Otra vez Pablo vuelve a cambiar el rumbo de su enseñanza y ahora la dirige a la obligación del cristiano con sus vecinos. A nivel personal, la única “deuda” que debemos cargar es la “deuda” de amarnos unos a otros; esta es una obligación perpetua que tenemos tanto ante Dios como entre nosotros.

Algunos toman esto como una orden de nunca pedir prestado, pero Jesús permitió pedir prestado en pasajes como Mateo 5:42. Eso no es lo que Pablo está diciendo aquí, aunque las Escrituras nos recuerdan del peligro y las obligaciones de tomar prestado en Proverbios 22:7 donde dice que: Los ricos son los amos de los pobres; los deudores son esclavos de sus acreedores.

Podemos pagar nuestros tributos hasta terminar. Podemos dar respeto y honor donde lo debamos y no tener más obligación. Pero nunca podemos decir: “He dado todo el amor que necesito dar”. El amor es una obligación permanente, una deuda imposible de descargar. Pablo cita las palabras de Jesús registradas en Mateo 22: 36-40. Este es uno de los dos mandamientos de los cuales depende toda la Ley y los profetas.

Amar al prójimo significa amar a las personas con las que te encuentras y tratas todos los días. Es fácil para nosotros amar en lo teórico y en lo abstracto, pero Dios demanda que amemos a personas reales. Ningún hombre puede abarcar los extremos de la vida dibujando una línea a su alrededor en el suelo o pretender cumplir el llamado como cristiano de amar buscando únicamente el bienestar de su familia. Es más fácil de lo que pensamos hacer todas las cosas religiosas correctas, pero ser negligentes al amar. Nuestro amor es la verdadera medida de nuestra obediencia a Dios.

En los versos del 11 al 14 Pablo hora nos habla la urgencia de amar y caminar con Dios. Debido a que conocemos el peligro de los tiempos y anticipamos el pronto regreso de Jesús, debemos ser más enérgicos y comprometidos a un caminar correcto con Dios en lugar de un caminar dormido con Dios. Debido a que uno puede hacer muchas cosas religiosas y todavía estar dormido para con Dios, es importante que cada cristiano se asegure que realmente están despiertos y activos en su vida ante Dios.

La ilustración es de quitarse y ponerse la ropa. Cuando te vistes cada día, te vistes apropiadamente a lo que eres y a lo que planeas hacer. Por lo tanto, cada día, debemos vestirnos del Señor Jesucristo. Los harapos del pecado deben ser desechados si nos ponemos la túnica de Cristo. Debemos desechar el amor al pecado, debe haber una renuncia a las prácticas y los hábitos del pecado, o de otra manera un hombre no puede ser cristiano. Será un intento en vano tratar de vestirse de religión como algún tipo de delantal por encima de los antiguos pecados.

Las obras de las tinieblas se caracterizan como glotonerías y borracheras, lujurias y lascivias, contiendas y envidia. Estás no son apropiadas para los cristianos quienes han salido de la noche a la luz de Dios. La idea detrás de la palabra lascivias es “el deseo de una cama prohibida”. Describe a la persona que no valora la fidelidad y pureza sexual. Entonces Lujurias en este pasaje tiene la idea de personas que han perdido la vergüenza. A ellos ya no les importa lo que la gente piense y hacen alarde de su pecado abiertamente, hasta con orgullo.

Cuando Pablo dice: Las armas de la luz: Esto está relacionado con el mismo Señor Jesucristo. Cuando nos vestimos de Cristo, nos ponemos toda la armadura de Dios y estamos equipados para defender y atacar. El vestirnos de Cristo es una metáfora fuerte y vívida. Significa más de solamente vestirnos del carácter del Señor Jesucristo, también significa que Dejes al mismo Señor Jesucristo que sea la armadura que vistas.

La carne estará tan activa como le permitamos estar. Tenemos un trabajo por hacer para andar como de día, honestamente, no es como si Jesús lo hiciera por nosotros mientras nos relajamos; pero Él lo hace a través de nosotros mientras nos asociamos voluntaria y activamente con Él. Dios usó este pasaje para mostrarle a San Agustín; el gran teólogo de la iglesia primitiva, que él verdaderamente podía vivir la vida cristiana con el poder del Espíritu Santo, solamente tenía que hacerlo. Y nosotros también.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.