Pablo usará la experiencia de Israel en el Éxodo de Egipto para ilustrar este principio. La nube de la gloria de Shekina ensombreció Israel a lo largo de su viaje desde Egipto a la Tierra Prometida. Durante el día, la nube los resguardaba del sol brutal desértico, y durante la noche, ardía como un pilar de fuego. Era un recordatorio listo y constante de la gloria y presencia de Dios. Todo Israel cruzó en Mar Rojo y vio el increíble poder de Dios al sostener las paredes del mar para que Israel pudiera cruzar en seco, y después la obra de Dios de regresar el agua para ahogar al ejército egipcio. No solo fue una demostración del amor y poder de Dios, sino también una ilustración del bautismo – por medio de “pasar por el agua,” todo Israel se identificaba con Moisés, tal y como por “pasar por el agua,” un cristiano se identifica con Jesucristo.

Israel incluso tuvo antiguas versiones de los sacramentos cristianos que recibimos hasta ahora: bautismo y comunión. La palabra sacramento era usada para el juramento de lealtad que los soldados de la legión romana hacían a su emperador. Los primeros cristianos consideraban la comunión de el bautismo como un “juramento de lealtad” hacia Jesucristo. ¡Israel incluso tubo la presencia de Jesucristo con ellos en el desierto!  Algunos estudiosos de la biblia debaten si la roca siguió a Israel, o si el agua siguió a Israel (como en una corriente). El punto es el mismo: Jesucristo estaba presente con Israel en el desierto, proveyendo sus necesidades de forma milagrosa. ¡Que bendición y que privilegio! A pesar de todas estas bendiciones y privilegios espirituales, los israelitas no agradaron a Dios en el desierto. Por todas las bendiciones, en agradecimiento, debieron haber sido más agradables a Dios, pero no lo fueron. Solo dos hombres de toda la generación adulta que salieron de Egipto, entraron en la Tierra Prometida (Josué y Caleb). El descontento de Dios con los israelitas fue evidente porque ellos nunca entraron a la Tierra Prometida, sino que en lugar de ello murieron en el desierto.  El punto de Pablo golpea duro: Los cristianos corintios estaban probablemente tomando todo tipo de libertades como festines en templos paganos, tropezando a sus hermanos, pensando que estaban “a salvo” por sus bendiciones y sus experiencias espirituales pasadas (especialmente el bautismo y la comunión). Entonces, Pablo les advierte de tener cuidado, porque, así como Israel fue bendecido y tuvo experiencias espirituales, aun así, murieron – ¡así también podría ser el destino de algunos de los cristianos corintios!

Algunos de los cristianos en Corinto no solo se estaban acercando mucho en su asociación con ídolos, ellos estaban haciendo un ídolo de su propio “conocimiento” y sus propios “derechos.” Israel, en su idolatría, se rindió a la tentación de la inmoralidad sexual. Y se levantó a regocijarse (citado de Éxodo 32:6) es una forma elegante de clasificar la inmoralidad entre el pueblo de Israel. Sabemos que los cristianos de Corinto estaban teniendo problemas con inmoralidad sexual, y el contexto de aquí nos sugiere que se conecta con su deseo egoísta de complacerse ellos mismos, expresado en insistir en su “derecho” de comer carne sacrificada a los ídolos. El verbo traducido jugar sugiere juego-sexual en hebreo y por tanto probablemente debemos entender orgias en ebriedad. Este número presenta alguna dificultad. La cita de Éxodo 32:6 pone el contexto aquí, y en Éxodo 32:28 nos dice y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres. Quizás fueron más los que murieron los cuales las Escrituras no registran, o fueron 20,000 mujeres que murieron a raíz del incidente del becerro de oro. O, algunos piensan que Pablo se brincó a otro tiempo cuando la inmoralidad sexual de Israel durante el Éxodo trajo el juicio de Dios sobre ellos (Números 25:9). En el pasaje de Números, se nos dice que 24,000 murieron por el juicio de Dios, pero quizás fueron 23,000 que murieron en un día.

Números 21:4-9 describe el incidente donde, en respuesta a la queja del pueblo, Dios envió serpientes venenosas entre el pueblo. De nuevo, sus corazones quejumbrosos mostraron estar enfocados-en sí mismos y más preocupados por sus propios deseos que por la gloria de Dios – los mismos problemas que causaban revuelta con los cristianos en Corinto que no renunciarían a sus derechos de comer carne sacrificada a los ídolos por amor de otro hermano. Por causa de la advertencia en 1 Corintios 10:1-5, parece ser que los cristianos corintios creyeron que estaban “a salvo” del peligro de perecer (como los israelitas fueron destruidos) por sus pasadas experiencias espirituales o logros. Pero la advertencia de Pablo dice: “Si le pasó a Israel, les puede pasar a ustedes. Estén en guardia.”

Nosotros tenemos una mayor responsabilidad porque podemos aprender de los errores de Israel. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga: Para los corintios resistir la tentación de ser egoístas y centrados en sí mismos, primero deben entender que están vulnerables. El que piensa estar firme ni siquiera estará en guardia en contra de la tentación, así que fácilmente puede caer. La tentación opera como las rocas en el puerto; cuando la marea es baja, todos ven el peligro y lo evitan. Pero la estrategia del diablo en la tentación es elevar la marea, para cubrir los peligros de la tentación. Después le gusta estrellarte contra las rocas cubiertas. El mayor santo bajo el cielo no puede resistir más tiempo del que depende de Dios y en continua obediencia a la fe. Él que cese de hacer eso caerá en pecado, y tendrá un entendimiento oscurecido y un corazón endurecido. A menudo queremos excusar circunstancias de tentación en particular como “muy únicas” y una “excepción especial.” Pero Dios nos recuerda que nuestra tentación no es única – muchos otros hombres y mujeres de Dios han enfrentado la misma tentación o una similar, y han encontrado fortaleza en Dios para vencer la tentación. Dios ha prometido supervisar toda la tentación que llega a nosotros a través del mundo, la carne o el diablo. Él promete limitarla de acuerdo con nuestra capacidad de soportar – de acuerdo con nuestra capacidad mientras confiamos en Él, no en nosotros mismos. Satanás no destruiría en un minuto si Dios lo dejara, justo como quiso destruir a Job y a Pedro, pero Dios no se lo permitirá. Así que, como una madre que aleja a su hijo del pasillo de los dulces en una tienda, sabiendo que el niño no puede manejar la tentación, Dios nos aleja de cosas que no podemos manejar. ¡Pero lo que podemos y no podemos manejar cambia con los años! Dios ha prometido no solo limitar nuestra tentación, sino también proveer una salida en los tiempos de tentación.  Con frecuencia hay una forma incorrecta de aliviar la tentación, y nosotros a menudo enfrentaremos las mismas tentaciones una y otra vez hasta que le mostremos a satanás y a nuestra carne que somos capaces de soportar.

Barclay dice que la palabra para salida en realidad es un pase de montaña, con la idea de un ejército siendo rodeado por el enemigo, y de pronto encontrando un escape a lo seguro. ¡No es necesariamente una salida fácil! La salida no nos lleva a un lugar donde escapamos de toda tentación (eso solo será en el cielo); la salida nos lleva al lugar donde podemos soportar. Se nos recuerda que ser tentado no es pecado; pero entretener la tentación, o rendirte a la tentación es pecado. Cuando soportamos la tentación, satanás seguido nos condena por ser tentados, pero si esa es una condenación de satanás, ¡el cristiano no necesita aceptarla! En el mercado, un niño pequeño cerca de unos dulces parecía que iba a poner algunos en su bolsillo y salir por la puerta. Un empleado vio al niño por largo tiempo, y finalmente le dijo. “Parece que estás intentando tomar algunos dulces” dijo el empleado. El chico respondió, “Se equivoca señor. Estoy intentando no hacerlo.” ¡Por ese momento, él pudo soportar!

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.