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La plaga de langostas llega. Dios se mostró a Si mismo más grande que el dios Egipcio Set, el cual era el protector de los cultivos. Él hizo con Faraón lo que Él haría en nuestras vidas – exponer y derribar a cada dios falso. Cuando confiamos en estos dioses duele el verlos caer, pero es mejor que el verlos expuestos.

En nuestro texto de hoy hubo otro falso arrepentimiento de Faraón. Una vez más viene la fácil confesión de pecado, y el superficial arrepentimiento que brota solamente del deseo de evitar las consecuencias. Había hecho lo mismo en Éxodo 9:27-28, dijo las palabras de arrepentimiento, pero no lo llevó a cabo con sus acciones. Su corazón fue solamente endurecido más después de que Dios cediera y mostrara misericordia.

Este juicio tan destructor que asoló a aquel país nos revela algunos detalles interesantes. Observemos que no apareció milagrosamente, como algunas de las otras plagas. Un viento oriental trajo a las langostas de otro lugar, posiblemente de Asia, donde vivían en grandes cantidades. El viento las impulsó a través de una gran extensión del desierto y debían encontrarse bastante hambrientas cuando llegaron al verde valle del río Nilo. Así que rápida y completamente despojaron a aquella zona de su vegetación.

La langosta es usada en las Sagradas Escrituras como un símbolo de juicio. Probablemente, una de las calamidades más grandes que el ser humano podría enfrentar sería una plaga de langostas. En el libro de Joel, en el Antiguo Testamento, el profeta describió una plaga de langostas en un pasado determinado, como un hecho histórico, y después predijo un juicio que aun es futuro para la humanidad. En el libro del Apocalipsis, en el Nuevo testamento, se menciona también una gran plaga de langostas que vendrá sobre la tierra. Estos grandes insectos probablemente tuvieron sobre aquel país de Egipto un efecto destructivo mayor que cualquiera de las plagas que anteriormente habían caído sobre aquella tierra.

Cabe observar que Dios siguió un método en la manera sistemática y ordenada en que estaba enviando las plagas. Las primeras plagas fueron dirigidas contra los diferentes dioses, diosas e ídolos que infestaban a aquel país. Ahora Dios estaba comenzando a enviar las plagas en una forma en que producían una severa privación sobre las personas, obligándolas a luchar por su supervivencia. La plaga de langostas causaba seguramente esas penurias y el pueblo trató de convencer al Faraón de la extrema gravedad de la situación. Ello causó que éste, temporalmente, se arrepintiese. Pero, sin embargo, tan pronto como la plaga fue removida, Faraón cambió de opinión y volvió a su postura original. Así que Dios iba a obligarle a permitir la liberación de los israelitas.

Dios los estaba castigando (Medida por medida) por haber forzado a los hijos de Israel a sembrar sus cosechas. Ahora las langostas devoraron todo lo que los Israelitas habían sembrado. Además, luego de la Plaga del Granizo, los Egipcios creyeron que ellos se beneficiarían de las frutas que cayeron al suelo cuando las piedras de granizo destrozaron los árboles. Dios por consiguiente envió a las langostas a consumir cualquier cosa comestible que había sido arrojada al suelo por el Granizo.

Y salió Moisés de delante de Faraón, y oró a Dios. Moisés sabía que ni una palabra de reproche ni una petición cambiaria el corazón endurecido del monarca. Sin embargo, intercedió, pero no basándose en promesa alguna del rey, pues ahora sabía por su experiencia que pronto sería quebrantada. Son verdaderamente notables la paciencia y magnanimidad de Moisés. Accedió al pedido real en el instante en que fue hecho, sin siquiera pedir un favor o pronunciar el más leve reproche.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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