitamos es una evaluación honesta para ver si, como recibimos la comunión, nos estamos conduciendo nosotros mismos de manera que honra al Señor.
Una conducta irreverente en la Mesa del Señor invita a la disciplina correctiva de Dios; así que debemos examinarnos para que no seamos juzgados. ¡Si nos disciplinamos, el Señor no necesitará hacerlo con Su mano de corrección! Las palabras sin discernir el cuerpo del Señor han sido usadas por los católicos romanos para sostener su doctrina de la transubstanciación. Su pensamiento es, “ves, los corintios no entendieron que en realidad estaban recibiendo el cuerpo y la sangre de Jesús, y es por eso que ellos eran culpables.” ¡Pero este es un fundamento muy estrecho, sobre el cual se ha construido un edificio enorme! Es tan sencillo – y tan pálido – ver el cuerpo del Señor como una referencia de la familia de la iglesia, y era la falta de respeto y amor por la familia de la iglesia lo que estaba causando los problemas de egoísmo entre los cristianos corintios. Evidentemente, entre los corintios, algunos experimentaban enfermedad, e incluso otros habían muerto, como resultado de la disciplina correctiva de Dios sobre la iglesia de Corinto.
Al escribir juicio come y bebe, Pablo no se refiere a juicio eterno, sino juicio correctivo. No está el artículo “el” antes de “juicio,” así que no es el juicio. Así que este castigo no es cómo un juez condenando a un criminal, sino que es como un padre tratando con hijos desobedientes. Como se menciona en 1 Juan 5:16, hay pecado de muerte, y Ananías y Safira en hechos 5 parecen ser ejemplos de esto. Aparentemente, un creyente puede pecar al punto que Dios cree que lo mejor es llevarlos a casa, probablemente porque ellos de alguna manera han comprometido su testimonio tan significativamente que deberían ir a casa con Dios. No obstante, es ciertamente presuntuoso pensar esto en cada caso de muerte prematura de un creyente, o usarlo como un incentivo para el cristiano guiado por la culpa. Nuestras vidas están en las manos de Dios, y si Él ve que debe llevar a alguno de Sus hijos a casa, está bien.
Cuando Pablo les pide esperarse unos a otros: Esto no es solo buenos modales, es mostrar amor hacia otros. Si ustedes esperan unos a otros, entonces todos tienen suficiente para comer, en vez de que algunos se hartaron y otros se fueron a casa hambrientos. Literalmente dice: No “se atraganten” en la comida común de la iglesia, porque podría significar que alguien más no tiene suficiente para comer. Si tienes tanta hambre, ¡come en casa! Por causa de este simple egoísmo, los cristianos corintios estaban trayendo el juicio de Dios sobre ellos mismos. ¡Solo por amor de la comida! Pablo quiere poner todo en perspectiva y recordarles que no vale la pena.
Finalmente, Pablo sabe que no está tratando con todo el asunto aquí. Hay más que decir, pero Pablo lo dejará para otra ocasión. ¡Nos encantaría saber todo lo que estaba detrás de estas palabras!
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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