Joacim reinó antes de Sedequías en Israel. Algunos creen que esta profecía fue dada durante los tiempos de Sedequías, pero que recuerda eventos de los días de Joacim. No se da una fecha precisa, pero la mención en el versículo 11 de fuerzas caldeas y arameas viniendo en contra de la tierra parece aplicar para 2 Reyes 24:2-4, cuando bandas de caldeos, arameos, y otros contingentes vasallos fueron enviados en contra de Joacim.

No sabemos mucho acerca de los Recabitas, sabemos que era una secta comprometida radicalmente entre los israelitas quienes enfatizaban una vida nómada como la que Israel vivió en el desierto. Sus raíces iban hasta Jetro el suegro de Moisés. En Jueces 1:16 habla de cómo los ceneos – los descendientes de Jetro – venían del área de Jericó y vivían en el desierto de Judá al sur. Estos nómadas eran los ancestros de la casa de Recab según 1 Crónicas 2:55. El padre inspirador de los Recabitas fue Jonadab un asociado de Jehú en la violenta y radical purga de la casa de Acab en 2 Reyes 10:15-28. Él enseño una vida libre de idolatría y de sus asociaciones, y libre de las corrupciones de las ciudades. Es posible que los Recabitas estuvieran no solo conectados por vínculos familiares, sino que también recibieran a otros en sus grupos quienes compartían su estilo de vida, simple, y nómada comprometidos con Dios. En términos modernos eran una especie de combinación de los hippies y su volvamos a la naturaleza y los revolucionarios puros en su tradición apartada de todos los demás. Los Recabitas, eran personajes que se veían a sí mismos como testigos vivientes de los orígenes peregrinos de Israel, despreciando las vidas de granjas y viñedos por la simplicidad de las tiendas y el ganado. Jeremías fue instruido a llevar a los Recabitas al templo en lo que los siguientes versículos describen como una ceremonia pública formal.

Aparentemente en los tiempos de Jeremías ciertos individuos tenían algún tipo de cámaras o cuartos particulares en el templo. Hanán parece ser un partidario de Jeremías. Él es llamado aquí un hombre de Dios. En los periodos antiguos El hombre de Dios era un título aplicado a los profetas, no solamente a los grandes profetas como Samuel, Elías y Eliseo, pero también a numerosos profetas desconocidos. Jeremías probó a los Recabitas en la manera en que Dios lo instruyó. El los invito a tomar vino, pero no se los ordenó en el nombre del Señor. Dado que él sabía de su compromiso de no beber vino, el punto de esta prueba no era el convencerlos de hacerlo, sino para públicamente demostrar su obediencia a sus costumbres. Los hijos de Jonadab pasaron la prueba y se rehusaron a probar el vino. La naturaleza pública de la ceremonia, la presencia del clan entero, la prominencia del profeta, la proximidad al templo todo esto añadía presión a beber el vino. Ellos también tenían la excepción de haber entrado en la ciudad y haber dejado su vida nómada por un periodo; si esa era la excepción, sería fácil hacer más. Aun así, no lo hicieron y fueron fieles.

El punto no era estrictamente el de beber o no beber el vino; era la obediencia a las enseñanzas de su padre espiritual Jonadab. Jeremías no usó esto para hacer un punto acerca de beber vino, sino acerca de la obediencia. Sin embargo, Dios honró a los Recabitas por su ayuno al rehusarse a beber alcohol, y ellos no recibieron burla o crítica por su obediencia. Jonadab les dijo a sus hijos que no debían de beber vino como parte de un largo patrón de sacrificio y auto negación que también incluía el no construir casas ni sembrar campos ni viñedos. Los hijos de Jonadab podían decir, nosotros hemos obedecido a la voz de nuestro padre Jonadab hijo de Recab en todas las cosas que nos mandó. De acuerdo a Kidner, había un floreciente movimiento en el siglo 19 en Inglaterra que tomó el nombre de los Recabitas.

Los Recabitas estaban comprometidos a la vida de nómadas que evitaban las casas y ciudades y en su lugar vivían en tiendas. Con todo eran refugiados huyendo del ejército de los caldeos y por lo tanto de mala gana buscaron ir a Jerusalén. La conclusión a la que ellos posiblemente llegaron fue Venid, y ocultémonos en Jerusalén, de la presencia del ejército de los caldeos: Es decir, si en lo presente aparentamos actuar contrario a cualquiera de nuestras creencias; estando en la ciudad, la necesidad por si sola nos lleva a tomar este paso temporal. Hemos buscado la protección de la ciudad por la preservación de nuestras vidas; así que ahora moramos en Jerusalén temporalmente.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.