El muro estaba casi terminado; los huecos estaban cerrados, pero las puertas aún no estaban terminadas. Para los enemigos de Nehemías y la obra de Dios este era un momento de “ahora o nunca”. Si no hacían algo inmediatamente para detener el trabajo, los muros serían totalmente terminados. En este tiempo, Sanbalat y Gesem intentaron arreglar un encuentro con Nehemías; aparentemente, un encuentro amistoso, tal vez incluso una reconciliación o un respiro. Su invitación tal vez haya tenido el sentido de un receso por unos pocos días de descanso y relajamiento en el campo de Ono. Nehemías estaba equipado para ver a través de las apariencias externas, y para entender de qué trataba realmente la amistosa oferta de Sanbalat.

Siempre existirán aquellos que son amistosos en su cara, pero que planean su ruina a sus espaldas. Cuidado con el cristiano adulador y halagador que siempre está revoloteando a su alrededor, y que a sus espaldas será el primero en regocijase cuando usted caiga. Nehemías estaba equipado con discernimiento. Él, utilizando el discernimiento no solo escaparía a su trampa; ni siquiera sería distraído de su trabajo. Si el enemigo puede distraer al pueblo de Dios, entonces habrá ganado; si podemos empezar a darle seriedad a los asuntos triviales y a trivializar a los asuntos serios, hemos perdido la efectividad en la obra de Dios. Nehemías fue persistente en su discernimiento; la solicitud vino cuatro veces, y cada vez Nehemías se mantuvo firme y no cayó en la trampa. Cualquiera que esté haciendo una obra para Dios debe enfrentarse con cientos de causas nobles y cientos de cosas que se ven bien; y que son buenas, pero que no son a lo que fueron llamados a hacer en ese momento. El discernimiento nos da enfoque.

Las calumnias de Sanbalat iniciaron de la manera en que lo hacen muchos ataques verbales, como un reporte de lo que otros supuestamente han dicho. Aquello de lo que Sanbalat acusaba a Nehemías era falso. Si mil naciones lo reportaran no lo haría verdad. Una mentira popular puede ser más peligrosa, pero no es más verdadera porque sea popular. Estas mentiras probablemente hayan enfurecido a Nehemías. Él había trabajado duro y había confiado en Dios grandemente para que este trabajo fuera terminado con la bendición del rey; y había aceptado un gran sacrificio personal para demostrar que no estaba haciendo esto por él mismo. ¡Y Nehemías nunca soñaría con ir y “rentar un profeta”! ¡Ahora es acusado de las mismas cosas de las que se había esforzado tanto por no caer! Ahora Sanbalat hacía una amenaza. Nehemías no sería engañado para ir a esta reunión (tenía demasiado discernimiento para eso); por lo que ahora trataba de calumniar a Nehemías. Él respondió hablando calmada y francamente a Sanbalat diciéndole que era un mentiroso, y continuando con la obra. Nehemías no armó una defensa elaborada, tratando de probar punto por punto a Sanbalat que estaba equivocado. No iba a perder el tiempo. Usted no podrá satisfacer a hombres como Sanbalat con hechos, explicaciones y evidencias. Usted los satisface cediendo a sus demandas, ¡Y Nehemías no lo haría! Sanbalat no sería derrotado con decirle que era un mentiroso. A él no le importaba si todo el mundo pensaba que él era un mentiroso, si tan solo lograba provocar que la obra se detuviera. ¡Pero Nehemías se mantuvo firme! Nehemías tuvo el discernimiento para ver que la estrategia de difamación del enemigo trataba de provocar miedo, y él no cedería. Ningún enemigo puede atemorizarnos; lo único que pueden hacer es tratar de hacernos elegir el miedo; pero depende de nosotros elegirlo. Debemos hacer lo que hizo Nehemías; orar a Dios por fortaleza y por  su poder en nuestras vidas. No podemos superar a las calumnias y el miedo de nuestros enemigos en nuestra propia fuerza. Será dicho, no con poder, no con fuerza, sino con el Espíritu de Dios.

Este hombre Semaías se decía que era un profeta, pero no lo era. Él le ofreció a Nehemías un refugio seguro en el templo. La idea era que aunque se decía que Nehemías era amenazado, podía encontrar refugio en el templo. Ciertamente suena razonable; y uno incluso pudiera tomar algunas Escrituras para apoyarlo. Nehemías necesitaba el discernimiento ahora más que nunca. Nehemías, conociendo el corazón de Dios como es revelado en todo el consejo de la palabra de Dios, tenía discernimiento. Semaías intentó provocar miedo en Nehemías, y trató de hacerle desobedecer a Dios basado en este miedo. Semaías sabía cómo usar palabras religiosas, pero seguía siendo una trampa. Si Nehemías creía sus palabras religiosas, pecaría y le daría a otros algo de que culparle y desacreditarlo. Por el contrario, se mantuvo valiente contra el engaño religioso. En su compromiso con la obediencia, Dios le reveló el corazón de Semaías; quien no era un verdadero profeta. Lo mejor de todo, es que en vez de arremeter contra él y sus falsos compañeros religiosos, simplemente encomendó a estos hombres; y a la situación, a Dios. Si Dios iba a cuidar de Nehemías, entonces podía encargarse también de Semaías según la sabiduría divina.

“Ven al campo de Ono,” le dijeron a Nehemías. Pero a Jesús le dijeron, “baja de la cruz.” Pero Jesús estaba haciendo una gran obra; la más grande obra, en la cruz, y no sería detenido. Ellos calumniaron a Nehemías, pero él no se defendió. Habló la verdad y confió en Dios. Jesús también fue difamado, y no debatió a sus críticos, Habló la verdad y confió en su Padre en el cielo. Este falso profeta le ofreció a Nehemías una salida fácil; pero era un camino de miedo y desobediencia. Nehemías no quiso saber nada de él. A Jesús también se le ofreció una salida de la cruz por Satanás, solo tenía que adorar a Satanás, y todos los reinos del mundo le serían entregados. Pero Jesús no quiso saber nada de eso.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse