[fusion_builder_container type=”flex” hundred_percent=”no” equal_height_columns=”no” menu_anchor=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” background_image=”” background_position=”center center” background_repeat=”no-repeat” fade=”no” background_parallax=”none” parallax_speed=”0.3″ video_mp4=”” video_webm=”” video_ogv=”” video_url=”” video_aspect_ratio=”16:9″ video_loop=”yes” video_mute=”yes” overlay_color=”” video_preview_image=”” border_color=”” border_style=”solid” padding_top=”” padding_bottom=”” padding_left=”” padding_right=””][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ layout=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_color=”” border_style=”solid” border_position=”all” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding_top=”” padding_right=”” padding_bottom=”” padding_left=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” center_content=”no” last=”true” min_height=”” hover_type=”none” link=”” border_sizes_top=”” border_sizes_bottom=”” border_sizes_left=”” border_sizes_right=”” first=”true”][fusion_audio src=”https://house.life.cr/wp-content/uploads/2021/11/Mi-tiempo-con-Dios-8-el-noviembre.mp3″ loop=”off” autoplay=”off” preload=”none” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” controls_color_scheme=”” progress_color=”” max_width=”” border_size=”” border_color=”” border_radius_top_left=”” border_radius_top_right=”” border_radius_bottom_right=”” border_radius_bottom_left=”” box_shadow=”no” box_shadow_vertical=”” box_shadow_horizontal=”” box_shadow_blur=”0″ box_shadow_spread=”0″ box_shadow_color=”” animation_type=”” animation_direction=”left” animation_speed=”0.3″ animation_offset=”” /][fusion_text]

Zofar argumentaba que, aunque el hombre perverso pueda disfrutar cosas por un tiempo, Dios ciertamente traerá su juicio sobre él para que todos puedan ver. Lo que ahora es dulce para el hombre impío pronto se volverá amargo. Aquí insinuaba una aplicación dolorosa y agresiva. Insistía en que Job era este hombre impío, y que su anterior bendición y prosperidad en la vida solo era lo dulce que ahora se había vuelto amargo; como hacen las bestias salvajes con sus presas, como los peces más grandes hacen con los menores, avaramente, fácilmente, repentinamente, irrecuperablemente, así como el fuego se traga el combustible.

Por tanto, Dios lo sacará de su vientre, para que un pedazo de su corazón vaya con él. En la última destrucción de Jerusalén algunos de los judíos se habían tragado su oro, para que los soldados romanos no lo tuvieran; esto se supo, e inmediatamente después miles de ellos fueron asesinados y desgarrados por el oro que podía ser hallado en sus estómagos y entrañas. De esta manera Dios lidiará con esos avaros.

Por cuanto quebrantó y desamparó a los pobres: Aquí Zofar describió lo que él pensaba que era la conducta del hombre impío, y por qué merecía ser frustrado en la vida. Claramente, él insinuaba que este era Job. También pensaba que la razón por la que Job estaba en tal agonía y angustia era su autosuficiencia; esto explicaba su gran miseria. Cuando el vientre de un hombre impío es llenado no deja nada que pueda devorar, entonces Dios envía su ira sobre él. Él afirmaba que el impío no podía escapar de su destino de juicio. Si ellos escapaban a las armas de hierro, entonces el arco de bronce los estaría esperando. Zofar veía al hombre impío siendo atravesado por las saetas del juicio de Dios. Tomó la queja de Job de ser atravesado por las flechas de Dios y la utilizó en su contra, afirmando que Job lo merecía como hombre impío.

Los amigos de Job no parecían considerarlo un hombre impío cuando fueron con él en un principio. Uno podría decir que Job prácticamente provocó este juicio por parte de ellos, en que ellos simplemente intentaban ayudar a Job a ver que era un pecador que necesitaba arrepentirse, y cuando Job se negó rotundamente a estar de acuerdo con ellos, empezaron a considerarlo un hombre necio e impío. Todos los clamores y súplicas por parte de Job eran, a los ojos de sus amigos, más evidencias de que se negaba a leer correctamente la ley universal como se revela en la experiencia de vida. Las imágenes que ponen delante de él se vuelven cada vez más oscuras.

Zofar parece describir las pérdidas de Job, y por lo tanto hace la clara conexión de que Job era el hombre necio e impío que merecía este juicio de Dios. La frase “Los renuevos de su casa serán transportados” es reveladora, muestra que Zofar se enfocaba casi en su totalidad en el aspecto material de los problemas de Job, y prácticamente ignoraba la dinámica espiritual. Él ve la transportación de las posesiones como un juicio. La pérdida de comunión con Dios, en esta vida o después de ella, no le da la impresión de ser un destino mucho peor. Sin embargo, es precisamente esta pérdida la que llena la mente de Job con horror, y esta necesidad la que despierta sus más desesperados anhelos.

Esta es la porción que Dios prepara al hombre impío, y la heredad que Dios le señala por su palabra: Esta era la firme conclusión de Zofar (ya no vuelve a hablar en el libro de Job). Él hizo la clara conexión entre la ira que cosecha el hombre impío y la propia situación de Job. Estas palabras concluyentes estaban en la naturaleza de un resumen de todo lo que había estado diciendo. Los sufrimientos que había descrito eran los que recaían sobre los impíos, y sucedía así por voluntad divina. Todo esto era verdad. Pero otras cosas eran verdad, de las que él parecía no tener conocimiento.

La estrechez de la filosofía de Zofar lo hacían injusto con Job. Significativamente, Zofar estuvo en su mayoría en lo correcto. Sí es verdad que hay un orden moral en el universo y que la perversidad es inherentemente infructífera, y es maldecida y juzgada por Dios. Morgan acertadamente observó: “en un pasaje lleno de pasión, describió la inestabilidad de las ganancias perversas. Hay alegría, pero es corta. Hay una cima creciente, pero seguida por una desaparición rápida. Hay un sentido de juventud, pero se vuelve polvo. Hay dulzura, pero se vuelve remordimiento; un tragar que termina en vómito; una adquisición sin alegría.” Sin embargo, ese principio generalmente verdadero no aplicaba a la situación específica de Job.

Zofar – como el resto de los amigos de Job – también dejó poco espacio para la gracia. Vale la pena señalar, como símbolo de la estrechez de las creencias de Zofar, que su discurso no contiene indicios de que el impío puede arrepentirse, redimirse, y recuperar el favor de Dios. Zofar no tiene compasión y su dios no tiene misericordia.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

[/fusion_text][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]