Reinó cuarenta años en Jerusalén: Este fue un largo reinado y bendecido en su mayoría. Joás se quedó corto en su compromiso total y en su consagración completa, pero sí avanzó en la causa de Dios en el reino de Judá. Joás hizo lo recto ante los ojos de Jehová.
Sin embargo, cuando el sacerdote Joiada murió, Joás ya no hizo lo recto ante los ojos de Jehová. Segunda de Crónicas 24:15-23 nos dice que se volvió a la idolatría cuando murió Joiada, y le siguió el juicio. Después de la muerte del consagrado sacerdote, Joás cayó en manos de consejeros impíos que voltearon su corazón a las prácticas canaanitas. Esto nos enseña que Joás puso en marcha una reforma a medias y no una reforma total de la adoración de Israel. No llevó a cabo la tarea más difícil de quitar los lugares altos.
El pueblo era tan extrañamente adicto a los lugares altos, que los reyes anteriores, aunque fueron hombres de edad más madura, de gran poder y valor, y finalmente asentados en sus tronos, no pudieron quitarlos; por lo tanto, no es extraño que Joiada no pudiera quitarlos en ese tiempo.
Había un ingreso regular que llegaba al templo de diversas fuentes. El rey Joás quería usar ese dinero en un objetivo particular. Este dinero era recibido de tres maneras:
1. El dinero del rescate de cada persona: Este era el medio ciclo que cada israelita mayor de veinte años tenía que pagar anualmente. Exodo 30: 13,14
2. Según está estipulado: Esto es, literalmente, “cada hombre según la estimación de su alma”. Este era el tipo de impuesto de propiedad basado en la evaluación personal de cada individuo. Levítico 27: 2
3. Todo el dinero que cada uno de su propia voluntad trae a la casa de Jehová: Estas eran ofrendas dadas libremente además de las donaciones requeridas.Todas estas fuentes habían estado hasta cierto punto abiertas alguna vez; pero en vez de reparar el deterioro en la casa de Señor, los sacerdotes y los levitas habían convertido esos ingresos en algo para su uso personal. El rey Joás, trabajando a través de los sacerdotes, corrigió este problema.
Era natural para Joás tener una gran consideración por la condición del templo, porque fue su hogar cuando era un niño pequeño. El templo necesitaba restauración porque había sido vandalizado por Atalía y sus hijos. Los proyectos de construcción toman mucho tiempo, y renovar un edificio viejo es casi tan difícil y caro como construir uno nuevo. Parece que el rey Joás tuvo que esperar mucho tiempo hasta que los daños del templo fueran reparados. La obra iba demasiado lenta.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
