La carga de Pablo en el ministerio era la razón por la cual escribía sus cartas. Pablo no escribió porque sentía que los cristianos romanos no podían discernir lo que estaba bien delante de Dios o amonestarse los unos a los otros para hacer lo correcto. Más bien, escribió para recordarles, animándolos a hacer lo que sabían que era correcto. Esto es consistente con el llamado de Pablo de ser ministro de Jesucristo a los gentiles. Al cumplir este llamado, no solamente predicó el evangelio de salvación, pero también instruyó a los creyentes cómo vivir delante de Dios.

Cuando los gentiles viven glorificando a Dios, entonces su ofrenda para Dios es agradable, santificada por el Espíritu Santo, la necesidad de tal sacrificio hace el escrito de Pablo necesario. El verso 16 está lleno de lenguaje del sacerdocio. Pablo dice que él sirve como un “sacerdote que ministra” a Cristo Jesús, presentando al evangelio como un “servicio sacerdotal” para que de esta manera los gentiles convertidos puedan ser un sacrificio agradable para Dios. Cuando él define su ministerio como ministrando el evangelio de Dios, el apóstol utiliza una palabra que no se vuelve a ver en el Nuevo Testamento, el cual se pudiera traducir a “actuar como un sacerdote”. Entonces, el ministerio del evangelio es concebido después del patrón de una ofrenda sacerdotal.

En los versos 17-19 Pablo se gloría en la obra que Dios ha hecho por medio de él. Mientras él considera su llamado de ser ministro de Cristo Jesús a los gentiles, Pablo puede gloriarse en Dios de que él ha recibido tal llamado, hablando solamente de las cosas que Dios hizo por medio de él para traer salvación a los gentiles. En realidad, se gloriará solo en lo que Cristo ha hecho por medio de él. Él está seguro de que Cristo ha hecho grandes cosas por medio de él, y se alegra de poder llamar la atención a esas cosas. Pero él no quiere atraer la adulación. Lo que él expresa es lo que Cristo ha hecho.

Dios utilizó potencia de señales y prodigios y el amplio poder del Espíritu de Dios para ayudar a Pablo a predicar por completo el evangelio de Cristo donde quiera que fuera, desde Jerusalén a Ilírico. Ilírico es hoy en día el territorio de Yugoslavia y Albania. Esto significa que el ministerio de Pablo se extendió desde Ilírico en el oeste hasta Jerusalén en el este. Pablo sin esforzarse teje referencias a cada miembro de la Trinidad en Romanos 15: 16 al 19. Pablo no puede hablar de Dios sin reconocer Sus tres Personas.

Para los versos 20-21 esta el deseo de Pablo de predicar el evangelio en nuevos lugares. El no quería edificar sobre fundamento ajeno. Más bien quería hacer el trabajo de pionero para el Señor, no porque estuviera equivocado o fuera malo el continuar la obra comenzada por otro hombre, sino porque había mucho por hacer en las fronteras. Pablo vio su corazón pionero como obediencia a las Escrituras, cumpliendo el pasaje que él cita de Isaías 52: 15. Fuimos llamados a ser real sacerdocio; si nos consagramos a la evangelización para traer a las almas a Dios como sacerdotes del evangelio que somos, agradaremos Su corazón. Hoy en día, Dios sigue buscando personas que preparen el camino del retorno del Señor, predicando en lugares en donde el evangelio no haya sido anunciado, y espera que no tomen caminos ya allanados por otros.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.