Aunque el Salmo 86 fue llamado una oración de David, este es el único titulado una alabanza de David, y es sin duda un monumental Salmo de alabanza, un apropiado resumen de todo lo que David había aprendido acerca de Dios durante una larga vida de seguir con fuerza al todo poderoso. El Salmo 145 es el último salmo atribuido a David en la colección de salmos, y el último de los nueve salmos que usan un tipo de patrón acróstico. En la práctica judía este salmo era recitado dos veces en la mañana y una vez en el servicio de la tarde. El talmud considera a todos los que lo repitan tres veces al día como teniendo su porción en el mundo venidero.

David honró y promovió el nombre de Dios en las maneras más personales. En la oración de apertura se dirige a Él como “Mi Elohim, o rey,” y de ahí en adelante siempre como Jehová (nueve veces). El bendecir a Dios es el alabarlo con un afecto personal, y deseándole el bien a Él; este es un ejercicio que se vuelve más fácil mientras avanzamos en experiencia y crecemos en gracia. David está firmemente resuelto a alabar a Dios. El texto tiene tres declaraciones de intención en él (alabaré, bendeciré, exaltaré). Frecuentemente es tonto para nosotros los mortales el decir que haremos algo porque nuestra voluntad es débil y cambiante; pero cuando nos resolvemos a alabar a Dios, podemos decir, te exaltaré, te bendeciré, te alabaré.

David colocó alabanza sobre alabanza, declarando la grandeza y la dignidad de Dios para recibirla. Podemos entender que David sentía que estaría mal y que sería deshonroso el contener su alabanza a Dios o darle un corazón de alabanza a medias. David buscaba que el pueblo de Dios se motivara el uno al otro a alabar realmente a Dios. Una generación anterior podía inspirar a una generación joven a alabar y a recordar los poderosos hechos de Dios en el pasado. Una generación joven podía motivar la alabanza de una generación mayor al declarar las nuevas cosas que Dios estaba haciendo.

La alabanza no solo viene de un lugar de emoción, sino de un pensamiento meticuloso, de una cuidadosa meditación. Ciertamente David también meditó en las grandes cosas que Dios hizo (tus hechos maravillosos), pero también puso atención a la hermosura de la gloria de Dios. La idea es la de la gloria y la maravilla de quien Dios realmente es. Cuando pensamos en los aspectos de hermosura, magnificencia, gloria, majestad, sabiduría, constante presencia, conocimiento completo, poder ilimitado, su amor y sabio plan con propósito, todo esto debería crear una alabanza en cada uno. Para dar énfasis, David repite la idea de alabar a Dios por quién es Él y por lo que ha hecho. Toda la historia muestra a la criatura buscando esta gloria para Dios.

David recuerda la auto descripción de Jehová en Éxodo 34: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad (Éxodo 34:6). David expresa la idea que a veces es llamada “gracia común” que Dios distribuye parte de su bondad a toda la humanidad. Jesús dijo, que Dios hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. (Mateo 5:45). Dios es Bueno para con todos; no solamente para Israel, sino para toda la humanidad, cuyos corazones llena de misericordia. La palabra original para “misericordia” significa “vientre”. Las misericordias de Dios hacia los hombres son representadas por esta palabra: Misericordia: la ternura de ser como una madre acariciando a la criatura de su vientre.

David una vez más sentía la responsabilidad de decirle al amplio mundo la grandeza de lo que Dios había hecho; sus poderosos hechos, el quién es realmente el rey y la gloria de la magnificencia de su reino. Como el estado no puede enseñar estas santas historias, el pueblo de Dios debe encargarse de hacerlo el mismo. El trabajo debe de ser hecho para cada edad, porque los hombres tienen memoria corta en lo que se refiere a su Dios, y a las obras de su poder. Otra razón por la que la alabanza debe de continuar para siempre, es porque el reino de Dios durará para siempre. Su señorío es eterno, durando en todas las generaciones. “Tu reino es reino de todos los siglos y tu señorío por todas las generaciones”. Estas palabras están gravadas en una mezquita en Damasco, que solía ser una iglesia cristiana. Originalmente se había puesto una capa de yeso sobre ellas; pero esta se ha caído, y las palabras sobresalen claramente definidas. Parecen ser contradichas por siglos de musulmanismo; pero son esencialmente verdad. Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.