[fusion_builder_container type=”flex” hundred_percent=”no” equal_height_columns=”no” menu_anchor=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” background_image=”” background_position=”center center” background_repeat=”no-repeat” fade=”no” background_parallax=”none” parallax_speed=”0.3″ video_mp4=”” video_webm=”” video_ogv=”” video_url=”” video_aspect_ratio=”16:9″ video_loop=”yes” video_mute=”yes” overlay_color=”” video_preview_image=”” border_color=”” border_style=”solid” padding_top=”” padding_bottom=”” padding_left=”” padding_right=””][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ layout=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_color=”” border_style=”solid” border_position=”all” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding_top=”” padding_right=”” padding_bottom=”” padding_left=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” center_content=”no” last=”true” min_height=”” hover_type=”none” link=”” border_sizes_top=”” border_sizes_bottom=”” border_sizes_left=”” border_sizes_right=”” first=”true”][fusion_audio src=”https://house.life.cr/wp-content/uploads/2023/01/Mi-tiempo-con-Dios-5-de-enero.mp3″ loop=”off” autoplay=”off” preload=”none” margin_top=”” margin_right=”” margin_bottom=”” margin_left=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” hue=”” saturation=”” lightness=”” alpha=”” controls_color_scheme=”” progress_color=”” max_width=”” border_size=”” border_color=”” border_radius_top_left=”” border_radius_top_right=”” border_radius_bottom_right=”” border_radius_bottom_left=”” box_shadow=”no” box_shadow_vertical=”” box_shadow_horizontal=”” box_shadow_blur=”0″ box_shadow_spread=”0″ box_shadow_color=”” animation_type=”” animation_direction=”left” animation_color=”” animation_speed=”0.3″ animation_delay=”0″ animation_offset=”” /][fusion_text]
Santiago tiene una amonestación sobria para aquellos que se hacen maestros en la iglesia. Es fácil tomar la posición de maestro a la ligera en la iglesia, sin considerar sus costos en términos de responsabilidad. Las palabras de Santiago nos recuerdan que estar entre Los maestros de la iglesia de Dios es más que una cuestión de tener dones naturales o, incluso, espirituales; hay una dimensión adicional que tiene que ver con poseer un carácter apropiado y una vida correcta. Santiago encontró que este departamento de trabajo de la iglesia se había vuelto extremadamente popular. De ahí su advertencia sobre sus serias responsabilidades. Dios nos juzgará en el último día con especial rigor por nuestra influencia sobre los demás. El adjetivo comparativo ‟mayor” implica grados de trato en el tribunal.
La mayor responsabilidad de los maestros es especialmente preocupante a la luz de nuestras debilidades comunes. Después de todo, todos ofendemos muchas veces. La antigua palabra griega traducida como “ofendemos” no implica una caída fatal, sino algo que nos hace que resbalemos y que dificulta nuestro progreso con el Señor. Santiago se incluyó a sí mismo entre aquellos que ofendemos. Pero él no excusa su o nuestra ofensa. Sabemos que todos ofendemos, pero deberíamos de procurar un mejor andar con el Señor, que esté marcado por menos ofensas. Santiago proveyó una forma de medir la madurez espiritual de los maestros y de todos los cristianos. Jesús demostró que las palabras son la revelación del carácter interior.
Un caballo fuerte puede ser controlado con un pequeño freno en su boca. Un gran barco puede girar debido a un pequeño timón. De igual modo, si nosotros tenemos control sobre nuestra lengua, es un indicio de que tenemos control sobre nosotros mismos. Cualquiera que pueda controlar la lengua puede refrenar todo el cuerpo. El freno y el timón son pequeños, pero extremadamente importantes. Si estos no son controlados, entonces el caballo entero está fuera de control, y todo el barco está fuera de control. Algo tan pequeño como la lengua puede tener un tremendo poder, ya sea para el bien o para mal. El fuego de la lengua ha sido usado para quemar mucho. Se les dice a los niños que los palos y las piedras pueden romper mis huesos, pero las palabras no me pueden herir. Pero esa rima de niños no es verdad. El dolor amargo de una palabra hablada en contra de nosotros puede durar toda una vida, mucho más de lo que dura un hueso en sanar.
No hay muchos pecados que no impliquen hablar de alguna manera. Es como si toda la maldad del mundo entero estuviera envuelta en ese pequeño pedazo de carne. Santiago repite el testimonio de Proverbios con respecto a la lengua: En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente. Plata escogida es la lengua del justo; Mas el corazón de los impíos es como nada. Un animal salvaje puede ser domado más fácilmente que la lengua. De hecho, Santiago nos dice que ningún hombre puede domar la lengua. Pero se puede poner bajo el poder y control del Espíritu Santo. ¡Podemos decir que solamente Dios mismo es más poderoso que la lengua humana! La lengua indomable es aún más peligrosa cuando consideramos el veneno mortal que puede expedir. El veneno de la lengua mata la reputación de los hombres por las calumnias que pronuncia, a sus almas por las lujurias y pasiones que despierta en ellos, y muchas veces también a sus cuerpos por las disputas y peleas que provoca contra los hombres. Santiago apunta hacia una imposibilidad final de dicha contradicción. Si frutos malos y agua amarga continúan saliendo, esto significa que no hay contradicción. El árbol es malo y la fuente es mala.
La sabiduría no es solamente conocimiento almacenado en la cabeza. La verdadera sabiduría, y el que es entendido, lo mostrará en su vida por su buena conducta. En este sentido, la sabiduría y la comprensión son como la fe; son cualidades interiores invisibles. Si una persona se considera a sí misma como sabia o entendida, es justo esperar que esta cualidad invisible e interna se muestre en la vida cotidiana. Aquí Santiago nos dijo cómo juzgar si una persona es realmente sabia y comprensiva. El que es verdaderamente sabio lo evidencia por su manera mansa. Aquellos que hicieron sus buenas obras en una forma diseñada para traer atención hacia ellos muestran una falta de sabiduría.
Todos aquellos que muestran celos amargos y contención no deberían de engañar a nadie, especialmente a sí mismos, sobre lo “sabios” que son. Ellos muestran una sabiduría que es terrenal, animal, y diabólica. Su “sabiduría” es característica del mundo, la carne y la maldad, y no de Dios. Esta sabiduría a la que Santiago se refería no era realmente sabiduría. El animal tiene por objeto la gratificación de las pasiones y las propensiones animales. La sabiduría del mundo, de la carne y del Diablo, puede ser capaz de lograr cosas, pero siempre con el fruto final de la confusión y toda obra perversa. La sabiduría de Dios también tiene frutos. Santiago aquí está exactamente definiendo lo que significaba la “sabia “mansedumbre” del verso 13. Primeramente, pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía: El carácter de esta sabiduría es maravilloso. Está llena de amor y de un corazón de entrega, consistente con la santidad de Dios. Y el fruto de justicia se siembra en paz: Este fruto es como una semilla, la cual llevará fruto mientras se muestra a aquellos que hacen la paz. Lejos de ser teórico y especulativo, el concepto de sabiduría de Santiago es completamente práctico. Es la comprensión y la actitud que tiene a la verdadera piedad como resultado.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
[/fusion_text][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]
