Pedro dará una palabra de exhortación a los ancianos que están entre los cristianos que están leyendo esta carta. Estos ancianos tenían responsabilidades especiales las cuales les dirige Pedro. La idea del anciano vino a la vida de la iglesia por medio de la cultura judía. La palabra “anciano” simplemente habla de la madurez y sabiduría que una persona anciana debe de tener, haciéndolas calificadas para el liderazgo. En su aplicación, se trata más de la sabiduría y madurez que de la edad. Era la costumbre de Pablo y Bernabé designar a ancianos en las Iglesias que habían fundado. También se estaba desarrollando el oficio de pastor, quien era esencialmente un anciano que enseñaba quién nombraba y dirigía a ancianos y otros líderes.

Pedro estaba apto para hablar porque él era un anciano también. Aunque Pedro era claramente el prominente entre los doce, afirma no tener ningún privilegio o posición especial, como el “Papa” de la iglesia primitiva. Al contrario, Pedro se miraba a sí mismo como un anciano también entre todos los ancianos de la iglesia. Pedro estaba calificado para hablar porque él era un testigo de los padecimientos de Jesús cuando vio la tortura de Jesús y probablemente la crucifixión; y era un participante de la gloria de Dios, probablemente refiriéndose a cuando vio la transfiguración de Jesús. Considerando que tal vez Pedro fue – muy probablemente – testigo del padecimiento de Jesús en la cruz, el recordatorio de eso haría su exhortación a los ancianos mucho más poderosa. Es como si dijera, “Ustedes son los líderes por los cuales Jesucristo sufrió y murió, y yo lo vi sufrir.”

Pedro parecía haber recordado las tres partes de comisión de Jesús para él en Juan 21:15-17. En ese pasaje, Jesús le dijo a Pedro que demostrara su amor por Jesús alimentando y apacentando a Sus ovejas. Un pastor espiritual hace su trabajo en dos maneras principales. El primer trabajo es alimentar a las ovejas. Jesús enfatizaba esto a Pedro. Otro aspecto del trabajo es el atender a las ovejas, lo cual significa, guiar, nutrir y cuidar a las ovejas. La “herramienta” más importante para el pastor de la grey de Dios es un corazón como el corazón de Jesús, uno que está dispuesto a dar su vida por las ovejas, y uno que se preocupa por ellas genuinamente y está interesado en ellas. Los pastores no deberían de hacer su trabajo por fuerza, como si fueran forzados a hacer un trabajo que en realidad odian. Sino qué, deben servir a Dios y a Su Pueblo voluntariamente, desde un corazón que ama a las ovejas y que quiere servir. Los pastores no deberían de hacer su trabajo por ganancia deshonesta. La ganancia es deshonesta porque era su motivo para servir como pastores. Al contrario, ellos deben de servir con ánimo pronto, dispuestos a servir sin importar la compensación financiera. Los pastores no deberían de hacer su trabajo con señorío, porque las ovejas no les pertenecen. Ellas están a su cuidado. Por lo contrario, los pastores deben de servir como ejemplos, no como dictadores. En la mente de Pedro, los pastores tenían autoridad significante en la iglesia primitiva. Si el oficio del pastor era tan impotente que el pastor no gobernaba ni guiaba, entonces había muy poco potencial para tener señorío. Pero como Pedro da este aviso, demuestra que si había potencial para tener señorío. El hecho preocupante es que los pastores son ejemplos de la grey, tengan la intención de serlo o no. Es interesante ver cómo la congregación toma la personalidad de su pastor en lo bueno y en lo malo. Pedro les recuerda a los pastores de la iglesia que un día darán respuesta a su Príncipe de los pastores, quien querrá saber qué es lo que hicieron por Su grey.

A los pastores fieles se les promete una corona incorruptible de gloria, pero no como la corona de hojas que se les daban a los campeones olímpicos antiguos. Esta corona es incorruptible.

Pedro comenzó esta palabra de humildad con los jóvenes, en contraste con los ancianos a los que se había dirigido. Pero se dio cuenta prontamente que esta es una aplicación para todos. Esfuércense todo lo posible para servirse los unos a otros; dejen que el pastor se esfuerce en servir la gente, y la gente en servir a los pastores; y que no haya ninguna contención, sino que haga lo máximo para obligar y aprovechar todo lo demás.

La frase “revestíos” se traduce a una palabra rara que se refiere a un esclavo poniéndose un delantal antes de servir, aun así, es como hizo Jesús antes de lavar los pies de los discípulos. La humildad es esencial en nuestra relación con Dios. Si queremos caminar en la gracia de Dios entonces debemos de despojarnos de nuestro orgullo y ser humildes; no solo para con Él, sino para con todos.

El verbo Resistir vivamente imagina a Dios como uno que se establece en orden de batalla contra tales individuos. Si Dios nos tiene en un lugar de humildad en este momento, debemos de someternos al plan de Dios. Él sabe que cuando fuere tiempo nos exaltará, aunque a veces pensemos que conocemos el tiempo mejor que Dios. La humildad verdadera se demuestra cuándo tenemos la habilidad de echar nuestra ansiedad sobre Dios. Es presunción orgullosa el llevar las cosas a nuestra propia preocupación y el tratar con cosas que Dios ha prometido que Él tratará. Echando es una palabra bastante energética. Él no dice, “acuesta toda vuestra ansiedad sobre Él,” porque tenemos que hacerlo con mucha más energía que eso. Aviéntala lejos de ti. Las presiones y las cargas de tu vida son muy pesadas y difíciles que toma mucha concentración y esfuerzo para ponerlas sobre Jesús. Este trabajo de echar puede llegar a ser tan difícil que necesitamos usar las dos manos: la mano de oración y la mano de fe. La oración le dice a Dios cuál es la preocupación, y le pide ayuda a Dios, mientras que la fe cree que Dios puede hacerlo y que lo hará. La oración envía la carta con el problema y la aflicción ante el Señor, y abre todo su presupuesto, y después la fe exclama, Yo creo en que Dios cuida, y que cuida de mí; Yo creo en que Él me sacará de mi angustia, y hará promover Su propia gloria. Frecuentemente juzgamos a los padres por los hijos. Cuando un hijo de Dios está lleno de miedo y preocupación, ¿Acaso no tiene razón el mundo de pensar que su Padre en el cielo no se preocupa por él? Nuestra preocupación y miedo refleja pobre e injustamente a Dios.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse