Aquí vemos que en ese tiempo Eliseo tuvo un impacto significativo en la nación. Las antiguas instalaciones de vivienda para los hijos de los profetas no eran lo suficientemente grandes como para suplir las necesidades de todos los que querían ser entrenados en el ministerio. Eliseo no inició o dirigió la obra de construir un nuevo centro para entrenar a los profetas, pero esta no podía llevarse a cabo sin su aprobación y bendición.
Esta fue una pérdida significativa. El hierro ciertamente se encontraba presente en esta época en Israel, pero no era lo suficientemente común como para ser barato. El hombre que perdió el hacha fue correctamente sensible ante el hecho de que había perdido algo que le pertenecía a otra persona, lo que hacía la pérdida aún más grave. Este fue un milagro evidente y único. No hubo ningún truco en la manera en la que Eliseo puso el palo en el agua, fue simplemente una expresión de su fe que Dios honró.
Dios puede hacer todas las cosas. Él puede hacer que flote el hierro, nosotros no; sin embargo, ustedes ven que el profeta lo hizo, y lo hizo usando un palo. Él cortó un palo. ¿Había alguna conexión entre el hierro y el palo? No puedo ver ninguna; sin embargo, Dios usa medios, y nos hará usar medios. El valor principal de esta historia yace en su revelación de la influencia que Eliseo estaba ejerciendo en la nación. El crecimiento de la escuela de profetas era de lo más notable.
Posiblemente, Dios pudo haber arreglado las cosas de alguna forma para que el hacha apareciera justo en las manos del hombre, sin que tuviera que realizar ningún esfuerzo. Pero este milagro fue hecho de una manera conocida: Dios hizo la parte que solo Él podía hacer, y le dejó al hombre la parte que el hombre podía hacer.
Eliseo entonces provocó que el hacha sumergida emergiera e instruyó al pupilo para que la recuperara y así participara personalmente en el milagro.
Eliseo no apoyaba a los monarcas corruptos de Israel, pero sabía que era aún peor para Israel ser conquistado y subyugado por Siria. Por lo tanto, le dio al rey de Israel información de espionaje divinamente inspirado.
Un rey más sensible, Joram, ahora se sienta en el trono de Acab, y el profeta del Señor ya no es un temido antagonista; sino un confiable consejero del rey. Elías era un fugitivo que constantemente huía de un iracundo rey; pero, ahora, Eliseo es un visitante bienvenido en la corte de Joram.
El rey de Siria estaba naturalmente desconcertado por la manera en la que el rey de Israel conocía por adelantado todos los planes de Siria. Estaba convencido de que había un traidor entre ellos hasta que un siervo le reveló que el profeta Eliseo que está en Israel, conocía y revelaba estas cosas.
Cuando el siervo de Eliseo vio a la gente de a caballo, y carros, y un gran ejército rodeando su ciudad, naturalmente tuvo miedo. Él sabía que había muy pocas posibilidades de escapar o sobrevivir a un ataque de tal magnitud. Esto parecía increíble para el siervo de Eliseo. El vio gente de a caballo, los carros, y al gran ejército que los rodeaba. No podía ver a nadie que estuviera con él y Eliseo.
También notamos que Eliseo le dio a su siervo una razón para no tener miedo. No fue una esperanza vacía ni un deseo; era una verdadera razón para confiar, incluso si el siervo no podía ver lo que Eliseo le decía.
Eliseo no pidió que Dios cambiara algo de la situación. Su única petición fue que su siervo pudiera ver la realidad de la situación. Sin embargo, Eliseo tampoco intentó persuadir al siervo de la realidad de los que están con nosotros. El siervo no podía ser persuadido. Tenía que verlo.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
