[fusion_builder_container hundred_percent=”no” equal_height_columns=”no” menu_anchor=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” background_image=”” background_position=”center center” background_repeat=”no-repeat” fade=”no” background_parallax=”none” parallax_speed=”0.3″ video_mp4=”” video_webm=”” video_ogv=”” video_url=”” video_aspect_ratio=”16:9″ video_loop=”yes” video_mute=”yes” overlay_color=”” video_preview_image=”” border_size=”” border_color=”” border_style=”solid” padding_top=”” padding_bottom=”” padding_left=”” padding_right=””][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ layout=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_size=”” border_color=”” border_style=”solid” border_position=”all” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding_top=”” padding_right=”” padding_bottom=”” padding_left=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” center_content=”no” last=”no” min_height=”” hover_type=”none” link=””][fusion_audio src=”https://house.life.cr/wp-content/uploads/2020/07/Alabad-todos-a-Dios.mp3″ loop=”off” autoplay=”off” preload=”none” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” controls_color_scheme=”” progress_color=”” max_width=”” border_size=”” border_color=”” border_radius_top_left=”” border_radius_top_right=”” border_radius_bottom_right=”” border_radius_bottom_left=”” box_shadow=”no” box_shadow_vertical=”” box_shadow_horizontal=”” box_shadow_blur=”0″ box_shadow_spread=”0″ box_shadow_color=”” animation_type=”” animation_direction=”left” animation_speed=”0.3″ animation_offset=”” /][fusion_text]

Este Salmo llama a toda la creación a alabar a Dios. ¡Que maravillosa canción es esta! Si la miramos con detenimiento nos daremos cuenta de que no hay ninguna referencia en ella, desde el principio hasta el final, a la misericordia, la piedad, o a la compasión de Dios. Pero esto es porque no hay ninguna referencia a ningún mal.

Como cada uno de los últimos cinco salmos, el 148 empieza y termina con un Aleluya, que es tanto una exclamación de alabanza a Dios como una motivación a alabarlo. El salmista considera que todos los seres y cuerpos celestiales deben de alabar al Dios de Israel. Él era y es el Dios de todo, y como tal merece la alabanza de desde los cielos. El Salmo 19 no dice que los cielos declaran la gloria de Dios con su misma naturaleza y ser. Aquí el salmista les habla a los cielos para que continúen con su alabanza.

Alabara Dios es la constante ocupación de los querubines que rodean el trono según Apocalipsis 4:8. La compañía de fieles ángeles es como un gran ejército, pero también los cuerpos celestiales deben de alabar a Dios, brillando radiantemente en su honor o moviéndose de acuerdo a sus planes. En la mente de un hebreo antiguo, el cielo azul, el cielo oscuro, y el lugar donde Dios mora todos podían ser considerados como aspectos de los cielos. El cantante aquí mira al último cielo, y a todos los cielos, para alabar a Dios, incluyendo a las nubes con su agua.

Las aguas que están encima de los cielos son un término poético o popular para referirse a las nubes de lluvia. Todas las creaturas o creaciones le deben honor y alabanza a su creador. Esto es aún más cierto para las cosas que fueron creadas por la simple orden de su creador. Un creador tan poderoso merece alabanza. Estas cosas celestiales; ángeles, el sol, la luna, las estrellas, el cielo mismo, no solo fueron hechos por Dios, sino que también continúan existiendo por su palabra. Esta primera parte del Salmo 148 llama a las cosas de los cielos a alabar a Dios. La tierra tampoco debe de fallar en dar su alabanza a Él. En lo que respecta a la tierra, es cierto que los hombres y mujeres modernas: Adoramos a la naturaleza en lugar de a Dios, le atribuimos poderes creativos a la naturaleza y virtualmente se le rinde culto. En oposición a este triste error pagano, el salmista nos recuerda que los animales mismos alaban a Dios. Hasta los monstruos marinos: Todas las cosas en el mar y todos los fenómenos del clima: fuego, granizo, nieve, las nubes y el viento deben de alabar a Dios, cumpliendo su palabra.

La alabanza a Jehová debe de extenderse a todos lo que llevan su imagen. Toda la humanidad – Reyes, príncipes, jueces, jóvenes y viejos – todos le deben alabanza al Dios que los hizo y los sostiene. Después de que toda la creación ha sido llamada para alabarlo a Él; el hombre, para quien todas las cosas fueron hechas; el hombre, la última y más perfecta de las creaciones de Dios; el hombre, que desde entonces ha sido redimido por la sangre del hijo Dios encarnado, es exhortado a unirse y a llenar el coro celestial de los cielos y la tierra, al estar conectado con ambos mundos, este y el que aún no es, y que está por venir. Debemos de reservar nuestra alabanza solamente para aquel que es realmente mayor y más glorioso, no para las cosas inferiores; como los ídolos hechos por manos de hombres.

Dios ama y se preocupa por toda su creación, pero Él tiene una afinidad especial por “su pueblo”. Su bondad para todas sus creaturas no evita que Él tenga un favor especial para su nación escogida: Él es bueno con todos, pero Él es el Dios de su pueblo. El compositor del Salmo 148 nos ha persuadido a hacer lo que nosotros y toda la creación debemos de dar a Dios: La alabanza que se merece. ¡Aleluya!

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

[/fusion_text][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]