Sedequías era el rey marioneta puesto en el trono de Judá por Nabucodonosor de Babilonia. En esta temporada Nabucodonosor se encontraba distraído por problemas en otras partes de su imperio. Judá y algunas de las naciones de los alrededores pensaron que era un tiempo inteligente para rebelarse contra lo que parecía ser un rey de Babilonia debilitado. En Jeremías 27, el profeta le habló a una reunión de mensajeros de esos reinos, quienes vinieron a Sedequías a planear sus estrategias. Hananías era un profeta e hijo de profeta y no le agradaba el mensaje pesimista de Jeremías a los mensajeros del rey. Jeremías vino a ellos usando el yugo que usaría un animal, para mostrarles que ellos seguirían siendo súbditos de Nabucodonosor y que su sueño de una revuelta exitosa no se cumpliría. El nombre de Hananías significa “Yahvé ha sido gracioso.” Era un nombre apropiado para un profeta que creía fuertemente, si bien equivocado, que la fortuna de Judá pronto sería restaurada. Hananías venia de un lugar con una reputación de decepción y violencia. Este lugar tenía un número de importantes asociaciones históricas. Los gabaonitas habían engañado a los israelitas en los días de Josué. Fue el lugar de una competencia entre los hombres de Saúl y los de David. Aquí Joab asesinó a Amasa. Él era nativo de Gabaón, el moderno El-Jib, un lugar que se encuentra a cinco millas al noroeste de Jerusalén. Era una de las ciudades de los sacerdotes; así que, como Jeremías, Hananías pudo haber sido un sacerdote.

Hananías habló en el nombre del Señor, contradiciendo el mensaje de Jeremías registrado en el capítulo anterior. Jeremías dijo que ellos estarían bajo el yugo del rey de Babilonia; Hananías dijo que el Señor había quebrantado el yugo del rey de Babilonia. La supuesta profecía de Hananías explicaba que debido a que el poder de Nabucodonosor había sido roto, los utensilios del templo serían regresados, El rey Jeconías regresaría, junto con todos los transportados de Judá que entraron a Babilonia. Todo esto pasaría dentro de dos años. Este era un mensaje grande y dramático – algo que los asustados ciudadanos de Judá amarían escuchar. Sin duda el mensaje de Hananías era muy popular. Era atrevido, patriótico, y motivador. Jeremías le respondió públicamente a Hananías. Hananías lo había contradicho públicamente, esencialmente llamando a Jeremías un falso profeta. Por lo tanto, Jeremías le respondería públicamente. Las palabras que vendrían harían claro que Jeremías no creía en esto, pero el empezó con demostrar que estaba de acuerdo con Hananías que sería agradable si fuera cierto. Si los utensilios de la casa de Jehová y los exiliados que estaban cautivos volvieran, Jeremías estaría feliz. Él se alegraría de estar equivocado. La respuesta de Jeremías en esto es irónica. Cuando alguien trata de minimizar el juicio de Dios, es apropiado para el cristiano decir, “espero que estés en lo correcto.”

Jeremías hubiera deseado que las palabras de Hananías fueran ciertas. Entonces el retó a Hananías, empezando con la palabra con todo esto, y recordándole a todos que las palabras de la mayoría de los profetas antes de ellos tenían mensajes negativos y desagradables. Podemos mencionar a: Joel, Amos, Oseas, Miqueas, Sofonías, Nahúm, Habacuc, y otros; todos los cuales denunciaron males similares contra un pueblo corrupto. Estos versículos no deberían de interpretarse como que la totalidad del mensaje de todos los profetas antes de Jeremías fue uno de juicio. A Hananías no le gustaba el mensaje del yugo, así que se lo quitó a Jeremías y lo quebró. Hananías dijo esto en el nombre del Señor. El ilustraba en su mensaje que la revuelta en contra de Nabucodonosor seria exitosa al romper el yugo y explicando el significado del yugo roto, una vez más dando una medida de tiempo para que se cumpliera. Parece claro por las palabras y acciones de Hananías que él realmente creía que sus palabras proféticas eran un mensaje del Señor. Él parecía sincero y comprometido con su mensaje. Y aun así nada de eso lo hizo cierto, y de hecho no era verdad. Por todas las apariencias Hananías ganó este debate público entre profetas. Parecía que había sobrepasado a Jeremías, él dijo las últimas palabras, y Jeremías se fue sin responderle. En este caso, las apariencias no eran verdad ni tampoco lo era Hananías.

Notablemente, Jeremías dijo, que en vez de yugos de madera los haría de hierro. La gente hace sus propios yugos de hierro, mucho más fuertes que los yugos de madera que Dios les había asignado. Los yugos de hierro pueden ser entendidos como una disciplina más rígida de parte de Dios sobre su pueblo. Si nos resistimos a la disciplina gentil del Señor – yugos de madera – podemos llegar a encontrarnos bajo un mucho más desagradable yugo de hierro. Su rebelión propuesta en contra de Nabucodonosor fracasaría. Ellos lo servirían, y el dominio de Nabucodonosor sería tan completo que incluso gobernaría sobre las bestias del campo. Jeremías sintió que era importante el decirle de forma directa y pública a Hananías que cualesquiera que fueran sus intenciones, él era un falso profeta. Lo que nosotros podríamos llegar a describir como enseñanzas poco ortodoxas y de buenos deseos, Dios de forma más breve las llama mentiras y rebelión. Él la condena no solo como una ofensa en contra de la verdad y en contra de su autoridad, sino como haciéndoles un mal fatal a los que las escuchan: tú has hecho que esta gente crea en una mentira.¡Que tan cubierto está un profeta humano de esa palabra! Todas esas filosofías que atentan con interpretar la vida sin la luz de la revelación — todas las así llamadas teologías, que resultan de especulaciones que invalidan la revelación; hacen que los hombres confíen en mentiras, y eso porque son declaraciones hechas por los hombres y no por Jehová.

El mensaje de Dios para Hananías fue claro. El dio un lapso de tiempo para esta profecía, así que Dios le dio un lapso de tiempo también: Hananías moriría en ese año, y lo hizo. Él murió en el séptimo mes, solo dos meses después de su confrontación con Jeremías. Dos meses no es un largo tiempo, pero es suficiente tiempo para arrepentirse si uno tiene una inclinación a hacerlo. Dios, en misericordia, le dio alrededor de dos meses, en los que él podría prepararse para conocer a su juez. Aquí, entonces el verdadero profeta fue demostrado, y el falso profeta fue detectado. La muerte de Hananías, aunque predicha, era el sello de Dios a las palabras de su profeta; y debería de haberle dado a sus otras profecías un gran crédito entre el pueblo. Es imposible el saber cuáles eran las intenciones de Hananías, pero no es imposible el medir las consecuencias de sus mentiras. Ya sea que lo quisiera o no, él habló rebelión en contra de Jehová, y Dios lo detendría de continuar haciendo eso.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.